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El bosque esconde millones
Fue un proyecto que dio frutos. Ese fue el resultado que dejó un proyecto Fontec-Corfo que desarrollaron las universidades Católica y La Frontera de Temuco para buscar caminos para el avellano chileno.

30 mil toneladas de avellano se producen en los bosques silvestres de la región, lo que genera 3 mil millones de pesos. Eso, con poco valor agregado y poca tecnología. En 3 comunas de La Araucanía, el avellano "movió" 6 mil toneladas.

Es una especie nativa chilena y su producción es altamente cotizada, sobre todo la silvestre. Los mercados europeos, dice Gabriel Vivallo, académico de la UCT, tienen nichos que piden producción de este tipo.

Los productos que se obtiene son del tipo "verde". Hay muchos productores interesados en desarrollar este rubro, pero se requiere inversión en infraestructura para procesarlo, cerca de 50 millones de pesos en máquinas y unos 15 millones para construcciones, porque hay que almacenarla para procesarla y secarla.

A la vez, la recolección de avellanas ayuda a la conservación del bosque nativo, ya que le da un valor importante.

Producción

Comunas como Gorbea y Carahue están muy adelantadas en este tema. Además, en Loncoche y Villarrica se capacitó a los recolectores.

A través del Fontec y del desarrollo decidido hecho por Arturo Campomanes -quien fabricará los productos procesados- y 2 comercializadoras, buscaron dar valor agregado, más allá de la harina de avellanas y el aceite de avellana, que los mejoraron. Obtuvieron mantequilla y barras energéticas de avellana, a lo que se sumó un compost para usarlo como sustrato de árboles y plantas, obtenido con las cáscaras.

"Aquí se requiere inversión. Hay que hacer lo que quiere materializar la Municipalidad de Alto Bío Bío, preocupándose de la recolección hasta la industrialización", dice Vivallo.

En el Instituto de Agroindustria de la Ufro se estableció una línea de elaboración para 50 toneladas. Estados Unidos y Japón están interesados en trabajar con aceite de avellanas en Chile, lo que sería muy bueno.

"Tiene que concretarse el apoyo a las inversiones", resume Vivallo. Lo que falta es articular los actores -recolectores, municipios, universidades e industrias- pero se requiere un apoyo estatal para ello, explica Gonzalo Puentes, académico de la UCT. Por eso, acaban de presentar un proyecto de transferencia tecnológica Fondef en el que se solicitan recursos complementarios para que ambas universidades puedan difundir esta tecnología. Igualmente, hay que generar promoción de los productos.

Mario Villarroel, académico de la Ufro, dice que es importante generar una cultura y cuidado del fruto entre los recolectores, ya que por calidad se puede doblar el precio.

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