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Iniciativa emprendedora
El ser o no ser de Chile
Trabas al financiamiento y excesiva burocracia son lugares comunes a la hora de buscar a los culpables del estrangulamiento de las pequeñas y medianas empresas. Aunque ese argumento es válido, para algunos analistas el gran desafío es transformar una cultura que a nivel educacional no ve la derrota como una oportunidad y a escala empresarial prefiere copiar en lugar de innovar.

10 de noviembre de 2003
Fuente: El Sur
Por: Héctor Ruiz Arias


"Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que es una encuesta que se hace en 120 estados, somos el tercer país emprendedor. Pero somos emprendedores de copia. A Chile traemos muchas cosas, pero innovamos muy poco. Lo que se está haciendo en la región y que debería provocarse con mayor fuerza es incentivar que la gente haga planes de negocios, pero sobre todo que se arriesgue", arremete Pablo Varela Münchmeyer, director nacional del Programa Público Privado del Fomento al Emprendimiento, dependiente del Ministerio de Economía y Energía.

El diálogo fluye durante un coffee break del Cuarto Congreso de Economía de la Zona Sur y Primera Feria del Enprendimiento, organizada por la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Y sus palabras parecen cobrar aún mayor resonancia en medio del ensamblaje de metal, madera y vidrio que da forma a Suractivo, el flamante centro de eventos inaugurado por la Corporación Ferbio a mediados de octubre y que marca un hito en el megaproyecto que pretende transformar al Gran Concepción en la capital del sur de Chile y en la puerta de entrada al conosur.

De hecho, que la Intendencia haya acuñado el eslogan "Región de emprendedores" y que las empresas responsables de la Agenda del Biobío hiciesen lo propio con la frase "A toda vela por el Biobío", habla de un esfuerzo transpolítico por gatillar un giro de 180 grados en nuestra idiosincrasia, aún fuertemente dominada por el modelo estatista y subsidiario de mediados del siglo XX. "Se trata de ir sustituyendo esa lectura, natural y muy legítimamente arraigada en el desarrollo de nuestro país hace cincuenta o sesenta años atrás, por una cultura que coloque al emprendimiento y la innovación como dos cuestiones esenciales", recalcó el intendente Jaime Tohá durante la jornada inaugural del congreso.

¿Qué es eso del riesgo?


La voz emprendedor arranca del latín "inter prendere", que significa "el que entra y hace la tarea". Y sirve para designar a aquellas personas más dispuestas a tomar riesgos que el común de las mortales, siempre atentos a nuevas oportunidades y dispuestos a perseguirlas. Sin embargo, se distinguen dos clases: los que se embarcan en un negocio por vocación y los que lo hacen por necesidad.

De hecho, durante las crisis económicas es muy usual que emerjan actitudes emprendedoras, como efecto de la cesantía. "De los 160 mil empleos creados durante 2003, alrededor de 95 mil son trabajadores por cuenta propia o independientes", confirmó el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Finis Terrae, Patricio Rojas Ramos, durante su ponencia "Coyuntura y perspectivas económicas para 2004".

Según otro sondeo del GEM, durante 2001 un 45% de los emprendedores argentinos estaba motivado por la necesidad; cifra que en la India se empinaba por sobre el 66%, mientras en los Estados Unidos sólo un 11% de los consultados reconoció haber tomado el camino del riesgo por un impulso visceral. Y si bien se carece de cifras para Chile en este catastro, de las comparaciones estadísticas se desprende una diferencia cultural notable respecto a la percepción del emprendimiento en el Primer Mundo (en naciones como Estados Unidos el empleo de por vida es cosa del pasado y en promedio las personas tienen 9 trabajos durante su vida).

La distinción es clave si se toma en cuenta un estudio también realizado 2001, pero por la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (Ocde en inglés). En él se concluyó que existe una relación positiva entre las tasas de nacimiento de empresas de los países de la Ocde -los más desarrollados del planeta- durante el periodo 1988-96 y las de crecimiento económico entre los años 1989-99.

Expertise del fracaso


"Hoy el comercio es cada vez menos de recursos naturales. El comercio de hoy es de ideas, de valor agregado, de tecnología. Y, en ese sentido, nuestro recurso humano sigue siendo poco competitivo a nivel internacional. Todo nuestro sistema educacional está estructurado sobre la base de un alumno que pasivamente recibe la enseñanza. En los países desarrollados, por la vía de la investigación, el uso de la biblioteca, el diseño de proyectos, el alumno tiene una gestión más activa en la búsqueda y la generación de ideas", agrega el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Francisco Rosende Ramírez.

Pablo Varela Münchmeyer responde a eso que desde este año hay una definición de políticas públicas en los ministerios de Economía y Educación para trabajar en conjunto e incorporar en el ramo de educación tecnológica, tanto en enseñanza básica como en media, el tópico del emprendimiento. Al mismo tiempo, se están gestionando campañas que difundan experiencias de negocios exitosas; como también la necesidad de posicionar el emprendimiento como motor del desarrollo, sobre todo en los sectores populares, generando espacios en la comunidad para generar una "cultura emprendedora".

Tarea nada fácil, dice este ingeniero comercial: "Tenemos una diferencia de ingresos familiares muy notoria entre la gente pudiente y la humilde. Eso también se debe a la estructura empresarial del país. El 9% de las empresas de Chile factura el 90% del PIB". Luego concluye: "La problemática es que tenemos un sistema y una definición social que penalizan a las personas que no han tenido éxito a la primera. En Estados Unidos, las incubadoras prefieren, elijen y sesgan a las personas que han tenido por lo menos dos o tres fracasos. A ellas las apoyan más que al que va por primera vez, que nunca se ha enfrentado a la derrota".

Sala de Diálogo

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