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Por Dr. Juan Saavedra González Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Universidad de Concepción
Inversión en ciencia y tecnología
Es este tipo de inversión, en el desarrollo científico, como insumo de alta especialización, lo que permitirá por ejemplo que nuestras exportaciones no sigan siendo principalmente commodities, como minerales, frutas, productos forestales, etc., y a cambio nuestras importaciones son dominadas por productos y bienes industriales y de alto valor agregado.

28 de mayo de 2004
Fuente: ElSur
Por: Dr. Juan Saavedra González Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Universidad de Concepción

Son muchas las actividades y tareas pendientes que tiene el país para consolidar el paso firme que lleva para lograr lo antes posible ser una nación perteneciente al mundo desarrollado, pero existen algunas que tienen el carácter de imprescindibles, y en las cuales el país debe insistir haciendo, incluso, un esfuerzo mayor al realizado hasta este momento y esa decisión no es otra que la mayor inversión en tecnología, en investigación y desarrollo, y en el incremento del nivel de calificación de trabajadores y personal especializado de las empresas, así como en la disposición de capital humano, como primer recurso para incrementar la productividad que permita desarrollar estrategias competitivas exitosas, tanto en el mercado doméstico como en el comercio internacional.

En el discurso presidencial último quedó clara la decisión del Gobierno de invertir decididamente en el aumento de la capacidad científica y tecnológica como una manera de fortalecer el desarrollo y acelerar éste, para proyectar decididamente al país al torneo de "ligas mayores" en el contexto internacional, sin dejar de desconocer que no siempre la mayor inversión en estos rubros asegure el desarrollo, sino que esta meta se debe alcanzar recorriendo este camino de forma inteligente, como es uniendo los resultados de esta capacidad con el mundo empresarial, donde en último término se comprueba la bondad de esta inversión, es decir, si este conocimiento nos permite, como nación, competir en los productos, bienes y servicios de otras economías, y obtener allí ventajas, entonces esa inversión será eficiente.

Esfuerzo exportador

Es este tipo de inversión, en el desarrollo científico, como insumo de alta especialización, lo que permitirá por ejemplo que nuestras exportaciones no sigan siendo principalmente commodities, como minerales, frutas, productos forestales, etc., y a cambio nuestras importaciones son dominadas por productos y bienes industriales y de alto valor agregado.

Esto debe cambiar, el esfuerzo exportador de la economía ha sido más en base a cantidad que a valor incorporado en aquellos bienes, y esta tendencia debe revertirse, porque lo contrario, a futuro, el país no será promisorio, se cumplirán objetivos de corto plazo, pero no tendrá un horizonte auspicioso en el largo plazo. Más aún, este año habrá un récord por los niveles de comercio exterior obtenidos, pero en ningún caso se observan cambios cualitativos significativos en la oferta exportable de las empresas chilenas.

Sin duda, es una señal positiva la claridad con que el Jefe de Estado se refiere al tema de la inversión más importante que el país debe hacer ahora, para cosechar los frutos en algunos años posteriores, y ello está relacionado con la inversión en educación, por lo tanto en la calificación de los recursos humanos, en el desarrollo de la capacidad científica y tecnológica, lo que se traduce en la creación de conocimiento.

En este contexto es donde se expresa la premura en el desarrollo de áreas como la ecología, la biodiversidad, de biología celular, la mecánica cuántica y seguir adelante con la creación de centros regionales de investigación científica, sólo de esa forma el país avanzará con paso firme y seguro hacia el desarrollo.

Por otra parte, se hace imprescindible acortar la brecha que en materia de aplicación de conocimiento tecnológico y científico altamente especializado y complejo con la que hacen los países del primer mundo y se plantea ver desafío aún mayor, el cual consiste en estudiar de alguna manera esta brecha, dado que si esto no se intenta, se corre el peligro de quedarse tan retrasado.

En último término, se pasa a ser una nación absolutamente dependiente de aquellas naciones, dado que la soberanía de un país pasa también por la capacidad de sus empresas, de sus instituciones, y de la calidad de su capital humano, y del nivel de desarrollo científico y tecnológico, como un insumo absolutamente necesario, para ser respetado en el contexto globalizado que hoy vive el mundo, de lo contrario habrá que conformarse con moverse entre el nivel de segundos o tercermundistas.

Objetivos claros

El esfuerzo que plantea esta problemática no es menor. La inversión de este tipo en países desarrollados, son cifras ilusorias para Chile, pero sin embargo surgen opciones que en un esfuerzo conjunto entre fondos centrales del presupuesto de la nación y del sector privado permitirán avanzar en estas materias.

No queda más que estar de acuerdo también con el destino de los recursos financieros que se obtendrán en el "royalty" que se aplicará a la minería que alcanzan determinados niveles de ingresos brutos, en sus operaciones, en la explotación de recursos no renovables, como son los minerales.

Se estima en US$ 100 millones que vendrán a incrementar los fondos para el desarrollo de proyectos de innovación, de investigación científica y tecnológica, de manera que surjan nuevas fuentes de recursos para el país y para el futuro, cuando se vayan agotando los "comodities" o cuando su valor no permita su explotación económica.

Dentro de los aspectos positivos de esta situación, es la claridad de los objetivos y de las metas, que son indiscutibles. El camino a seguir es uno solo, el esfuerzo a realizar es de una magnitud mayor, los recursos necesarios van surgiendo de distintas fuentes, y así el futuro para el país cada vez se ve más optimista.

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