30 de mayo de 2003
Fuente: Ministerio de Economía
Finalmente la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) alcanzado entre los negociadores chilenos y norteamericanos a fines del año pasado, ya tiene fecha: el próximo 6 de junio, según lo reconoció un comunicado de la Dirección de Relaciones Económicas de la Cancillería chilena (Direcon).
Este nuevo acuerdo logrado por nuestro país será sellado por la ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, y el representante del Departamento de Comercio estadounidense, Robert Zoellick; en una ceremonia que se llevará a efecto en la ciudad de Miami, Florida.
Con esto, sólo queda resolver la aprobación de este Acuerdo por parte de ambos Congresos para que pueda entrar en vigencia. Según la Ley de Comercio de 2002 (Trade Act of 2002), más conocida como Autoridad de Promoción del Comercio (TPA), el Gobierno de los Estados Unidos debe notificar a su Congreso la intención de firmar un acuerdo comercial a lo menos 90 días antes de proceder a la firma efectiva.
Esta notificación se hizo el 31 de enero de 2003. Tan pronto se completaron las negociaciones, el Acuerdo fue sometido al correspondiente análisis jurídico. Adicionalmente, el texto del Acuerdo debió ser traducido al idioma español. Ambas versiones del Acuerdo (tanto en inglés como en español) serán igualmente auténticas.
En el caso de Chile, además del envío del TLC al Congreso, está previsto desarrollar un activo trabajo de difusión en todas las regiones del país, para exponer los alcances del Acuerdo y motivar a que se acceda al máximo de beneficios que presenta.
Un estudio realizado por la Universidad de Michigan, Estados Unidos, indicó que el impacto económico para Chile alcanzaría a un 0,9% del Producto Interno Bruto (PIB). En definitiva, el 87% de los envíos nacionales al país del norte ingresarán libres de aranceles desde la vigencia del acuerdo, que se espera para 2004. Al cuarto año, el 94,8% de las exportaciones no pagará tarifa aduanera.
El resto de los productos se desagravará de acuerdo a su sensibilidad, con un plazo máximo de 12 años, tras lo cual todo el comercio estará libre de aranceles, incluidos aquellos productos en los que se negociarán cuotas para el ingreso durante los primeros años.
Uno de los objetivos centrales de estas negociaciones fue lograr la eliminación de aranceles para todos los productos, consolidando los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que son transitorios y renovales, estableciendo un calendario de desgravación para el resto del comercio.
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