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Observaciones desde la Iniciativa Científica Milenio
Las carencias de la ciencia chilena
El examen de las recientes propuestas para la Iniciativa Científica Milenio reveló una sólida posición de Chile en disciplinas teóricas. La falta de ingenierías, tecnología y ciencias naturales experimentales resulta seria y requiere acción.

20 de junio de 2004
Fuente: El Mercurio
Por:Hans J. Queisser,Stuttgart, Alemania


Como miembro del Comité de Programa, evaluando propuestas de investigaciones patrocinadas por el Banco Mundial bajo la Iniciativa Científica Milenio (ICM), tuve la oportunidad de apreciar de cerca los esfuerzos de Chile en Ciencia y Tecnología. Aquí ofrezco algunos comentarios desde mi punto de vista como un físico experimental del estado sólido con especialidad en microelectrónica, y desde mis actividades previas en consejería y asistencia a gobiernos para financiar la actividad científica en otros países, especialmente en Alemania, Holanda, Japón y Singapur.

La investigación médica, farmacéutica y biológica en Chile es fuerte, con buenas conexiones ­especialmente con los EE.UU.- y aparece competitiva en el plano internacional. Las propuestas en estas áreas fueron, por lo tanto, bastante exitosas. Aparentemente, existe una antigua tradición en Chile de llevar a cabo este tipo de actividad científica en colaboración con hospitales y escuelas de medicina. El costo de administrar ciencia experimental en este campo es sorprendentemente bajo, particularmente cuando se la compara con investigación en física moderna o ingeniería. No se necesita usualmente de ultra vacío, ni se requiere de aparatos electrónicamente caros, de salas ultra limpias, de fuentes de luces láser, equipos de bajas temperaturas, gases ultra puros, o de sistemas de precisión en miniatura. La muy capacitada comunidad chilena en esta área reconoció claramente este nicho para llevar a cabo investigación competitiva bajo severas limitaciones económicas.

La física y química, por otra parte, requieren de mucho más recursos para mantener una posición respetable. Los países de liderazgo industrial en el mundo, en particular los EE.UU. y Japón, pero ahora también Corea, Taiwán y más recientemente China, invierten enormes sumas de dinero para el fortalecimiento de la educación, investigación y desarrollo con el fin de estar presentes en esta feroz carrera competitiva internacional. Investigación en materiales, técnicas moleculares de luz, microelectrónica, óptica moderna, litografía y microscopía de resolución atómica son sólo algunos de los importantes tópicos contemporáneos en este campo. La investigación y entrenamiento para esta moderna industria requiere urgentemente acceder a equipos caros. Chile padece de una débil posición en este campo.

Chile ha alcanzado una muy satisfactoria posición en instrucción académica de física y química a nivel universitario. Los profesores en esta área en Chile tuvieron que restringir sus investigaciones personales hacia actividades teóricas menos onerosas. En el último concurso encontramos propuestas sobre química teórica cuántica, sobre teoría en ciencias del estado sólido, en óptica teórica cuántica, en teoría de partículas elementales, en teoría no lineal de fluidos complejos, incluso en investigación esencialmente teórica orientada al plasma. En la discusión sobre todas estas propuestas, los solicitantes deploraron la falta de orientación experimental de colegas chilenos con quienes cooperar.

Otra debilidad bastante obvia y seria consiste en la falta de propuestas calificadas en ingeniería. La ICM debiese fortalecer "Ciencia y Tecnología", pero nuestro Comité no pudo identificar una propuesta tecnológica genuina que valiese la pena de ser apoyada por la ICM. El Comité de Programa hizo una ardua búsqueda y hubo incluso buena disposición para considerar circunstancias mitigadoras y extenuantes para superar debilidades científicas, pero en vista del limitado financiamiento fue imposible considerar las aplicaciones relacionadas con la ingeniería, tales como la minería, la refinación de metales, el control electrónico, el almacenamiento energético y la generación de energía eléctrica, la geometalurgia, la transmisión de alto voltaje y otras. También fueron eliminadas propuestas sobre ingeniería de alimentos e ingeniería industrial de minas. El único compromiso obtenido en las deliberaciones del último concurso tuvo que ver con una propuesta relacionada con sismotectónica, donde se apreció una recomendable y esperanzadora asociación con ingeniería de construcción. Esta asociación fue una razón de peso mayor para recomendar el financiamiento de este proyecto. Este resultado de un casi total rechazo de los proyectos vinculados a la ingeniería derivarán muy probablemente en decepción y desmotivaciones en la comunidad de las ciencias de la ingeniería en Chile. Es de esperar que el gobierno de Chile pueda reunir y aportar otras fuentes de apoyo.

Por su parte las matemáticas y las ciencias vinculadas a la computación están también muy bien posicionadas en Chile. Nuevamente, este campo no requiere de una excesiva inversión en equipos, especialmente ahora cuando el costo de los computadores modernos y poderosos ha sido tan fuertemente reducido. Aquí nuevamente tenemos un nicho estratégico de gran significado para Chile dado que la formación de un número suficiente de especialistas bien educados en software es de absoluta necesidad. La astronomía, con su especial importancia para Chile, es también un ejemplo que hace al caso: esta investigación básica no aplicada es internacionalmente muy fuerte!

Mi conclusión de estas observaciones es: la posición adecuada de Chile en el campo de las ciencias relativamente poco costosas orientadas a lo teórico, y una actividad peligrosamente inadecuada en todas las disciplinas orientadas a lo práctico, experimental y tecnología. Mis observaciones derivan solo de un tipo de financiamiento de las ciencias en Chile, llamada Iniciativa Cinetífica Milenio; existen obviamente también otras fuentes de financiamiento y son efectivas. No obstante, la lista de más de 50 propuestas detalladas para la ICM es un indicador general importante y digno de confianza sobre la investigación académica y entrenamiento en un país. El Banco Mundial parece estar consciente de un análisis de carácter más extenso, más allá del financiamiento directo de unos pocos proyectos individuales. Las deliberaciones del Comité de Programa siempre trataron de tomar en consideración este aspecto general.

En una comparación con otros países del mundo, la posición de Chile difiere claramente de las de Corea, Taiwán, Singapur o Malasia. Todos esos países asiáticos no gozan de la muy favorable posesión chilena de materias primas (cobre y muchos otros valiosos sustratos metales y minerales) o de las exportaciones de productos naturales de alta calidad (madera, pescado, vino, fruta...). Estos países de Asia se vieron forzados, por lo tanto, a entrar en los campos nuevos y complicados de la tecnología moderna, para lo cual requerían invertir bastante y en forma sistemática en equipos caros y en educación académica refinada. Chile se parece más a Tailandia, un país con muy buen desarrollo de los sectores agrarios y anteriormente un muy exitoso exportador de arroz. La posición de Tailandia (o también de Sri-Lanka, un exportador de té), se ha mantenido por lo tanto relativamente débil en ciencia experimental y tecnologías. Actualmente se aprecian, sin embargo, esfuerzos algo desesperados de países como Tailandia para ponerse al día en tecnología, ya que incluso para la mera atracción de trabajos de labor intensiva de los países desarrollados, un país anfitrión debe ofrecer adecuada práctica y entrenamiento de personas con un nivel técnico medio y alto.

Estimo que estas conclusiones son de importancia, especialmente desde que la ICM y el Banco Mundial deberían interesarse en el fortalecimiento del futuro económico y bienestar de las naciones socias. Dos estrategias posibles surgen para Chile: primera, continuar adhiriendo a los nichos con bajos esfuerzos de financiamiento o, segundo, un definitivo fortalecimiento de las ciencias experimentales e ingenierías, que son indudablemente demandadas y al mismo tiempo onerosas.

La adhesión a la estrategia en curso tiene una ventaja obvia de evitar excesivas presiones presupuestarias. Las actividades relacionadas con ciencias teóricas formarán, de todos modos, buenos especialistas, que también podrían ser útiles en algunas ocupaciones industriales prácticas. Los físicos teóricos, por citar un ejemplo, comúnmente son empleados con efectividad en empresas de software y computación. En la mayoría de los casos, estos científicos ejercen también como buenos profesores en colegios de educación secundaria. Los factores de multiplicación económicos de estos grupos, sin embargo, permanecen débiles para la modernización de la industria.

Mucho del mejoramiento en las ciencias experimentales compartiendo su carga financiera, posiblemente se podría lograr con cooperaciones internacionales fuertes dentro de Sudamérica. Hay algunos signos positivos a ser observados.

De nuevo, el Comité de Programa siempre tomó en cuenta tales planes de esfuerzos colaborativos, especialmente con Brasil y Argentina. Chile debe estar entonces preparado para contribuir también con buenos programas nacionales, invitando a acciones con sus vecinos.

Sin duda, una economía nacional puede beneficiarse con mucho más fuerza si dicha investigación es llevada a cabo dentro del país, en lo posible estrechamente vinculada a las actividades industriales!

Una nueva estrategia requeriría primero un fortalecimiento deliberado de la educación en ingeniería a todo nivel. Los criterios de "proyección externa" y "cooperación", según lo que conocimos en la evaluación de los proyectos ICM, también debe-rían ser aplicados.

Luego, debiese considerarse la instalación de algunos centros intencionadamente elitistas orientados a investigación en ciencias del hardware. En este punto la mayoría de los investigadores activos de los núcleos y centros de la ICM podrían ser muy útiles, ya que estos teóricos están normalmente muy conscientes del escenario internacional en ciencias experimentales. Podrían anticiparse algunas reacciones cautelosas, renuentes e incluso resistencias desde las comunidades teóricas establecidas que, comprensiblemente, tienden a aferrarse a su estatus y privilegios.

El gobierno, el parlamento y los medios de comunicación social deberían entregarle los merecidos elogios por su trabajo básico al competir exitosamente en la escena internacional y motivarlos para ayudar ahora a establecer experimentos y aplicaciones. Las condiciones necesarias respecto del apoyo de la Iniciativa Científica Milenio deberían ser determinadas precisamente teniendo esta meta presente.

Los enfoques de países como Singapur y Taiwán, así como las conexiones con las políticas científicas de los Estados Unidos y Europa debieran ser utilizadas enteramente en esto.

La formación de expertos modernos con experiencias a mano y conocimiento detallado de equipos usados internacionalmente y sus futuras aplicaciones resulta extremadamente útil para avanzar en economías de frontera. Son estos científicos prácticos los que pueden iniciar sus propias compañías, dirigir filiales nacionales o firmas internacionales, o servir y mantener sistemas complicados en forma rápida y eficiente.

Tales expertos en ciencia práctica serán de interés para casi cualquier industria en iniciar su modernización y expansión. Sería bastante irracional solicitar tales estímulos económicos de astrónomos, físicos teóricos, químicos cuánticos o matemáticos puros, aunque estos grupos son realmente esenciales para aportar sus conocimientos básicos a sus colegas experimentales.

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