Portada¿A qué futuro queremos contribuir?Declaración de PrincipiosQuiénes somos
Recursos
Noticias
Papers
Conferencias
Talleres
Concursos
Seminarios
Congreso
Guias
Estudios
Ponencias
Buscador
Suscríbase al Boletín Informativo
Por Juan Francisco Gutiérrez, Philippi, Yrarrázaval, Pulido & Brunner, Abogados.
Mercado de capitales en Chile (parte II)
El proyecto de Ley de Mercado de Capitales II propone el establecimiento de un nuevo estatuto jurídico para regular todo lo relativo al derecho real de prenda.

29 de julio de 2003
Fuente: Diario Financiero


Como sabemos, ésta constituye una garantía extremadamente simple, en virtud de la cual se afecta un bien mueble al cumplimiento de una obligación. De ahí que goce de una extraordinaria relevancia comercial toda vez que es altamente accesible para todo tipo de industrias, especialmente las pequeñas y medianas, las que se caracterizan, precisamente, por el hecho de que la mayor parte de sus activos esté conformado por bienes muebles, atendido su bajo nivel de capitalización.

Si las operaciones de préstamo no contaran con algún mecanismo como la prenda que garantizara su reembolso, gran parte del riesgo de la pérdida en caso de insolvencia del deudor se traspasaría al acreedor, disminuyendo las probabilidades que éste recupere su inversión e incentivando perversamente al primero a tomar riesgos indebidos.

Por lo mismo, la existencia de un mecanismo de garantía sencillo, barato y altamente accesible como la prenda, trae consigo considerables ventajas para el deudor prendario y su acreedor, beneficiando así al mercado de capitales como un todo y con él, al desarrollo del país. En efecto, respecto del deudor, mientras más fácil le sea a una empresa o a un sujeto movilizar el valor inherente de sus bienes en forma de garantía para obtener préstamos, tanto más probable será que pueda acceder a créditos a menor costo. El acreedor, por su parte, también se beneficia, puesto que la prenda le aumenta las probabilidades de ser reembolsado en caso de que el deudor caiga en insolvencia, a la vez que restringe la capacidad de este último para seguir endeudándose, incentivándolo de este modo a que le pague su crédito. Finalmente, el mercado de capitales se hace más perfecto y profundo a medida que se generaliza el otorgamiento de garantías reales, pues los individuos tienden a prestar más atención y cuidado a sus negocios si en ellos comprometen mayor parte de su patrimonio. De este modo, se promueve un uso más eficiente de los recursos productivos, se restringe la posibilidad de que los deudores se desentiendan de sus negocios y se fomenta la toma de decisiones económicas más racionales y responsables.

Sin embargo, muchas de las ventajas que podría prestar el derecho real de prenda para el tráfico económico y jurídico se ven actualmente suprimidas o acotadas por la existencia de múltiples normas dispersas que la regulan, así como de formalidades excesivas para su otorgamiento. Todo ello redunda en mayores costos de constitución, registro y alzamiento, lo cual, a su vez, restringe y dificulta su uso.

Respecto de la diversidad y dispersión de normas que la regulan, ello se debe a razones de tipo jurídico-históricas. En efecto, a diferencia de los derechos personales o créditos en los cuales la autonomía de la voluntad goza de un amplísimo campo para crear nuevas fórmulas contractuales (los llamados contratos innominados o atípicos), siempre se ha entendido que los derechos reales (dominio, herencia, hipoteca, prenda, etc.) están taxativamente enumerados en la ley, por lo que no es posible a los particulares la creación y desarrollo de otros distintos a aquellos legalmente establecidos. En consecuencia, para suplir esta rigidez y adaptarse a los cambios habidos en el tráfico civil y mercantil, la legislación privada ha debido ir creando periódicamente nuevas formas y modalidades de prendas, que se distinguen unas de otras en razón de los bienes susceptibles de verse afectados, las actividades económicas donde pretenden operar y de si exigen o no la entrega de la cosa prendada al acreedor mientras la deuda principal no sea solventada. Así se explica entonces que, desde 1857, año en que nuestro Código Civil estableciera la prenda "común con desplazamiento", se hayan instituido otras seis: la prenda comercial en 1865, la agraria en 1927, la de valores mobiliarios en favor de los Bancos en 1928, la de bienes muebles vendidos a plazo en 1929, la industrial en 1935 y la genérica sin desplazamiento en 1982. Esta regulación variada y dispersa de derechos reales de prenda, cada uno con sus propios requisitos, modalidades y registros, ha ido transformándose en un obstáculo insalvable para un uso masificado de ella.

El proyecto pretende subsanar esta situación, estableciendo un sólo tipo de prenda sin desplazamiento y un catastro único para la inscripción de todas ellas a cargo del Servicio del Registro Civil, sin perjuicio de disponer que las prendas constituidas bajo la actual legislación mantendrán su vigencia y continuarán rigiéndose con tales reglas, a menos que las partes decidan voluntariamente migrar al nuevo sistema. De esta manera se facilita un acceso oportuno a información centralizada, confiable y fidedigna sobre los bienes objeto o susceptibles de ser prendados. En este sentido, tal vez la única recomendación que cabría hacer sería la de permitir el acceso al nuevo registro a través de Internet u otros medios electrónicos a fin de hacer aún más expedito su conocimiento, cuestión que la tramitación del proyecto o la dictación del reglamento correspondiente podrán, sin duda, recoger.

En segundo lugar, el proyecto simplifica la constitución y alzamiento de las prendas sin desplazamiento al establecer, como medios aptos para tal fin, no sólo la escritura pública sino también la privada, bastando en este último caso que las firmas de los comparecientes sean autorizadas ante notario y el instrumento protocolizado. Esto último, además de significar un abaratamiento en el costo de constitución, permitirá a quienes no residen en Chile otorgar de manera mucho más sencilla garantías sobre bienes muebles situados en el país.

Finalmente, es de esperar que la posibilidad de prendar cuentas por cobrar, inventarios y existencias de mercaderías, incluida en el proyecto, sean reglamentadas de manera tal que se permita su constitución sin necesidad de individualizar cada uno de los bienes que lo integran, tal como ocurre en muchos países desarrollados en los que este tipo de prendas ha pasado a ser una de las formas preferidas y más utilizadas por los PYME comerciantes para acceder al crédito.

Sala de Diálogo

>>

Portada¿A qué futuro queremos contribuir?Declaración de PrincipiosQuiénes somos
CEO: Clima de Emprendimiento Organizado

info@ceo.cl Santiago. Chile.

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine