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Desarrolladores nacionales
Lanix: notebooks criollos
Si durante años la principal actividad comercial de Chile ha sido la exportación de materias primas, actualmente hay consenso en que los empresarios nacionales deben esforzarse en crear productos con valor agregado. Un buen ejemplo es el de Aldo Moyano, creador de Lanix, una compañía dedicada a la fabricación de computadores, servidores y, desde hace poco tiempo, notebooks.

18 de agosto de 2003
Fuente: Mouse
Por: DanielContreras

Aldo Moyano es un tipo sencillo, amable y alegre. Su historia en el mundo de la informática comenzó hace 25 años, cuando vendiendo televisores se dio cuenta de que podía usar su preparación universitaria para ofrecer productos con mayor valor agregado y de alta tecnología: los computadores.

Moyano pasó por varias empresas durante los años 80. Su producto estrella de aquella época eran los computadores de marca, como el mismo lo recuerda, "los primeros equipos que vendí no eran compatibles, cada marca tenía su propio sistema operativo y de almacenaje. Ahí mi trabajo era demostrar que el equipo que yo representaba era lo mejor".

La computación llegó con fuerza en los años en que el peso chileno estaba casi a la par con el dólar y fue de esta manera que muchas compañías extranjeras se instalaron en Santiago. Fue así como Moyano comenzó a trabajar para marcas que con el tiempo se quedarían para siempre. "Después de vender computadores pase un tiempo en Epson armando el área de venta de impresoras y suministros, luego pase a Asicom, entre otras, hasta que a principios de los 90 decidí meterme de lleno en Lanix y armar mi propia empresa", recuerda Moyano desde su fábrica de Ñuñoa.

Lanix es una marca de origen mexicano y en ese país tiene niveles de venta altísimos, compitiendo directamente con los gigantes mundiales. A partir de esta experiencia Aldo Moyano decidió traer a Lanix al mercado chileno y a principios de los 90 importó los primeros equipos desde México. "Yo partí trabajando en una oficina muy pequeña, sólo éramos mi secretaria y yo. Luego de cuatro meses la oficina se expandió y ya teníamos vendedores. Desde esa fecha nuestra empresa ha crecido casi al 25 % anual, logrando una capitalización de varios cientos de miles", explica.

En principio Lanix importaba todos sus computadores armados desde México, para luego venderlos a empresas y universidades. "Nuestros principales clientes siguen siendo universidades y grandes compañías, nunca nos hemos dirigido al usuario final. Lo que a nosotros nos interesa es dar un buen producto y soporte, es así como muchos universitarios se titularon usando equipos Lanix. En los laboratorios de sus casas de estudio e institutos llegamos a vender más de 1.500 equipos", señala Moyano.

El presente

Hoy en día Lanix es una empresa que arma todos sus productos en Chile, con una certificación de calidad reconocida internacionalmente (norma ISO 9001 versión 2002). Además, ha recibido de parte de Intel el reconocimiento que lo nombra como Premier Provider en nuestro país, lo que significa que la empresa de procesadores reconoce a Lanix como una fabrica de computadores de nivel mundial debido a sus sistema de armado y control de calidad.

Para llegar a esto, cuenta Moyano, "lo primero que hicimos fue enviar a nuestros ingenieros y expertos a México, para que aprendieran todo el sistema que usan ellos, además de la elección de las piezas de los equipos y de la capacitación de los técnicos". "A partir de esta transferencia tecnológica, implementamos nuestras líneas de armados de computadores y decidimos crear nuevos productos como servidores y notebooks", continúa el empresario.

Según datos de la propia empresa, su línea de ensamblado puede llegar a montar 70 PCs de escritorio, 36 notebooks y dos a cuatro servidores en un día.

"Nuestros precios son sólo un 3% más altos que comprar un clon y casi un 25 % más baratos que comprar computadores de marca en las grandes tiendas. La gran diferencia es que nosotros entregamos un soporte de primer nivel, tenemos stock de equipos disponibles y tratamos de forma directa con el comprador. Nuestra atención es cara a cara y en caso de necesitarlo no hay que hacer grande colas o trámites para que los atendamos", explica Moyano.

La línea de montaje de Lanix se preocupa desde armar las cajas y los envoltorios, hasta probar los equipos durante 24 horas consecutivas en una sala de quemado -como ellos la llaman-, donde son revisadas todas las parte esenciales del computador mediante sensores. Las distintas pruebas se registran y a partir de sus resultados se entregan informes de calidad.

Pero a pesar del logro que significa ese riguroso control, no se duermen en los laureles. Actualmente, como cuenta el orgulloso Gerente General de Lanix Chile, "con la producción de los nuevos discos de restauración que estamos incluyendo en nuestros equipos, nos ponemos a la cabeza del mercado chileno".


Mayor información en: http://www.lanix.cl

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