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Plesiosaurio de La Cata
¿Quién es el paleontólogo infantil de Penco?
En Lirquén, Roberto Gajardo, de 12 años, descubrió los restos de un plesiosaurio de 65 millones de años. No fue casualidad.

Concepción, 10 de marzo de 2003
Fuente: El Mercurio

Magíster es el apodo que le pusieron sus compañeros del Club Paleotroques a Roberto Gajardo Alister, de 12 años, el menor que descubrió un fósil de plesiosaurio junto a la playa La Cata de Lirquén, en la VIII Región.

Y se lo merece. Lee, estudia e investiga todo lo relacionado con los extintos dinosaurios, lo que le permite hablar del tema con fluidez y entusiasmo.

Le gusta salir de aventuras con su padre, Ignacio Gajardo, y regresar con la mochila cargada de antiguas piedras que colecciona como verdaderos tesoros.

Son restos insignificantes como para estar en un museo y por eso los colecciono, explica consciente de su importancia.

Sus compañeros de séptimo básico de la escuela Isla de Pascua de Penco no entendían ayer el repentino salto a la fama de Roberto. Me preguntaban si había tenido una trombosis para salir en los diarios, relató entusiasmado, porque les sonó parecido fósil y trombosis.

El secreto del vigía

Durante dos años guardó el secreto de la ubicación de los restos para protegerlos. Recuerda que casualmente dieron con ellos, pero pensó que se trataba de un hueso fosilizado más como los muchos que hay en la zona costera de la Región del Biobío.

Cada cierto tiempo lo visitaban y este año se encontraron con la sorpresa de que, por algún motivo, se desplazaron algunas piedras que lo cubrían, comprobando que era algo mucho más grande.

El permanente estímulo de sus padres y profesores le permitió a Roberto darse cuenta de que estaba ante algo grande al descubrir los fósiles.

Lo limpiaron, sacando arena y algas, y luego Roberto avisó a sus profesores del club: Susana Vera y el paleobotánico Marcelo Leppe.

La noticia corrió rápido. Al bajar la marea y a sólo un metro de la playa La Cata, en un punto no precisado, se observan los restos en una secuencia completa de la cola de un plesiosauro, reptil marino que vivió en la época del cretáceo superior en nuestras costas, hace nada menos que 65 millones de años.

Después de eso vino la extinción masiva de estos reptiles gigantes, causada, según la hipótesis que a mí me gusta, por la caída de un meteorito.

El menor explica qué es lo que se ve: la cola enrollada de tal forma que permite pensar que el resto del cuerpo y la cabeza están sumergidos.

Sobre la edad y la familia a la que corresponden los restos, Roberto sostiene que es algo que no se puede precisar aún. Tendríamos que encontrar el cráneo para estar seguros, sostiene.

Su interés por los fósiles se inició cuando su abuelo, que trabajaba en el mineral de Chuquicamata, le traía rocas minerales.

Me llamaban la atención y empecé a buscarlos. Después pude entrar al Taller Paleotroques y ahí fue todo mejor porque he aprendido mucho, asegura.

Sus inquietudes científicas también apuntan al cielo. Tanto como la paleontología le gusta la astronomía y ha visitado los observatorios de La Silla y Mamalluca.

Tengo un telescopio de seis pulgadas y me impresiona lo que veo. Las cavernas de la Luna son realmente increíbles, dice, reconociendo que entre los fósiles y las estrellas está su futuro.

Protección de los restos

Susana Vera, profesora de biología y directora del Centro de Investigación Científica de la Dirección de Educación Municipal de Concepción, dijo que para proteger el hallazgo lo único posible es no dar datos de la ubicación exacta.

Para extraer el plesiosaurio, sueña con que alguna universidad u organismo internacional se haga cargo.

Sostiene que el valor del hallazgo está en que, hasta ahora, pese a estar en una de las zonas más ricas de Chile en restos fosilizados, nunca se había encontrado un animal tan completo como la secuencia que presenta el ejemplar de La Cata.

Existe el riesgo de que intenten llevarse trozos del antiguo fósil, sacándolos a martillazo limpio. Sin embargo, Susana Vera confía en los lugareños, a quienes les pidieron protegerlo ya que puede convertirse en un atractivo turístico.

En la huella de Claudio Gay

Mario Suárez, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural, recuerda que la zona de Lirquén es rica en restos fósiles. De allí proviene el primer plesiosaurio descrito en toda América del Sur; lo encontró el gran Claudio Gay a mediados del siglo 19.

Los plesiosaurios abundaban en la zona en el cretáceo superior, hace 75 millones de años. Tenían dos aletas y su largo cuello los clasifica dentro de la familia de los elasmosáuridos, o lagartos cuello de cisne. Suárez no deja de recordar el monstruo del lago Ness, que se cree era un plesiosaurio.

La zona pertenece a la formación Quiriquina, es sedimentaria marina y alberga muchos fósiles que atestiguan la extinción de los dinosaurios. Comprende la isla Quiriquina, Tomé y Dichato. El mismo Mario Suárez encontró en la zona el año 2002 una cabeza de plesiosaurio, y prepara para el próximo mes la publicación de su estudio. Está muy entusiasmado y espera extraer eventualmente la totalidad del esqueleto.

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