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Programas que se convierten en lazarillos
Informáticos chilenos ofrecen nueva solución de software para ciegos ocho veces más barato que el clásico JAWS.

25 de septiembre de 2005
Camila Ávalos Gallardo

Tamara tiene 12 años y es una bala frente al computador. Sus dedos se mueven en forma casi instintiva sobre el teclado. Ella dirige la batuta en la pantalla sin ver. Tamara es ciega desde su nacimiento y está capacitada para jugar, aprender y trabajar en su computador.

Personas como ella tienen esta posibilidad. Existen diversos programas que facilitan a las personas no videntes el acceso a la computación, incluyendo la opción de conversar virtualmente con otros de su misma condición.

La madre de todos ellos es JAWS, un parlanchín sintetizador de voz que lee todo lo que aparece en pantalla. Permite trabajar con todas las aplicaciones de Windows.

Aunque es el más usado en el mundo, el costo de su versión Professional es alto: US$ 1.095 ($590 mil) por su licencia. En www.freedomscientific.com se puede bajar una "demo", pagando US$ 40 ($21 mil 500), que dura 60 días.

Relatando imágenes

Un programa hecho en Chile promete ganarle terreno con la mejor de las herramientas: es casi ocho veces más barato.

Es el Dédalo Cóndor, realizado por el Centro Multimedial para Discapacitados (Cemdis) de la Universidad Arturo Prat, en Iquique. La ONG italiana Progetto Sud puso el financiamiento de US$ 600 mil para su desarrollo, que demoró dos años y medio.

Más que sólo leer la pantalla, Dédalo Cóndor las adapta para que se recorran con facilidad. Uno de sus principales atractivos es que puede describir imágenes, a diferencia de Jaws que no puede realizar lo mismo.

Dédalo Cóndor tampoco le hace el quite a las páginas web en flash: las transforma y las lee. Además, enseña matemáticas y cuenta con un traductor, al que se accede a través de internet.

La Universidad no vende este producto. Decidió donarlo a través del Fondo Nacional para la Discapacidad (Fonadis). Sólo van a cobrar su actualización.

El lanzamiento oficial del software será a fines de octubre.

El Fonadis ya cuenta con los primeros mil programas que distribuirá a fines de este año. "Con esta modalidad, queremos que los niños ciegos tengan a Dédalo Cóndor en sus casas", cuenta Andrea Zondek, secretaria ejecutiva del Fonadis.

Otro de los software creados en Chile, orgullo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, es el Cantaletras, un entretenido programa que apoya el aprendizaje de la lectura y la escritura. Se trata de un producto ideal para los preescolares.

Su primera versión empezó a ser utilizada en 1999 y hoy un equipo de la PUC trabaja en la segunda. El Fonadis se encarga de la distribución gratuita.

Freedom Scientific, creador del Jaws, también ofrece el OpenBook, el segundo software más utilizado por los ciegos en el mundo. A través del escáner, éste capta el contenido de un texto y lo lee en voz alta.

OpenBook es un verdadero relator a domicilio, por lo que no se extrañe cuando un amigo no vidente le diga que una de sus aficiones es leer antes de dormir. Se puede bajar una demostración sin costo en www.freedoms cientific.com/fs_products/soft ware_open.asp

Desde el extranjero también llegan otros lectores de pantalla: el Windows Eyes, lee documentos en formato PDF (www. gwmicro.com); el Outspoken sirve para navegar en la web. En http://www.synapseadaptive. com/alva/outspoken/outspo ken_products.htm se encuentra la versión para Windows. Para Macintosh el software está actualmente descontinuado.

Caro, pero bueno

Otros, menos utilizados son el Hal y WinVision. De este último, hay una "demo" gratuita de 30 minutos en http://www.artic tech.com/demodown.htm

La última novedad es WAT, de la empresa IBM, un software que recién terminó su marcha blanca en Estados Unidos y que será lanzado en todo el mundo a fines de año. Éste facilita el acceso a internet de las personas con discapacidad visual, adaptando las páginas web a medida que se navega, y leyendo en voz alta su contenido.

Su precio es sideral: US$ 35 mil, pero IBM lo entregará gratis a instituciones que lo soliciten. ( www.webadapt.org)

La producción nacional también tiene su base en la Escuela Santa Lucía de San Miguel, a la que asiste Tamara.

La Universidad de Chile se emplazó ahí, hace cinco años, para llevar a cabo un proyecto destinado a crear videojuegos educativos. Temas como andar en el Metro, la regionalización y la comida sana son algunos de los creados. Llevan seis y un número igual está en construcción.

Ojalá otras instituciones se sumen a este tipo de iniciativas, siempre bien recibidas.

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