5 de mayo de 2003
Fuente: El Mostrador
La industria farmacológica es una de las que moviliza mayores recursos a nivel mundial (sólo el mercado de esteroides es de casi doce billones de dólares anuales), concentrándose en unas cuantas empresas las principales capacidades de investigación y desarrollo (I&D) de nuevos productos. En un año, un solo laboratorio farmacéutico internacional puede destinar más fondos para estos fines que los que suman todas las iniciativas nacionales en esta línea..
Chile no produce ningún tipo de hormonas esteroidales, como progesterona y otras. Tampoco produce las llamadas de tercera generación que son las más activas y usadas en anticonceptivos orales: gestodeno, desogestrel, norgestimato y norgestrel.
Debido a esto, los laboratorios farmacéuticos nacionales que utilizan estos compuestos, deben importarlos, lo que es un costo significativo ya que las de última generación tienen precios de mercado de varios miles de dólares el kilo.
Estos valores se explican en parte porque los procesos de obtención de estas hormonas (diogenia) son largos. Al menos más largos que los de tipo biotecnológico como son los que se están desarrollando desde hace dos años en la región del Biobío, gracias al apoyo del Fondo de Desarrollo e Innovación, FDI-Corfo.
"Una iniciativa de esta naturaleza propicia un cambio trascendental en la industria farmacéutica nacional al generar productos de mayor valor agregado, que en la actualidad sólo se producen en países desarrollados", sostiene Mario Silva, investigador del Laboratorio de Química de Productos Naturales de la Universidad de Concepción, director del proyecto.
Uno de los atractivos de esta iniciativa es que las hormonas de tercera generación se desarrollarán a partir de una materia prima local y de bajo valor como lo es un residuo de la industria de la celulosa (tall oil), que se usa como combustible para calderas industriales.
Ya está en operaciones un laboratorio biotecnológico, se ha perfeccionado personal científico y técnico, y se han seleccionado cepas de hongos capaces de realizar en forma selectiva modificaciones en la androstenediona (AD). A partir de los resultados de este último proceso, será posible obtener un intermediario que permita sintetizar hormonas de última generación.
"Las biotransformaciones efectuadas por estos microorganismos tienen un importante significado ya que permiten realizar en un solo paso, lo que por medio de una síntesis química significaría un gran número de reacciones", manifiesta Silva. "De los hidroxilados obtenidos mediante la biotransformación por hongos de la androstenediona, se obtiene el precursor 19-nor-androstenediona para posteriormente sintetizar las hormonas de tercera generación", concluye.
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