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Expertos chilenos encuentran remedio para colestasis gravídica
Investigadores de la Universidad de Chile demostraron que el uso de ácido ursodeoxicólico en las mujeres embarazadas que presentan la enfermedad disminuye los síntomas, mejora las alteraciones hepáticas y previene parto prematuro y riesgo de muerte del feto.

19 de mayo de 2004
Fuente: El Mostrador

Es una intensa picazón que comienza en el tercer trimestre del embarazo: molestia especialmente fuerte en las palmas de las manos y plantas de los pies, más que nada durante las noches; en algunos casos, produce ictericia.

"La colestasis gravídica es una alteración hepática que se traduce en estos síntomas, muy incómodos para la madre, pero sin riesgo vital puesto que desaparecen una vez que nace su hijo", señala el doctor Humberto Reyes, académico del Programa de Fisiopatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

El riesgo de esta patología se centra en el niño por nacer: puede adelantarse su parto, convirtiéndolo en un bebé prematuro -con todas las complicaciones propias- o, incluso, llevarlo a la muerte antes del alumbramiento.

Por esta razón, hace 12 años el doctor Reyes comenzó a probar el ácido ursodeoxicólico en el tratamiento de esta patología, basándose en que la misma sal biliar había sido usada con éxito en pacientes aquejados por otros males hepáticos de presentación similar aunque más grave.

Durante estos años, ha seguido en total a 40 mujeres a quienes se administró el fármaco durante más de tres semanas durante su embarazo, concluyendo no sólo que se alivian el prurito y la ictericia, sino que se evita el parto prematuro -con las consecuencias que esto conlleva para el recién nacido- y la probabilidad de que el niño muera en el vientre materno.

"Fuimos los primeros en el mundo que en 1990 presentamos una experiencia piloto, según la cual este compuesto mejoraba las molestias de las madres y sus pruebas de función hepática", señala el especialista.

Reyes explica que el compuesto, al consumirse de manera oral, es reconocido como una sal biliar propia por el hígado, y como este órgano mantiene una síntesis fija de esos ácidos biliares, al observar que le está llegando gran cantidad de esa sal, disminuye la producción de otras, que a la vez más tóxicas. "O sea, actúa cambiando un elemento tóxico por otro que no lo es", asegura.

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