- MARÍA PAZ OJEDA (32), socia del Vivero Las Bandurrias S.A.
- LORETO SEGUEL (28), socia de Mundo Marino
- PAULA GOYCOLEA (31), Hands & Company
- MARÍA CAROLINA DEL RÍO (36), directora de Clarke Modet&Cº Chile
- CAROLINA HIRIART (36), Cosme Arquitectura y Diseño Ltda.
- FRANCISCA BARCELÓ (34), Comercial Ma. Beatriz Alliende Ltda.
- ANDREA LANAS (33), socia de Comercial Efal Ltda.
- DOMINIQUE LEGARRAGA (35), socia de Jardín Express
- ANGÉLICA ÁLVAREZ (36) Y CATALINA VIDAURRE (36), AFINIS
- VERÓNICA LARRAÍN (31) Y MARÍA INÉS IRARRÁZAVAL (32), Agrícola y Comercial Mission Chile Ltda.
- EL EMPRENDIMIENTO FEMENINO Y SU VALOR
- LA FORTALEZA DE LAS EMPRESARIAS JÓVENES
16 de agosto de 2005
Por: María Paz Lagos V. y Soledad Torres D..
"Siempre tuve la inquietud de formar algo propio"
Su empresa orientada a la producción de plantas ornamentales del tipo bulbos y arbustos terminados nació en 1999 cuando María Paz se asoció con su hermana Paula y su mamá Isabel Margarita Risopatrón. El vivero existía en la familia y estaba ubicado en Pirque, pero como tenía poca venta surgió la idea de acercar sus productos a la ciudad. Hoy la empresa abastece de plantas a Homecenter, Easy y Jumbo, además de paisajistas. El cómo una historiadora se convirtió en empresaria, María Paz responde: "Los negocios giran en torno a las personas y mi formación humanista me ha facilitado las relaciones interpersonales dentro de nuestra empresa, con nuestros clientes y proveedores". Además, ella vivió casi toda su infancia en el campo por lo que las plantas siempre han jugado un rol importante en su vida. "Siempre tuve la inquietud de formar algo propio. Me motiva junto a mis socias desarrollar un proyecto rentable que nos permite crear fuentes de trabajo estable". Este año la empresa incorporó a Alejandra Lobo como nueva socia y por contratación de servicios a terceros le dan trabajo a alrededor de 150 personas. Cree que esta nueva generación de emprendedoras se caracteriza porque "somos mujeres independientes, seguras, con espíritu creativo y mucha fuerza interior para plantearse proyectos de gran envergadura".
"Las mujeres tenemos olfato para prever situaciones"
Siendo alumna de Ingeniería Civil en la Universidad Católica, comenzó a distribuir pescados y mariscos congelados junto a su hermano Francisco (27). "Nos empezamos a dar cuenta de que los clientes no sabían cocinar los mariscos y entonces surgió la idea de vender platos preparados que fueran ricos, de calidad y ciento por ciento naturales". A mediados de 2003 dieron el salto apoyados por un fondo para la inversión tecnológica de Corfo, naciendo oficialmente Mundo Marino como empresa elaboradora, distribuidora y comercializadora de platos preparados congelados. Ahí entró un nuevo socio, Jaco Leopold, y hoy son 22 personas las que trabajan en la empresa. "Sin duda buscamos rentabilidad, pero para nosotros hay un tema social que es generar empleo". Dentro del nicho de productos del mar tienen una línea de cóctel y este año incorporaron la venta de pastas congeladas. Partieron distribuyendo a domicilio, lo que significa el 25% de sus entregas y hoy se han ampliado al retail, que representa el 50% de sus ventas, más el reparto a restoranes e instituciones. "Para lograr desarrollar una empresa se necesita perseverancia y ganas. Además, creo que las mujeres tenemos un cierto olfato para prever situaciones en los negocios". Loreto está casada y asegura que el apoyo de su marido ha sido determinante para ella.
"Fue bueno abrir un nuevo nicho"
Estudió Publicidad, fue auxiliar de vuelo y hoy es una de las cabezas tras el éxito de Hands&Company, empresa dedicada al servicio de manicure y pedicure. Según cuenta, tras varios intentos fallidos, ella y su socia María Senta Wachholtz conocieron el concepto afuera y sin pensarlo arrendaron un local e iniciaron el negocio. "Nos pareció bueno abrir un nuevo nicho, no existía nada así en Chile y se venía un boom por el cuidado de las manos, era el minuto exacto". Partieron con un local de 17 mts2 en Plaza Perú, 3 manicuristas y una persona que se turnaba con ella en la caja. "Trabajábamos 14 horas diarias, fue un año agotador y tuvimos que aprender de todo: contabilidad, leyes laborales y patentes. Pero de eso se trataba, trabajar duro, sin rendirse, aprender todos los días cosas nuevas y estar abierta a equivocarse y corregirlo a la brevedad".
Después de dos años, el éxito es claro. El local se amplió a 170 mts2, tiene cafetería, y cuentan con 40 manicuristas. Sobre su rol reconoce que es de las que supervisa todo. "Tengo buen equipo y trato de delegar, pero igual estoy pendiente de todo". Sobre las dificultades iniciales, asegura que nunca pensó en desistir. "Cuando siento que no doy más, aparece mi socia full empuje y salimos adelante". Reconoce que el mayor activo de su empresa son las personas. "Me preocupa mi gente, y trato de ayudarla cada vez que puedo". A ello se suma una importante cuota de responsabilidad social, lo que explica que las manicuristas sean reclutadas en parroquias. "Formamos una escuela de capacitación, de donde egresan 6 manicuristas cada dos meses". Agrega que se han puesto un nuevo desafío: desarrollar un lugar con servicios de primera relacionados con la estética, al que asegura le pondrá la misma energía.
"Me siento una emprendedora porque partí de cero"
El destino natural de esta abogada era trabajar con su papá, quien fue socio del estudio Otero por más de 30 años. De hecho, fue en ese lugar donde partiendo su vida laboral empezó a dedicarse a la propiedad industrial. En un viaje a un congreso en Estados Unidos conoció al CEO de Clarke Modet&Cº, una multinacional de capital ciento por ciento español que ofrece servicios de asesoría, consultoría y gestión en materia de protección y defensa de la propiedad industrial e intelectual, quien la invitó a formar Clarke Modet&Cº Chile. Era febrero del año 2000. Carolina arrendó una oficina, compró computadores, consiguió clientes y contrató a cuatro personas; hoy son 15. "A partir del segundo año de funcionamiento ya teníamos utilidades importantes y nos vimos en la necesidad de contratar más profesionales. Hay estudios de abogados que se dedican a propiedad industrial, pero había un nicho que a esa fecha no estaba muy desarrollado, que es el de I + D, por lo que vimos en éste una oportunidad de negocio. Se trata de asesorar a los investigadores y empresas que invierten en el desarrollo de nuevas tecnologías, desde su inicio, para que en definitiva su invención tenga una real aplicación en la industria".
Carolina se siente una emprendedora "porque tuve que partir de cero y decirle adiós a la inercia, aprendí a leer balances, a interpretar números, lo que no era mi tema. Ha sido un desafío también al tener que liderar un equipo de trabajo. Busqué mujeres porque son más aperradas para el trabajo y al principio había que luchar con estudios ya consolidados. Hoy hemos superado con creces nuestras metas iniciales de facturación. Me he demostrado a mí misma que puedo hacer mucho más cosas de las que creía que podía hacer".
"Al principio era como estar en la mitad del mar"
"Vimos que había carencia de belleza en la ciudad y los objetos, y nos propusimos generarla". Así explica Carolina el origen de un proyecto que partió de modo ingenuo y ya lleva año y medio, tiempo en el que se han posicionado como una empresa capaz de desarrollar productos con innovación y profesionalismo en el ámbito de la arquitectura y el diseño. Su carta de presentación son las escenografías, en donde destaca lo realizado en el noticiario de Chilevisión y Canal 13, y para 31 Minutos en TVN. También participaron en la licitación para el escenario del Festival de Viña 2004, y esperan ser los autores de lo que se vea en Viña 2006. Además, se encargan del diseño de stands corporativos, espacios comerciales, proyectos habitacionales y objetos para producción en serie. A su juicio, lo más complejo ha sido no tener formación comercial.
"Al principio era como estar en la mitad del mar agarrado de una tabla, que es la creatividad, y tratar de llegar a un puerto sin saber cómo. Eso nos obligó a esforzarnos más, y cuando miro atrás encuentro admirable el haber ganado presencia en el mercado. Pero reconozco que me hubiera gustado tener algún consejo, que me hubiesen dicho fantástica tu idea, pero piensa en esto". Acerca de lo que implica ser emprendedora, sostiene que a veces se puede estar angustiada, pero hay que "ponerle el hombro al proyecto" sabiendo que se es feliz en ello.
Del futuro, dice que espera hacer de ésta una empresa sólida en lo financiero, con capacidad para generar trabajo. También destaca el que las mujeres de hoy son más independientes y se sienten con el derecho de tomar lo que la vida les puede entregar. "Queremos oportunidad de desarrollarnos, y en ese sentido tenemos más garra".
"Uno nunca se desliga"
Constancia y empuje se combinan en la trayectoria de esta empresa, en donde Francisca (gerente de producción) y sus hermanas Beatriz (gerente comercial) y María Paz (administración y finanzas) se han entregado ciento por ciento para hacer del emprendimiento familiar un éxito.
Francisca cuenta que la compañía fue formada hace más de doce años por su madre, motivada por la necesidad de sacar adelante a sus 5 hijos. "Empezó con un taller de tejido en una pieza de la casa, y de a poco sus clientas fueron pidiendo otras prendas. Después vino el primer local y la contratación de cuatro personas; ahí empezamos con la confección de uniformes femeninos para empresas". La compañía siguió creciendo hasta llegar a la estructura actual, donde dan trabajo a más de 70 personas y confeccionan 5 mil uniformes al año. Su participación en el negocio se dio en forma natural, y una vez titulada de la universidad se integró formalmente a la empresa. Agrega que el trabajar en familia no ha perjudicado la relación. "Siempre ha sido buena debido al respeto que nos tenemos; además trabajamos en áreas distintas, lo que nos permite estar en los puntos clave de la compañía".
En los inicios el desafío fue competir en un mercado con importantes empresas y ser jefa a tan corta edad. Ahora los retos son otros: crear una marca para el mercado interno, explorar el externo, e incorporar nuevas tecnologías y capacitación para el personal. En este sentido, añade que ser distinguida como emprendedora no sólo implica una buena idea y atreverse a dar el primer paso, sino el tener ganas de hacer algo propio. "Los costos son altos porque no te desligas nunca, pero estoy segura de que nada resulta si no entregas todo por que esto funcione".
"Mi negocio son las ideas de negocio"
Andrea lleva en la sangre el espíritu empresarial. "En mi familia nadie ha sido empleado, entonces para mí no era difícil armar un negocio; considero mucho más riesgoso depender de un sueldo". Se casó joven y en total tiene seis años de estudios de Filosofía y Derecho, pero no alcanzó a terminar ninguna de las dos carreras. "Tuve los niños muy seguidos y opté por postergar ese tema". Lo que no dejó pasar fueron las oportunidades de negocio. Mientras en un comienzo trabajaba con su papá en una inmobiliaria, en paralelo con su marido empezaron la importación a Chile de monitores de fertilidad, un producto llamado "Persona". Hoy tienen la distribución exclusiva de los artículos médicos de Unipath Ltda., una empresa británica, que además de Persona, fabrica la línea Clearplan que tiene monitores de fertilidad y test de ovulación para quedar embarazada, y la línea Careplan que es un guante de medición de PH vaginal durante el embarazo para evitar un parto prematuro. Éstos, además de otros productos, se distribuyen en farmacias. "No sabía nada de medicina y para eso tuve que meterme en ese mundo para aprender. Me informo cualquier cantidad". A mediados del año pasado el marido de Andrea, el ingeniero comercial Eugenio Figueroa, decidió independizarse y dedicarse ciento por ciento a trabajar juntos como matrimonio. Hoy, además de la línea médica, son representantes de la editorial argentina Kel que tiene los libros "Serie Manía", dirigido a niños de entre 3 y 7 años. Conscientes de que el mercado chileno es pequeño, Andrea cuenta que comenzarán a exportar productos a partir de fines de este año. El primer producto a distribuir es el aceite de Emú. "Mi negocio son las ideas de negocio, si son atractivos siempre estoy pensando en no perder la oportunidad".
"Usamos la tecnología para hacer un trabajo flexible"
En 2003 esta técnico en administración agrícola se asoció con su amiga Verónica Bahamondes formando Jardín Express, un concepto de paisajismo on line, en que se realizan diseños de jardines, pero a diferencia del tradicional dibujo, éste se hace con plantas de verdad a fin de que la persona se dé cuenta de cómo quedará su jardín en el largo plazo. "A través de internet vimos que se puede hacer o rehacer un jardín sin tener que moverse en busca de plantas que no se sabe cómo crecerán o si los colores combinan. Normalmente las personas se entregan ciegamente a una paisajista y a veces el resultado final no es lo que uno se imagina. Con este sistema no se corren riesgos".
El cliente solicita el servicio a través de la página web, manda una foto por mail del lugar o una vendedora va al terreno a tomarlas. En tres días recibe al menos dos alternativas de diseño en su casa, proyecto que después de los ajustes necesarios es ejecutado por una de las paisajistas de la empresa. Existen también alternativas de "combos" en que se encuentran soluciones prediseñadas para espacios de sol, sombra, etcétera. En la empresa trabajan ocho mujeres y no existe una oficina central, sino que cada una tiene un computador, un fax y un teléfono en su casa y se mantienen en permanente contacto. "Usamos toda la tecnología para hacer un trabajo flexible. Todas tenemos hijos, entonces no cumplimos horario, sino metas. Yo vivo en Calera de Tango y nos juntamos una vez al mes, pero estamos conectadas todo el día por internet. Tenemos la satisfacción de hacer algo que nos gusta y además lo podemos compatibilizar con los niños. Yo tengo cuatro, entre 12 y 7 años". La siguiente etapa será capacitar jardineros en las municipalidades para que aprendan a hacer diseños de jardines, y además quieren tomar contacto con constructoras para poder presentarles tres alternativas de jardines para las ventas en verde.
"Estábamos decididas a formar algo propio"
A tres años de la creación de Afinis, sus socias están seguras de haber formado la compañía que querían. "Nuestro objetivo era claro: crear una empresa de búsqueda de ejecutivos con políticas propias, con la que pudiéramos entregar un servicio profesional y sentirnos desarrolladas como personas. Y lo conseguimos", comenta Angélica. Ambas tenían experiencia en la materia, sabían de las necesidades del mercado y se entendían a la perfección, lo que según Catalina hacía presagiar buen futuro. Agrega que si bien los primeros meses fueron complicados, el empuje no decayó. Ni siquiera cuando las cosas no iban a la velocidad esperada y les ofrecieron trabajo como headhunters en compañías conocidas. "Fue una tentación, hay que reconocerlo, pero estábamos decididas a formar algo propio".
Angélica sostiene que si hay algo que las distingue es que como otras emprendedoras tienen fuerza para mejorar las cosas, tratan de llevar un negocio rentable y que a la vez las haga sentir realizadas en lo personal. Según explica, eso hace que a la hora de enfrentar las peticiones de un cliente no sólo se esfuercen por encontrar al candidato idóneo para cada cargo, sino también porque el puesto y la empresa hagan feliz a ese candidato. En cuanto a sus ambiciones, coinciden en que dieron un paso importante en el crecimiento a diciembre de 2004.
Arrendaron oficina más grande, tienen mejor infraestructura y se integró una tercera profesional, Teresa Fernández. "Tenemos claro que hay que crecer, pero con cuidado, en este negocio la calidad es lo primero. Si tuviésemos que definir una meta, sería que Afinis fuera sinónimo de gente que trabaja con profesionalismo y gran entrega".
"Hay que trabajar y aferrarse a los sueños"
La historia de la empresa partió cuando sus socias estudiaban Agronomía en la Universidad Católica. "Nos preguntamos por qué en Chile, siendo buen productor de vinos, no se elaboraban vinagres de calidad. Vimos que había un nicho y nos propusimos hacer algo juntas. Cuando nos titulamos, partimos a Estados Unidos acompañando a nuestros maridos en estudios de posgrado, y aprovechamos de investigar para llegar a formar el negocio en Chile", cuenta Verónica. Regresaron a fines de 2001 y desde entonces no han cesado en la tarea de elaborar y comercializar vinagre de vino de calidad premium. Las primeras cinco variedades salieron al mercado en 2003, todas tinto. Al año siguiente ofrecieron también cuatro de blanco, y hoy elaboran 10 mil botellas al año. María Inés explica que el comienzo fue de mucha paciencia y experimentación. "Nos tomamos el tiempo necesario hasta estar seguras de tener el vinagre que queríamos. Todo lo hicimos solas, no mandamos a hacer el vinagre a nadie, el único apoyo fue en envasado y etiquetado". Verónica agrega que tampoco fue fácil enfrentarse a temas administrativos, ni compatibilizar el rol de empresaria con los de esposa y mamá. Hoy celebran el espacio ganado, pero advierten que tienen el desafío de aumentar la cultura del vinagre en Chile, crear nuevas variedades y exportar. En lo personal, quieren ver crecer la empresa y hacer más conocida su marca. Acerca de lo emprendedoras que se sienten, María Inés dice que si algo han conseguido es porque se arriesgaron. "Estamos satisfechas por lo hecho hasta aquí, pero sabemos que queda montón por hacer y que se puede, sólo hay que trabajar y aferrarse a los sueños".
Según datos del Banco Mundial, en Latinoamérica entre un 25% y un 35% de las personas que emprenden en los negocios son mujeres, una cifra insuficiente si se observa el valor agregado que ellan aportan al desarrollo. Tienen habilidades especiales para procesar varios problemas simultáneamente, y dada la diversidad y complejidad del ambiente donde se realizan los negocios, se necesitan líderes que sobresalgan por su inteligencia emocional. En ese sentido el aporte femenino es sustancial. De hecho, según encuestas realizadas por la Universidad del Desarrollo, una característica destacada de las mujeres que ocupan altos cargos en empresas es el buen trato, la comunicación y la confianza que generan. Para ellas, la decisión de iniciar un nuevo negocio está unido con la exigencia de tiempo y flexibilidad espacial, por sus necesidades familiares. En nuestro país la tasa de participación de la mujer es baja, por lo tanto el emprendimiendo femenino debe ser valorado e impulsado, para avanzar hacia un país con menor pobreza y con más oportunidades para todos.
Por Cristián Larroulet *
* Cristian Larroulet es director ejecutivo de Libertad y Desarrollo y miembro del jurado del premio Joven Emprendedora 2005.
Hoy cada vez más mujeres tienen iniciativa empresarial, lo que es muy positivo. Pero el hecho también refleja una realidad que debería preocupar, y es que, a muchas, el mercado laboral formal está negándoles otras posibilidades. En varias ocasiones la gente elige la actividad empresarial cuando por las causas que fuere, no puede acceder a un trabajo remunerado tradicional. Las mujeres hoy enfrentan dos graves problemas: una tasa de desempleo que, en el caso de los jóvenes, triplica las cifras generales, y por otra parte, los conocidos conflictos para compatibilizar la vida familiar con el trabajo, especialmente agudos en esa etapa de la vida que en general coincide con la maternidad. Hay que celebrar a estas empresarias. Son una generación que está logrando vencer los obstáculos que parece inmovilizar y frustrar a tantos jóvenes en nuestro país. Son exitosas en sus negocios, pero además lo están pasando bien, y eso refleja equilibrio. Sus empresas, la mayoría de las veces, las han formado según sus posibilidades, por ejemplo, trabajando desde sus casas. Y no sólo se preocupan de los resultados, sino de sus trabajadores. Quizás no se dan cuenta, pero qué lecciones de vida hay en sus historias.
Por Roberto Méndez *
Roberto Méndez es director de Adimark y miembro del jurado del Premio Joven Emprendedora 2005.
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