 | | "Lo más importante es concentrarse en una tarea activa y focalizada de promoción", dice Poniachik.
(informatica.cl) |
Por Alejandro Ubilla
¿En qué se basa para decir que Chile puede ser la plataforma tecnológica de Latinoamérica?
En general, este país puede ser, aunque de hecho ya lo es, una base para empresas multinacionales que operan en América Latina. Eso, porque es un país que crece al mejor ritmo en toda la Región, que está bien calificado desde el punto de vista de su riesgo país, que tiene las finanzas ordenadas, que tiene bajos índices de corrupción y donde la estabilidad política es evidente. Además, estamos marcando una tendencia internacional en materia económica, especialmente por los acuerdos de libre comercio suscritos con Canadá, México, Centro América y por la forma en cómo se están promoviendo las conversaciones para concretar un acuerdo con Estados Unidos. En el aspecto tecnológico, Chile tiene la enorme ventaja de contar con la mejor plataforma de telecomunicaciones del continente, y también del mundo, lo cual se traduce en sus bajos costos de comunicación y acceso, ítem notoriamente valorado por empresas que están especializadas en servicios compartidos. A ese costo se suma la calidad del servicio y el capital humano de excelencia.
Considerando que Chile tiene todos esos indicadores tan sólidos y estables, ¿no podríamos esperar que los montos de inversión extranjera fueran mayores?
En eso hay un error de percepción, pues hay que preguntarse, antes de comparar los números, quiénes invirtieron esos mil millones en empresas de telecomunicaciones. Estas son Global Crossing, Emergia, Telecom Italia, Endesa, que compra Smatcom, y otras que son también extranjeras y de ese rubro, versus 20 millones de dólares por concepto de servicios tecnológicos. Para mí es un buen monto, porque junto al número existe la disponibilidad de banda ancha, precios bajos como consecuencia de la competencia de las empresas del sector e incremento de acceso a Internet. En síntesis, hay un efecto multiplicador de esos 20 millones de dólares que también hay que incluir en el análisis. Sin embargo, debemos seguir promoviendo la inversión internacional en dos grandes áreas: servicios tecnológicos basados en nuevas tecnologías y desarrollo de software. Y para ello se hará un trabajo de empresa por empresa, muy personalizado.
Siguiendo con el mismo tema, ¿qué habría que hacer para que grandes compañías multinacionales decidieran invertir en Chile?
Hasta hace pocos años únicamente las grandes empresas internacionales de tecnología, algunas de las cuales ya estaban instaladas en Chile, conocían al país, pero estamos hablando de áreas extremadamente tradicionales como la banca y la minería. Se desconocía, en muchos casos, la potencialidad tecnológica de Chile. Por tanto, lo más importante es concentrarse en una tarea activa y focalizada de promoción. Con la gente de Corfo nos hemos reunido con decenas de ejecutivos de empresas fuera de Chile que no sabían las ventajas de invertir en el país. Otra acción es trabajar en nuestra propia institucionalidad, pues tenemos conciencia de la necesidad de acelerar acuerdos de doble tributación para incrementar los atractivos para los inversionistas internacionales.
¿Cuánto sigue penando al interior del Gobierno el caso de Intel?
Tal como en ese momento Intel escogió a Costa Rica, otras empresas optaron por Chile después. El mejor ejemplo es Motorola. Estamos en un mercado de libre competencia donde unos días ganan otros, aunque lo ideal es que siempre ganemos nosotros. Sin embargo, más que penar lo ocurrido fue un gran llamado de alerta para ser más proactivos en esta misión.
Usted dijo, en julio recién pasado, que "tenemos un buen producto que mostrar y nuestra marca es reconocida". ¿Puede explicar un poco más?
En ese momento pensaba en Chile, un país que en los mercados extranjeros y en las grandes multinacionales es sinónimo de buena marca. Hoy somos conocidos más que antes y eso se incrementará con el paso del tiempo. Por ejemplo, según el informe de competitividad del World Economic Forum, Chile está bien calificado en una significativa cantidad de variables, porque no tenemos la mejor evaluación en todas las mediciones. Por eso, cuando salimos a vender Chile también contamos aquellas acciones pendientes y en los desafíos en los cuales estamos comprometidos. Llegar con un discurso de que somos los mejores, de que no tenemos deficiencias, es caer en propaganda. Entonces, incrementar y fortalecer los acuerdos de libre comercio, ampliar el mercado, discutir la doble tributación, disminuir la burocracia y hacer más esfuerzos para expandir la conectividad, así como atender el problema de la distribución del ingreso e incluir a las pequeñas y medianas empresas a procesos de modernización, son aspectos fundamentales que demandan atención en corto plazo. En julio próximo espero afirmar que seguimos teniendo el mejor producto con la mejor marca y un gran número de clientes.
¿Cuál ha sido el principal aporte de la oficina chilena en Silicon Valley?
Esa oficina ha hecho, y sigue haciendo, una importante labor informativa. Y continuaremos difundiendo las actividades del Programa de Atracción de Inversión Extranjera para que se conozca más a Chile y sus posibilidades de inversiones tecnológicas. Es clave seguir fomentando encuentros, reuniones y seminarios por Estados Unidos, que es el mercado donde existe un significativo número de inversionistas buscando y evaluando dónde colocar fondos.
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