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Entrevista
Eric Goles: La ciencia apuesta al salto definitivo
Inició agosto suscribiendo un convenio para promover la participación de empresas chilenas en el VI Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Unión Europea junto a Phillippe Busquin, la máxima autoridad continental en ciencia y tecnología, quien terminó su gira con un nutrido encuentro en la sede de la Sofofa.

08 de agosto de 2003
Fuente: Diario Financiero
Por: Moyra Ramírez


Fue protagonista en las mejores semanas de la ciencia chilena en mucho tiempo. Como presidente de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), el dr. Eric Goles tomó parte de la partida oficial de ALMA, el mayor proyecto astronómico mundial que se construirá cerca de San Pedro de Atacama. Inició agosto suscribiendo un convenio para promover la participación de empresas chilenas en el VI Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Unión Europea junto a Phillippe Busquin, la máxima autoridad continental en ciencia y tecnología, quien terminó su gira con un nutrido encuentro en la sede de la Sofofa. El 5 participó en la firma de la primera parte de un préstamo que el Banco Mundial otorgará al sector. Y como si esto fuera poco, al día siguiente recibió la visita del Secretario General del Programa Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED), del que Chile forma parte junto a otros 20 países hispanoamericanos.

"Por primera vez en este país la ciencia y tecnología es uno de los seis ejes para su desarrollo", afirma respecto de lo que, a su juicio, es la sensibilidad a nivel de agenda política del actual gobierno hacia el tema.

-¿Qué ganamos al invertir en ciencia y tecnología?

-No es sólo un afán teorético. Hay un impacto país que es la calidad de vida en lo cotidiano. Enfermedades como la malaria son cosas que nos parece que pasan en otros continentes y eso tiene que ver con el desarrollo científico de la época en que se creó la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, un corolario directo de una inversión en salud e higiene. Por otro lado, cualquier inversión en el ámbito científico tecnológico, en la medida en que sea transparente y seria, tiene un impacto futuro país que multiplica la inversión por 10 o por 100. Son proyectos de alto riesgo, muchos no funcionan, pero funciona uno, y automáticamente se paga toda la inversión. Tercer punto: no podemos estar fuera de esa carrera, porque hoy en día, la ciencia y la tecnología nos están colocando desafíos enormes.

- ¿Cuáles son esos desafíos?

- La ciencia es neutra, pero los seres humanos no lo somos. De modo que el cómo utilizamos todo lo que se está haciendo hoy en día en ingeniería genética, biotecnología, también pasa por un conocimiento. Para opinar, legislar, regular, tenemos que conocer los fundamentos. Si vamos a cautelar que no vamos a clonar seres humanos, por ejemplo, tenemos que tener un conocimiento profundo del tema.

- ¿Pero no es un lujo para un país como Chile invertir en ciencia y tecnología si se toma en cuenta nuestras necesidades más urgentes?

-No es un lujo, es una necesidad. Entre las necesidades urgentes está la ciencia y la tecnología. Las respuestas que no podemos dar hoy en muchas de esas necesidades urgentes obedecen a que, precisamente, no se hizo una inversión hace diez años en ámbitos como la ciencia y tecnología. No puedes ir a tapar el hoyito de mañana solamente. Llevar un país adelante es mirar las dos cosas, debemos tener dos velocidades. Es una decisión de Estado a mediano y a largo plazo. Por ejemplo, la marea roja está aquí hoy. Yo voy a invertir formando gente, pero resulta que en Quellón los pescadores están dejando de percibir su sustento ahora. Para eso hacemos un programa especial que está andando ya, tratando de conjugar las dos cosas.

Costo y beneficios

- ¿Qué impacto económico tiene la inversión de recursos en el desarrollo científico-tecnológico?

- Hay ejemplos muy concretos con un impacto económico muy importante para el país. Se dice que Chile podría ser primero exportador de cosas como el salmón y no de cobre. O sea, hay una posibilidad enorme ahí, y eso se refleja en que el país invirtió en formar cuadros científico-tecnológicos en bio-tecnología asociada, embriología en este caso, en el ámbito de la acuicultura. Gracias a eso, ahora Chile es el segundo productor mundial de salmón. Son muchos los desarrollos privados en que el personal técnico y las mejoras técnicas han sido financiadas por proyectos de Corfo, del Conicyt, del Ministerio de Economía, etc. Muchas universidades durante años formaron gente antes que se declarara el boom, de manera que tenemos al personal técnico. La semilla que colocas hoy en este ámbito la vas a ver no antes de cuatro años.

- ¿Cómo estamos en comparación a otros países de Latinoamérica?

- Bien. Los principales en el desarrollo científico son Brasil, México, Argentina y Chile. Pero hay volúmenes distintos. Si tomamos el impacto de lo que hace Chile medido por publicaciones internacionales, modulado por los recursos que históricamente han ido a este sector, somos lejos los mejores en cuanto a la calidad de la ciencia que hacemos. Ahora, yo no me quedo muy feliz con esas cosas, porque resulta que Brasil, licencia 6.000 doctores por año, desde ciencias sociales y humanidades hasta astronomía. ¡Es para caerse de espaldas!

- ¿Salimos mal parados en cuanto a formación de científicos?

- Chile ocupa un lugar destacado en cuanto al impacto de su ciencia, pero somos muy pocos. Estamos formando entre 90 y 100 doctores en todas las disciplinas. Un país como el nuestro, con los TLC firmados, debiera estar formando unos 1.000 doctores por año. O sea tenemos que multiplicarnos por 10. Ahora, el préstamo del Banco Mundial va a permitir que alrededor de 2007 o 2008, estemos en 700. Estamos flacos en la formación de recursos humanos.


- ¿A qué ritmo crece la ciencia en Chile, en cámara lenta, o a velocidad normal?

- Como científico antes que como presidente de Conicyt, y considerando lo que históricamente ha sucedido en este país en el ámbito de la ciencia, diría que le pusieron ruedas, va rápido. Ahora, me pregunto por qué no vamos más rápido, pero si vas apostando de a poco, te vas a equivocar también poco, y la velocidad que llevamos es muy buena.

- Finalmente, ¿cuál es su diagnóstico general de las ciencias en Chile?

- No estamos en la UTI ni en el hospital, pero yo diría que estamos flacos todavía y se requiere un régimen de musculación. Pero ese es un problema de los últimos 50 años.

En busca de recursos

Desde que asumió al frente de Conicyt en 2000 hasta ahora, Eric Goles afirma que ha habido un gran impulso en el presupuesto para la investigación científica y tecnológica. En 1999 los recursos para CONICYT eran de unos US$ 40 millones, mientras que hoy es de US$ 60 millones. Un punto fundamental fue el cierre de un préstamo del Banco Mundial que acaba de firmar esta semana el ministro de Hacienda con el director del organismo multilateral para Chile por un monto global de US$ 100 millones que aportan en partes iguales el banco y el país, y que serán inyectados en el Sistema Nacional de Innovación y Desarrollo en un período de seis años. "La primera etapa con US$ 50 millones comienza a ejecutarse aquí en Conycit en 2004", puntualiza.

¿Qué porcentaje del PIB invierte el país en ciencia?

Hacia 1999, la inversión debe haber sido del orden del 0,56% del PIB, US$ 500 millones declarados, de los cuales US$ 400 millones eran del fisco y el resto de terceros, en particular industriales. El aporte privado representa un 20%, ecuación que debe mejorarse. En un país desarrollado, el sector industrial aporta el 60%. Aquí el cuento está muy al revés, pero hay una zona no muy clara en el aporte privado.

- ¿A qué se debe esta imprecisión?

- A mi juicio la cifra del sector privado está subestimada, porque en la declaración de impuestos de las empresas no hay una casilla específica, o sea, no hay liberación de impuesto, para invertir en desarrollo científico-tecnológico. Por lo tanto, es muy difícil manejar esa cifra y tenemos que mejorarlo. Hoy debemos estar por el 0,7% del PIB y tal vez si midiéramos súper bien, en 0,8%. Pero en cualquier caso, mejorando esto o aquello, tendremos entre un 25% y 30% de los recursos aportados por privados.

-¿Qué porcentaje del PIB invierte un país desarrollado en ciencia y tecnología?

-Los países de la Unión Europea oscilan entre 1,8% y 2,0%. Como parte de su agenda política, ellos tienen que invertir el 3% hacia el 2010. Y nosotros estamos peleando por llegar al 1%. Creo que vamos a llegar más o menos al 0,8% o 0,9% hacia 2006.

El factor humano

"Somos entre 2.800 y 3.000 los científicos chilenos activos produciendo conocimiento y presentándolo a nivel internacional. Somos pocos y muy buenos, pero incapaces de responder a los desafíos del país: la mayoría participa en varios proyectos y tienen su capacidad totalmente copada. Hay que agrandar sistemáticamente la masa crítica, que es lo que hace el préstamo del Banco Mundial. Hacia 2009, estamos apuntando a colocar en Chile del orden de 1.000 científicos en el sistema. Pero debiéramos apuntar a ser muy buenos en ciertas cosas, aunque aumentando el abanico de lo que conocemos en profundidad", sentencia Eric Goles.

Aunque hoy postulan cuatro veces más candidatos a becas, sostiene que todavía la formación de científicos está por debajo de las expectativas.

-¿Cómo incentivar a los jóvenes talentos a dedicarse a la ciencia?

- Debemos mostrarles los ejemplos exitosos. Gracias al programa Explora de Conicyt dirigido a niños y jóvenes, al programa de televisión Enlaces, y a otros esfuerzos de colegas, hoy en día la percepción de un científico en Chile es infinitamente mejor de lo que era hace diez años. Pero tenemos que avanzar muchísimo; hay que mostrarles que la ciencia es un horizonte.

-¿Qué campo laboral efectivo hay para que esos jóvenes se dediquen a la ciencia en Chile y no haya una fuga de cerebros?

-En Chile es un mito la fuga de cerebros. El problema mayor es atraer cerebros, despertar la vocación en los jóvenes con talento hacia el tema. Hay muchos chilenos afuera, pero, en general, los jóvenes que se han doctorado en el extranjero en ámbitos científicos regresa en la mayoría de los casos. Sin embargo, igual hay que crear cabezas de playa. Primero, incentivando la creación de institutos de excelencia o centros. Segundo, desarrollando una cultura del emprendimiento en el ámbito científico-tecnológico con la empresa, acercando ambos mundos. En ese contexto, el 1 de agosto firmamos el convenio con la Sofofa en presencia del Comisario de Investigación de la Unión Europea, Phillippe Busquin. Esa cultura es la que permite el desarrollo del futuro.

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