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Nueva "forma" a la reforma el giro de Sergio Bitar
"Ahora hay que invertir en neuronas"
Llegó el minuto de balancear lo que se destina a infraestructura y a las personas, dice el ministro de Educación, preocupado por el capital humano chileno y su real posibilidad de acercarse siquiera a estándares internacionales de eficiencia y rendimiento. ¿Su plan será como el certero piedrazo de David?

11 de agosto de 2003
Fuente: El Mercurio


En el ministerio algunos dicen que Sergio Bitar está pensando en las parlamentarias, que tiene un equipo de más de 10 personas que lo asesora para ése y otros objetivos y que lo de Educación ya es casi una página que dio vuelta...

El político PPD no se sorprende pero, cuidadoso, resiste entrar en el tema y escuetamente comenta: "En lo personal estoy muy entusiasmado fundamentalmente por dos cosas: por los niños, voy a verlos a las escuelas todas las semanas, y por la profunda convicción que aquí se construye futuro a largo plazo".

Dicho esto se instala detrás de su gran escritorio del piso siete del Ministerio para desplegar su discurso. Está en conversaciones con Hacienda para el presupuesto 2004 - al igual que el resto de las carteras- y, obviamente, éste es el minuto de poner sobre la mesa metas, prioridades, proyectos y requerimientos. No hay por dónde perderse: quiere que Mario Marcel entienda que Chile se está jugando su futuro en esto y "espero comprensión porque necesitamos poner más recursos en la formación de profesores y directores de colegios". Esto, a pesar que la inversión entre el 90 y el 2003 ha subido de 600 mil millones a dos millones de millones.

Además de las platas, hay otras cosas que comentar, como algunos logros recientes: que un 70% de los profesores aceptara regirse por un nuevo sistema de evaluación docente o que el Banco Mundial otorgara un préstamo de 25 millones de dólares para ciencia y tecnología nacional, comprometiéndose a aportar cien millones de dólares en seis años. Ambos constituyen un bálsamo energizante en medio de tanta deficiencia, y vale la pena decirlo...

Pero es imposible esquivar el bulto: subsisten problemas graves en educación. El Simce 2002, aplicado a cuartos básicos, mostró que el promedio nacional fue de 247 puntos, es decir, tres puntos menos que en 1999. Y en lenguaje, resultó apenas un punto superior. Esto, reforma de por medio.

Por otra parte, el informe PISA - Estudio Internacional de Evaluación de Estudiantes- , donde participan 43 naciones, entre ellas cinco latinoamericanas, reveló que los estudiantes chilenos de hasta 15 años están entre los tres mejores de los latinos, es decir, peruanos, mexicanos, argentinos y brasileños, pero que Argentina está "un pelo más arriba... claro que ellos tienen una tradición educativa"...

Hay más: el ingrato PISA -al que Chile somete por primera vez a sus jóvenes estudiantes-, dejó muy en claro que ellos están "distantes, bastante distantes" de sus pares de países desarrollados.

Ésa es la realidad. A ella se suman estudios como, por ejemplo, el que indica que el 40% de los chilenos no entiende lo que lee... O el resultado del primer ensayo no oficial de la PSU, la prueba que reemplazará a la de Aptitud Académica, luego de meses de polémica entre expertos: el nuevo test, supuestamente más a tono con parámetros internacionales, simplemente dejó con la lengua afuera a muchos estudiantes, especialmente en matemáticas... Falta el ensayo oficial, en octubre, pero la cosa ya se divisa espinuda.

De deficiencias y problemas sabe mucho el ministro. Los estudiantes ya le han hecho paros y manifestaciones por el valor del pase escolar y por el desfinanciamiento que estrangula al Fondo Solidario. Algunos rectores, como el de la Universidad de Santiago, Ubaldo Zúñiga, ya golpearon su puerta para pedir oxígeno. Los profesores presionan por la recuperación de la deuda histórica que implicaría un reajuste salarial de más del 50% de aquí al 2006 (ya han subido 170% en los últimos 13 años).

Y en medio de todo, mirando al futuro, hace tres meses Bitar lanzó uno de sus planes maestros: el inglés. Se dijo que todos los colegios municipales serían bilingües pero, a poco andar, se supo que no había profesores suficientes (existirían unos cuatro mil y se necesitarían cerca de seis mil). Para remate, los que hay tampoco se sienten capacitados.

"No pueden ser todas carreras larguísimas como ahora, en que un joven está ocho años en ingeniería y nosotros pagándole el crédito. Debemos ir a sistemas modulares más flexibles", dice Bitar. (Foto:Gonzalo López)



Y si todos saben que un país que juegue en ligas mayores, con tratados comerciales y políticos con la UE y Estados Unidos, necesita una segunda lengua, aquí todos saben también que eso no será posible en el mediano plazo.

De hecho, Bitar trabaja con la mira puesta en el 2010.

Otra cosa sería puro marketing.

¿Mirada puramente empresarial? Un absurdo

El ministro puede hablar mucho, pero mucho, de educación, calidad, proyectos y desarrollo. Podría levantar un edificio de buenas intenciones y trazar una supercarretera virtual que deje a Chile en el umbral de "los avanzados", como llama a los países desarrollados. Y en verdad, cuesta detenerlo para aterrizar plazos y obras en el Chile real.

"Considero un privilegio estar aquí. Los problemas son grandes, vienen en el manual de instrucciones, ¿para qué me voy a deprimir? Trato de mantener la cabeza fuera del agua", reconoce de entrada.

- Usted dice que en educación el rendimiento crece al ritmo de la araucaria. O sea, ¿no se verá nada importante antes de 20 o más años?

- A ver... La gran ventaja de Chile hoy es que puede mirar al largo plazo, mientras otros latinoamericanos están viendo cómo resuelven el problema de la semana siguiente.

- Entonces ¿más de 20 años?

- Enfocarse en el incremento de la calidad sólo puede hacerse si se tiene una mirada larga; son procesos culturales lentos, no es como construir una escuela... Apuntar a una reforma del sistema de educación superior en el gobierno de Lagos, supone un conjunto de cambios; entramos en la segunda etapa, la de la calidad.

- Pero en los 90 se llevó adelante una reforma y los resultados, como muestra el Simce, parecen desalentadores. Si para esta segunda etapa se necesitan unos 20 años, la gente podría pensar "otra vez no pasó nada con este ministro".

- Lo primero es discutir qué es calidad, porque quienes piensen que esto es una fábrica de salchichas que uno pone carne por un lado y por el otro saca un chorizo, está equivocado. Una visión simplista o puramente empresarial es un absurdo. Lo primero es que la sociedad entienda de qué estamos hablando. Aquí no es si invierto el doble, subo el puntaje del Simce, como si fuera la Bolsa de Comercio.

- ¿De qué calidad habla usted?

- Es algo que se debate mundialmente... tiene que ver con escolaridad y formación integral, no sólo leer, sumar y restar, sino preparación cívica, moral, cultural. Calidad también es que en el mismo tiempo, se obtenga más habilidades y conocimiento. Ahí tenemos que concentrar el esfuerzo; hay que invertir en neuronas.

Añade:

- Esto tiene que ver con el grupo humano, con el adiestramiento de los profesores, de la familia, con el liderazgo directivo. El cómo se aprende es un problema mundial. Por ejemplo, EE.UU. ha invertido en las últimas décadas 317 millones de dólares para mejorar los indicadores promedio y resulta que siguen estables... No es fácil encontrar una respuesta. Por eso quiero instalar en el debate nacional el cómo mejoramos, no el por qué estamos mal.

- Entre los expertos chilenos pareciera que hay posiciones muy distintas sobre el camino, según se vio el 2002, en la discusión del SIES, PAT y, finalmente, PSU.

- El debate de la educación ha estado un tanto abandonado; en los países qué progresan, está al medio. Todos entienden que es lo que los hace distintos. Aquí se situó mucho en la cosa escolar y en una fase indispensable que ha sido esta reforma de los últimos 12 años, en la creación de mejores condiciones para el desenvolvimiento de los alumnos. ¿Qué falta ahora? Que el tema figure en la Agenda Pro Crecimiento, que se avance en el inglés y en la alfabetización digital como instrumento de crecimiento, que se pongan metas para el bicentenario, en cobertura y calidad.

Hay que invertir en capital humano, dice Bitar, y en este proceso deben participar todos los actores, asumiendo cada cual su responsabilidad. Siente que habiendo tres y medio millones de estudiantes, medio millón de universitarios, 150 mil profesores y 10 mil establecimientos, no puede ser que cada vez que aparece un problema, se mira al ministro.

La regulación en camino

En esa misma línea, la de a cada cual lo suyo, sitúa por ejemplo el esmirriado resultado de la reprogramación de crédito universitario, que concluía este mes y que se aplazó hasta fines de septiembre. Con suerte, anticipa, se logrará captar el 30% de los 270 mil millones que adeudan 130 mil jóvenes, "según las cifras entregadas por las universidades, que espero estén al día", comenta con un dejo de escepticismo porque han constatado algunos desfases... La experiencia demuestra que poner a las Ues a cobrar los créditos no fue idea exitosa, recalca. Y por lo mismo quiere extender a todos el sistema que los rectores acordaron para los morosos: encargar la tarea a terceros, a través de una licitación.

- El desfinanciamiento de las universidades es dramático, ministro. Ellas aumentan sus vacantes y suben sus aranceles para tener mayores ingresos, con lo que agrandan la brecha entre lo que el Estado puede aportar al fondo solidario y las necesidades de los estudiantes. ¿Qué está haciendo para eso?

- La mirada tiene que ser al 2010, a lo menos, en la lógica de iniciar un proceso de modernización de la educación superior. debemos tener un sistema que canalice bien la expansión de manera ordenada, con calidad y con recursos.

- ¿Creará una Superintendencia de Educación?

- Queremos llevar a debate una reflexión en cuanto a calidad y financiamiento y hemos estudiado unas 15 acciones - iniciativas legales y medidas administrativas- , para re-enrrumbar el sistema. La expansión ha sido brutal, ha ido de 240 mil estudiantes el 90 a 570 mil el 2003 y si se mantienen las tasas, el 2010 habrá cerca de 800 mil jóvenes en la educación superior. Hoy uno de cada tres accede a ella; si quisiéramos subir a uno de cada dos, se requerirán más recursos.

Añade:

- Y no pueden ser todas carreras larguísimas como ahora, en que un joven está ocho años estudiando ingeniería y nosotros pagándole el crédito. Debemos ir a sistemas modulares más flexibles, como tienen los ingleses, por ejemplo, en que en tres años es bachiller, en cinco master y en ocho, doctor.

- Pero volviendo al financiamiento, ¿cómo se va a enfrentar la situación de las universidades estatales que deben generar ingresos para cubrir el 70 u 80% de sus necesidades? La Usach está a punto de reventar, también una del norte.

- De las 60 universidades que existen, hay 17 estatales y a ellas les vamos a mandar un proyecto de ley para que modifiquen sus estatutos y puedan endeudarse a largo plazo, emitir bonos, como lo hacen las privadas.

- ¿Cuándo?

- Bueno, todo va a ponerse en marcha. También el proyecto de ley para crédito universitarios en entidades privadas, incluyendo centros de formación técnica e institutos.

- ¿Y quién va a regular la calidad de la enseñanza universitaria?

- En un proyecto de ley que está en el Congreso se avanza bastante y además está el Consejo Superior de Educación y la Comisión Nacional de Acreditación de pre y post grado.

Se queda pensando y acota:

- Hoy se imparten tres mil carreras y algunas universidades ofrecen ser ingeniero comercial en dos años ¡yendo a clases los sábados en la tarde! Por eso la discusión en el Parlamento es fundamental. Existe un grupo que rechaza la regulación de calidad argumentando que limita la libertad, pero yo nunca he pensado que libertad y calidad sean contradictorios.

Explorando soluciones


Lo más urgente

Sergio Bitar se ha fijado tres prioridades "para dar un giro a la reforma" durante su mandato. La primera es definir y buscar la "calidad". Luego, incrementar el capital humano, de acuerdo a lo encomendado por el Presidente, y que en síntesis significa preocuparse por la gente, por su adiestramiento y capacitación. Y, finalmente, su preocupación está en crear las habilidades para el siglo XXI, esto es, que se lea y hable inglés, que se concrete la alfabetización digital y que se avance en formación técnica.

Lejos, lo más concreto y sonoro es este afán por hacer bilingües a los chilenos:

- Pero no basta lo que hagamos en el sistema escolar - hoy se imparten 860 horas y creo que no les estamos sacando provecho- , también hay que considerar a quienes trabajan, a los microempresarios, a esa fuerza laboral chilena que en un 55% ni siquiera ha terminado la enseñanza media. Es bueno decirlo para que sepamos la magnitud del esfuerzo por hacer.

Por el momento, Bitar forma equipos para establecer estándares y mediciones a profesores y alumnos, busca forma, de traer monitores extranjeros, de juntar a los mejores entre los mejores profesores chilensis e intenta acuerdos con la Cámara de Comercio y Conupia para impartir cursos básicos. Y aspira a que la televisión transmita programas infantiles en inglés, los fines de semana. 31 Minutos, por ejemplo.

Estas tareas están en manos de Horacio Walker, su gerente de inglés.

Identidad

Sergio Bitar Chacra, 63 años.

Estado civil: Casado con la socióloga María Eugenia Hirmas, tres hijos (Javier, Rodrigo y Patricio).

Estudios: Ingeniero civil U. de Chile; postgrado de Economía Centre d'Etudes de Programmes Economiques de París y en la Universidad de Harvard.

Trayectoria: Asesor del Presidente Salvador Allende (1971-72)

Ministro de Minería (1973)

Exiliado político, vive en Venezuela y Estados Unidos (1974-1984)

Fundador y vicepresidente del diario "Fortín Mapocho" (1986-89)

Presidente del PPD (1992-94 y 1997-2000)

Senador de la República (1994-2002)

Ministro de Educación (marzo 2003)

Vicepresidente de la Fundación Paz Ciudadana.

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info@ceo.cl Santiago. Chile.

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