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NGS, con más de 10 años de vida, cuenta con 250 clientes y ventas anuales por unos $ 2.000 millones
La empresa que hizo del reciclaje de los cartuchos de tinta un negocio
Los planes de la empresa contemplan instalar una oficina en el norte del país que atienda Perú y, eventualmente, Bolivia.

13 de junio de 2005
Por: Rossana Lucero


Era 1993 y nadie preveía que el nacimiento de mellizos sería el origen de una empresa. Los primeros hijos del técnico en electrónica, Hugo Fuentes, se convirtieron en el motivo perfecto para ver nuevamente a su compañero de profesión y de labores entre 1985 y 1990 en Sonda, Angel Brito. En el reencuentro el nuevo papá comentó a su amigo algo que le daba vueltas: hacer de la recuperación de los cartuchos de tinta de las impresoras un negocio.

Su propia curiosidad, tras trabajar en la reposición del suministro de impresoras láser a fines de los 80, lo había llevado a ese punto. A Fuentes lo inquietaba el destino de los cartridges vacíos. Investigó y descubrió que en Estados Unidos, Europa y Asia la basura no era el puerto final.

"Era una idea que tenía beneficios medioambientales, económicos y sociales. Los cartuchos vacíos no se quedarían en nuestros vertederos, ocuparíamos gente y ayudaríamos en el ahorro de costos", dice Angel Brito, gerente general de la firma que se formalizó en 1994 como NGS.

Dedicado a las consultorías por entonces, el también ingeniero en ejecución industrial puso los US$ 500 de su tarjeta de crédito internacional. Necesitaban importar materia prima y maquinaria. Y aunque su oficina era de 36 metros cuadrados y trabajaban después de las 19 horas -incluidos sábado y domingo-, el negocio comenzó a dar frutos.

Al año, Brito se abocó exclusivamente a la empresa. Doce meses después lo siguió Fuentes, que después de Sonda había emigrado a Lever. "Al principio nos llamaban y recargábamos, pero eso limitaba las posibilidades de crecimiento. Entonces, empezamos a tener stock de cartuchos vacíos para ir procesándolos y tenerlos listos para el cliente", dice Brito.

El empujón de la crisis

Con la crisis asiática, cuando las empresas se "apretaron el cinturón", el negocio de NGS fue más propicio. Sus productos prometían un ahorro de costos de entre 30% y 50% frente al suministro original.

A la compra de cartridges vacíos, NGS sumó la remanufacturación de cartridges de toner y tinta, y la distribución de materias primas para cartridges remanufacturados.

Hoy tienen 30 empleados; cuentan con bodegas por 400 metros cuadrados y facturan unos $ 2.000 millones al año, entre ventas locales y exportaciones. En 2002 la empresa allegó como socio estratégico a la estadounidense Static Control, líder en investigación y desarrollo de materias primas, consiguiendo su representación en Chile y Perú.

Los planes contemplan consolidar en 2006 sus operaciones en sólo un centro -hoy están distribuidos en tres lugares físicos-, e instalar una oficina en el norte del país que atienda Perú y, eventualmente, Bolivia.
División de áreas

Las operaciones de NGS se desarrollan a través de tres filiales. RCT, que recupera consumibles tecnológicos de cartridges usados de láser e inyección de tinta. Para esto tienen alianzas con las instituciones de beneficencia María Ayuda, Fundación Nocedal y Hospital Roberto del Río.

Luego está DMP, que importa materias primas y tiene la representación de Static Control y American Inkjet. Y, por último, KeyPrint, la primera y única empresa del área en obtener la certificación ISO 9001:2000 para su proceso de comercialización, remanufacturación y distribución de cartridges de impresión.

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