Portada¿A qué futuro queremos contribuir?Declaración de PrincipiosQuiénes somos
Recursos
Noticias
Papers
Conferencias
Talleres
Concursos
Seminarios
Congreso
Guias
Estudios
Ponencias
Buscador
Suscríbase al Boletín Informativo
Arie Gelfenstein Freundlich, gerente general Bolsa de Valparaíso.
Reforma de Capitales II (parte II)
Existen una serie de requisitos que establece el mismo proyecto a las bolsas que hace muy difícil que en Chile se fomente la creación de bolsa de valores o que una pequeña se mantenga funcionando. Tales exigencias son mantener un patrimonio para poder constituirse y funcionar de UF 30.000, tener a lo menos 10 corredores miembros y que además ningún accionista de la bolsa -ni relacionado a éste- tenga más de una acción de la misma.


Veamos un ejemplo, si quisiéramos abrir una bolsa en Concepción para fomentar los mercados penquistas y el desarrollo de las empresas emergentes, o una bolsa en Antofagasta especializada en la captación de recursos para la pequeña y mediana minería como existe en Canadá. Hoy la legislación lo permite simplemente con un mínimo de 10 accionistas que aportarán cada uno UF 3.000, es decir, podrían ser seis inversionistas y cuatro corredores de bolsa que conformen el capital mínimo de UF 30.000 y con las nuevas reformas al mercado de capitales contenidas en lo que se refiere a Capital de Riesgo y los tratados de libre comercio podrían ser ejemplos que en un futuro se conviertan en realidad.

La nueva ley, como permite la desmutualización, evidentemente desincentiva o no hace obligatorio que estos cuatro corredores tengan que ser accionistas de la bolsa por lo que para conformar el capital habría que conseguirse cuatro nuevos accionistas que estén dispuestos a poner UF 3.000, ya que además no pueden ser los mismos y así conformar el capital mínimo. Pero la misma propuesta ahora exige que sean 10 corredores miembros, es decir, también debemos contar adicionalmente con seis corredores más para cumplir las nuevas exigencias, ya que los accionistas no corredores no cuentan.

En resumen, las exigencias para conformar o mantener una Bolsa de Valores aumentan considerablemente y de paso provocan que las más pequeñas como la bolsa de Valparaíso no cuente con estos nuevos requisitos dándose un plazo solo de seis meses para su cumplimiento. Además se tienda a la fusión de la Bolsa de Comercio con la Electrónica.

¿Esto es incentivar el mercado de valores, crear más competencia, darle más profundidad, mejor formación de precios, más oportunidades, menores costos, más equitativo?

En Chile no hay más de 35 corredores de Bolsa operando, además las bolsas no responden con su patrimonio ante eventualidades, son los corredores quienes lo hacen, por lo tanto estas nuevas exigencias son totalmente desproporcionadas a la realidad de nuestros mercados. Las bolsas requieren de un patrimonio inicial pero aquellas que tienen instalaciones, sistemas, reglamentos y un lugar donde juntar a los oferentes y demandantes no requieren de este patrimonio. Son los corredores a quienes se les ha aumentado la garantía de UF 4.000 a UF 20.000 lo que es adecuado ya que estos son los que asumen los riesgos o se pueden ver afectados, pero de ningún modo una Bolsa.

Lo que debemos hacer es crear oportunidades e incentivos para todos, sean grandes o chicos, en cualquier región del país. Para esto es necesario legislar para todos los chilenos y no un grupo de interés en particular o en forma equivocada.

Finalmente, mientras en Chile existan bolsas maximizadoras de utilidades, lo que es valido, se debe reforzar por el bien del Mercado de Capitales y sus inversionistas, la competencia de las bolsas y la integración de las mismas, de manera que la competencia entre las bolsas haga más eficiente los costos de transacción, mejore los sistemas de información, fomente la creación de nuevos instrumentos y formas de financiamiento, etc.

Lamentablemente tal como está la reforma en el capítulo de las bolsas, tiende a monopolizar la actividad bursátil en un sólo gran centro bursátil, cierra la posibilidad a que existan bolsas más pequeñas y hace aún más difícil la creación de otras nuevas plazas a futuro.

Reforma de Capitales II (parte I), por Arie Gelfenstein Freundlich

Quisiera explicar con palabras sencillas varias observaciones a la próxima Reforma de Capitales II que está próxima a discutirse en el Congreso y que tiene que ver con el mercado de valores, específicamente a las bolsas de valores.

Esta nueva reforma, que sin lugar a dudas tiene muchos aspectos positivos y que debemos apoyar, también debemos mejorarla de manera de sacar su máximo provecho para nuestro mercado, ya que difícilmente tendremos en el corto plazo una Reforma de Capitales III.

La nueva iniciativa en su sección referente al mercado de valores, establece la alternativa de desmutualización de las bolsas de valores, es decir, podría no requerirse ser accionista de una bolsa para transar en ella, bastaría en firmar un contrato y cumplir con las condiciones exigidas por la Bolsa.

La razón de esta desmutualización es que actualmente los corredores de Bolsa que a su vez son accionistas de una bolsa que genera utilidades, por el lado de la corredora le interesa tener los menores costos posibles para así rentabilizar su negocio, pero por el lado del accionista desean generar la máxima utilidad para obtener el más alto dividendo. Por lo tanto y en teoría, para tener un mercado eficiente lo ideal sería que los corredores de Bolsa que actúan en este tipo de institución, no sean accionistas y de esa manera presionen por obtener precios eficientes por la transferencia de los recursos financieros que a su vez pueden ser traspasados a todo el mercado y sus inversionistas.

Hoy puedo realizar una operación en EE.UU. por US$ 12. Esto se ha logrado gracias a la separación de la función de Corredor de Bolsa y la de accionista de la misma.

Dentro de la desmutualización también queda un vacío al no contemplarse o definirse los costos cobrados a estos corredores no miembros, sólo se agrega al artículo 44 la letra h) "normas que aseguren un tratamiento justo, equitativo y no discriminatorio para todos los corredores que operen en ella", esto daría a entender que tanto los corredores miembros o accionistas de una bolsa como aquellos que no lo son pero si transan a través de ella, tengan las mismas tarifas, es decir, un corredor accionista y uno que no lo es deberán pagar lo mismo.

Esto que suena muy lógico y equitativo resulta ser todo lo contrario y lo explicaré a través de un ejemplo: Cuando uno arrienda una propiedad es evidente que el valor es por el uso de la propiedad; sin embargo, por no ser el propietario no tengo por qué financiar los arreglos estructurales o pagar los bienes raíces u otros que no sean propios del uso de la propiedad como lo son la luz, agua, teléfono, etc. Todos reconocemos que por no ser los dueños no tenemos por qué pagar estos costos mayores o que son propios de los propietarios. Por tal razón, no resultaría lógico que un corredor de bolsa que no es propietario tenga que pagar lo mismo que sus dueños, ya que estos sólo cancelan por el arriendo o derecho de transar en éstas.

En una bolsa lo anterior toma más fuerza ya que al contrario que un simple arriendo de una propiedad, algunas bolsas generan grandes utilidades a sus accionistas o miembros que les son distribuidas vía dividendos, entonces nos vemos enfrentados a algo más injusto que es que no sólo el corredor que no es miembro debe financiar costos que le son propios sólo a sus dueños, sino que además le entregan un subsidio a los corredores que sí son miembros y que lo reciben vía dividendos. Esto es como si el arrendatario no sólo le pague el arriendo al propietario, sino que además todos los arreglos, gastos estructurales, bienes raíces y como si fuera poco un bono en efectivo, parece imposible pero es lo que ocurriría.

Es por esta razón, que se debe corregir esta situación para lo cual se me ocurren tres formas posibles y que someto a discusión.
La primera es que simplemente las sociedades que son monopolios naturales como las bolsas no sean maximizadoras de utilidades, es decir, financien todos sus costos de operación y mantención y tengan una utilidad razonable que permitan su óptimo funcionamiento. De esta forma todos los corredores podrían pagar lo mismo sean accionistas o no.

La segunda alternativa es que la Bolsa se divida en varias sociedades, por ejemplo una podría ser en un área inmobiliaria que le arrienda los servicios a la Bolsa, otra podría ser del área computacional que le arrienda los sistemas informáticos y la otra es la Bolsa propiamente tal, que cobra por igual a todos sus corredores miembros los costos de mantenerla funcionando. De esta manera, se cumplen las condiciones que he explicado en los párrafos anteriores.

La tercera es que las bolsas funcionen totalmente desmutualizadas, es decir, los corredores no puedan ser accionistas de las mismas para así no provocar un conflicto de intereses y hacer eficiente la transferencia de los recursos. En la parte II profundizaré sobre este último tema.

Sala de Diálogo

>>

Portada¿A qué futuro queremos contribuir?Declaración de PrincipiosQuiénes somos
CEO: Clima de Emprendimiento Organizado

info@ceo.cl Santiago. Chile.

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine