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Informática
Chile se queda atrás en inversión tecnológica
En los últimos tres años, el gasto en PC, impresoras y software cayó 11%.

24 de junio de 2004
Fuente: El Mercurio
Por:Andrea Sierra


En Chile hay diez computadores por cada 100 habitantes. Nada si se compara con Estados Unidos, donde la mitad de la población tiene ya un PC.

Lo peor es que pese a los acuerdos comerciales, que deberían impulsar la incorporación de tecnologías en las empresas para competir en el exterior, la inversión en el rubro ha anotado una baja del 11% entre 2001 y 2003.

El gerente general de Internacional Data Corporation (IDC) Chile, Ricardo Stevenson, dijo que mientras en el 2000 los chilenos gastaron US$ 1.158 millones en impresoras, computadores, software y mantención de equipos, el año pasado la cifra apenas llegó a US$ 1.029,5 millones.

Y aunque para este año se prevé un repunte, esté no superará el 4%, lo que empinará la cifra a US$ 1.069 millones, pero que no tiene conforme al sector privado.

Pese a ello, el gerente general del Centro de Comercio Electrónico de la Cámara Nacional de Comercio, Alejandro Prieto, está convencido de que con la reactivación de la economía la cifra debiera empezar a repuntar.

Y a su juicio, esto es clave para que Chile no pierda competitividad ante sus rivales internacionales, algunos de los cuales invierten más de 20 veces lo que nuestro país en esta materia.

De hecho, el gasto en tecnología es apenas el 1,4% del PIB de Chile, muy poco comparado con otras naciones como Estados Unidos, donde llega al 4%.

La caída en la inversión tecnológica en Chile -de 11% en tres años- tiene responsables.

Y para el gerente general del Centro de Comercio Electrónico de la Cámara Nacional de Comercio (EAN Chile), Alejandro Prieto, uno claro es el Gobierno, que, a su juicio, no ha generado las bases para que la tecnología llegue a las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país.

En vez de eso, explicó, el Estado decidió impulsar nuevos impuestos para el sector, como el gravamen al software, a la vez que no ha puesto en marcha un combate radical a la piratería de productos computacionales, que ya mueve US$ 120 millones sólo en la industria del software.

A fines de 2003, el Servicio Nacional de Aduanas estableció la separación de los dos impuestos que deben pagar quienes ingresen software al país. El primero es por el soporte físico del programa (disquete, CD, etc.), de 6% más IVA, que recauda Aduanas, y el segundo es por el soporte intelectual del producto, que corresponde al SII, y es de 30% como impuesto a la renta por el derecho de su uso. Este último es el que complica a la industria.

Lo peor es que es clave que Chile se decida a incentivar el uso de las nuevas tecnologías.

De hecho, si se compara al país con sus principales competidores mundiales en competitividad, el balance no es alentador.

Por ejemplo, este año se espera que China inyecte US$ 29.341 millones en tecnologías, India US$ 6.559 millones, y para qué hablar de Japón, donde el gasto superará los US$ 96.348 millones en el año 2004.

Y si se compara con el porcentaje de inversión del PIB, las cifras tampoco son buenas.

En Chile este indicador llega al 1,4%, mientras en Japón está en 2,1%; en Hungría en 2,7%, y en China 1,9%. En Estados Unidos, en tanto, la inversión en tecnologías en el total del PIB es mucho mayor y totaliza 4%.

De hecho, en Chile la inversión per cápita en tecnologías no supera actualmente los US$ 100, mientras en Japón sobrepasa los US$ 700; en Hungría llega a los US$ 171 y en República Checa bordea los US$ 235.

A juicio de Alejandro Prieto, el cierre de nuevos acuerdos comerciales obligará a las empresas chilenas a ponerse a tono, si quieren tener éxito en la colocación de sus productos en los mercados internacionales.

Por ejemplo, el tratado con la Unión Europea obligará al país a dar a conocer, a partir de 2005, toda "la trazabilidad" de los productos agroalimentarios.

Esto significa que los exportadores deben tener un registro de todos los pasos que siguió el producto en su proceso de elaboración, desde su origen, lo que obligará a invertir en tecnología de punta para cumplir.

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