Fuente: Diario La Discusión de Chillán
22 de marzo de 2004
Los notables cambios y avances en las tecnologías de las comunicaciones hacen que las distancias ya no sean una limitante para una variada gama de actividades que requieren el intercambio de información entre las personas, permitiendo que las diferencias aún de lenguaje, puedan ser superadas.
Estos avances tecnológicos que por una parte han acelerado enormemente el proceso de globalización en los últimos años, han permitido también que la educación a distancia sea una realidad, situación que hace sólo un par de décadas, no era más que un sueño.
Desde el punto de vista de las comunicaciones, se han abierto múltiples canales de diálogo entre profesores y alumnos, de una manera libre en el tiempo y la distancia. Ellos se comunican por medios electrónicos dentro o fuera de la Universidad, interactuando en línea o tiempo real.
Desde la aparición misma del hombre, ha existido la necesidad de preservar el conocimiento. En un principio mediante el traspaso oral de la información y luego a través de manuscritos. El gran problema era el acceso restringido que existía de esta información. Con el crecimiento y auge de las tecnologías de información, el proceso de globalización y la igualdad de oportunidades, el acceso a la información ha dejado de ser patrimonio de una élite privilegiada, es más, hoy se entiende como un derecho de carácter público.
La formación de profesionales es misión fundamental de las universidades, por este motivo nuestro enfoque en educación debe contemplar el aprendizaje y uso de las tecnologías de información para que ellos dispongan de las herramientas que les permitirán liderar y guiar la sociedad. Debemos enseñarles a manejar grandes volúmenes de información, en cuanto a su acceso, procesamiento y análisis de resultados, junto a la capacidad de cultivar una actitud innovadora para la creación, adquisición y transmisión del conocimiento.
No se trata de que las nuevas tecnologías reemplacen al profesor, sino que modifiquen su papel en relación con el proceso de enseñanza aprendizaje, haciendo que el diálogo permanente transforme la información en conocimiento. Se debe velar por la calidad, manteniendo niveles elevados en la práctica y los resultados de la educación, con un espíritu de apertura, equidad y cooperación.
Para lograr lo anterior, es necesario constituir redes, realizar transferencias tecnológicas, formar recursos humanos e intercambiar las experiencias de aplicación de estas tecnologías a la enseñanza y a la investigación, permitiendo así a todos el acceso al saber. Se deben crear nuevos ambientes pedagógicos, que van desde los servicios de educación a distancia hasta los establecimientos y sistemas virtuales de enseñanza superior, capaces de salvar las distancias y establecer sistemas de alta calidad, favoreciendo así el progreso social y económico, todo esto en un contexto respetuoso de las diferentes identidades culturales y sociales.
Teniendo en cuenta las nuevas posibilidades abiertas para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, es importante observar que ante todo son los establecimientos de educación superior los que utilizan esas tecnologías para modernizar su trabajo y no que sean éstas las que transformen a los establecimientos reales en entidades virtuales.
Deben ser las universidades las que apliquen, investiguen y promuevan las tecnologías de información que se requerirán para afrontar en forma adecuada la Sociedad de la Información, favoreciendo así su aplicación a las diversas actividades que el país requiere para su progreso y desarrollo
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