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Un mecanismo para Innovar
Transformar la manera de hacer los haceres
Piense por un momento en las actividades que desarrolla durante el día y en los verbos que conjuga para denotar esas actividades. ¿Que verbos conjuga? ¿Cuántos de esos verbos los realiza cotidianamente? ¿Cómo hace lo que hace? Seguramente usted y yo y todos nuestros antepasados tenemos muchos verbos en común: limpiar, comer, dormir, viajar, trabajar, jugar ... , pero si miramos detenidamente veremos que hay diferencias que tienen que ver con la tecnología que sustenta ese hacer.

Por José Pepe Flores

Un muy buen amigo, me comentaba que su hijo le preguntó: ¿Papá qué es PlayBoy? -es una revista hijo. Con cara algo escéptica el niño respondió - PlayBoy es Televisión!!!. Como siempre ocurre, después de algunas generaciones la tecnología había cambiado para dar sustento al mismo hacer en otra modalidad.

En los últimos diez mil años el "Hardware Humano" no ha experimentado cambios significativos, sin embargo, tenemos la certeza de que el mundo de hoy es claramente distinto del mundo de los antiguos. Efectivamente, la cultura en la que vivimos parece ser una tierra más fértil en la cual nos desarrollamos y ya casi no podemos imaginar como fue vivir sin electricidad, teléfono, agua potable, automóviles, lavadoras automáticas o computadores, por sólo nombrar algunas tecnologías que sólo aparecieron en nuestras vidas en el SigloXX.

Qué sociedad queremos, qué tecnología debemos desarrollar para hacerla posible.

La reflexión que debemos plantear en el ámbito de la adopción de tecnologías por parte de la sociedad seguramente nos hará recapacitar sobre el método empleado hasta ahora. El modus operandi típico es aplicar como sea el nuevo artilugio a la sociedad humana que está a nuestro alcance, sin ocuparnos de los deseos y dolores que el animal pueda experimentar. A mi modo de ver este proceso podría ser mucho menos traumático y podría generar mayor bienestar y beneficios si se pusiera atención a los deseos y quejas de la sociedad u organización que desea cambiar (si existe esa voluntad, hasta encontraremos el financiamiento para esa transformación). Veamos.

De los trabajos del profesor y científico Humberto Maturana podemos tomar una serie de distinciones a la hora de hablar de nuestro hacer, del lenguaje y del cambio:

  • Las palabras (los verbos incluidos) son nodos en redes de conversaciones que de alguna manera permiten "etiquetar" las experiencias que observamos y generar convenciones compartidas que nos permiten entendernos. Usamos la palabra "naranja" para etiquetar la experiencia de ver algo que es de ese color.
  • Las palabras no son neutras, tienen una connotación distinta para cada persona, que depende en definitiva de la emoción de trasfondo. Se usa en Marketing la noción de "Atacar un mercado", ¿Por qué no decir "acoger una demanda"?. Lamentablemente la lógica de la guerra invade otros ámbitos.
  • El cambio surge a partir de lo que se quiere conservar. Si sabemos qué es lo que queremos conservar, entonces dejamos la posibilidad de que todo lo demás cambie en torno a lo que se conserva.

A partir de estas premisas podemos volver a preguntarnos por nuestros haceres, esta vez, poniendo atención a las etiquetas que usamos y al contexto cultural y emocional en que se utilizan:

En términos sencillos usted puede hacerse la pregunta, sobre ¿Como hago lo que hago? o ¿Qué tecnología da sustento al verbo que conjugo?. Al responder, surgirá la tecnología natural que da sustento a su hacer, pero además usted puede parametrizarla en términos del bienestar que le reporta, los costos involucrados, el alcance o cantidad de prestaciones que le permite, los tiempos de respuesta que logra, entre otras muchas observaciones.

El punto interesante es que si sé lo que quiero conservar en mi hacer, puedo dejar libres las otras variables para efectos de encontrar una nueva tecnología que sea apropiada para lo que quiero hacer. Entonces no se trata del cambio por el cambio, si no que se trata de saber qué queremos hacer y luego conjugar el mismo verbo con una tecnología que sea apropiada para lo que deseo.

Casos y casos

Si analizamos la historia nos daremos cuenta que el proceso de industrializar está directamente relacionado con producir un escalamiento productivo en lo que se hace: con los mismos recursos logro más resultados. Adicionalmente vemos que la tecnología natural ya involucra cierto consumo de energía (dinero, capital, ...) y que por tanto esa puede ser la fuente natural de energía para financiar la transformación del hacer.

Tomemos el ejemplo del Comer que es seguramente el verbo que todos deberíamos conjugar regularmente. Parte importante de este hacer tiene que ver con el cocinar y el "cocinar" involucra energizar. Durante el siglo XX hubo varios cambios que dieron origen a Industrias diferentes: desde quemar leña, pasando por la parafina y el gas, hasta llegar al microondas. Cada tecnología tiene sus gracias y bemoles que se pueden parametrizar para establecer cuál es la opción que más se acomoda a nuestros deseos, pero el acto sigue siendo el mismo: cocinar para comer.

En otras ocasiones, una nueva tecnología puede dar sustento al mismo verbo de una manera radicalmente distinta. En el caso de la minería, cuando se descubre el "lixidiar" nace una nueva manera de extraer y separar el cobre del resto, que fue adoptada como tecnología cuando resultó ser más adecuada para hacer lo que se quería hacer.

En el mundo de la gestión financiera es común revisar la planilla de costeo de los haceres para saber dónde hay una susceptible mejora, los grandes números son los candidatos ideales a ser transformados, un ahorro del 1% en ese abultado item puede dar origen al financiamiento de investigación, desarrollo y adopción de la transformación.

Invitación a Reflexionar

La sociedad a la que pertenecemos está en una constante proceso de generarse a sí misma. El primer paso para abordar la tarea de transformar, dice relación con ¿Que queremos hacer?, evidentemente nuestros deseos requerirán energía para llevarlos a cabo la cual puede brotar de transformar nuestros haceres actuales, sin embargo, esto implica hacernos cargo y responsables de los resultados de la transformación, lo que tiene relación con una dimensión ética. Por otro lado, la promesa de los procesos de industrialización era el proveer un modo de vida en que hubiera más tiempo para hacer eso que queríamos hacer en que el disfrute de la vida era esencial ... ¿Queremos más tecnología o queremos vivir en el bienestar?.


Está columna de opinión escrita por José Pepe Flores tambiénse puede leer en larevista BioPlanet.net
José Pepe Flores
Director Creativo Newtenberg Ltd.
Jflores@newtenberg.com
Colaborador del Instituto de Formación Matríztica, www.matriztica.org
Presidente de Corporación Clima de Emprendimiento Organizado para Chile, www.ceo.cl
Sala de Diálogo

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