Valparaíso, 11 de enero de 2003
Fuente: El Mercurio de Valparaíso
Por: Katia Hald
Si bien la empresa Agunsa se adjudicó por 30 años la licitación del terminal de pasajeros, que en forma provisoria funciona en ese lugar, no basta el contrato que recientemente firmó con la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV) para tomar una decisión al respecto.
 | | Un edificio de última generación albergará al polo tecnológico cuyo lugar aún está por definirse en la provincia de Valparaíso.
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Mientras el presidente de EPV, Gabriel Aldoney, y el gerente general de dicha entidad, Harald Jaeger, afirman que el puerto ya ha hecho todo lo que está a su alcance para permitir que el centro de alta tecnología se establezca en dependencias de la antigua bodega, debido a que el terminal está de acuerdo con que se desarrolle allí como parte de la recuperación del borde costero, el gerente general de Agunsa, Franco Montalbetti, discrepa un tanto de eso. La razón sería que la empresa como concesionaria del mencionado recinto a través de Valparaíso Terminal de Pasajeros (VTP) tiene certeza de que administrará la antigua bodega durante cinco años, en virtud del contrato que firmó con la Empresa Portuaria.
Montalbetti explicó que se podría llegar a un acuerdo con Adolfo Arata, director del Instituto Internacional de Innovación Empresarial (3ie) -quien encabeza la iniciativa del centro tecnológico-, considerando que próximamente Agunsa presentará el proyecto del terminal de pasajeros al puerto. "Esperamos que lo aprueben. Lo construimos, se termina en noviembre de este año y mientras le asignamos el resto de la bodega al polo. Pero tenemos un plazo máximo de cinco años, período en el cual el puerto va a a decidir la posición definitiva del terminal".
De manera que si al quinto año se determina trasladarlo al muelle Prat, por ejemplo, Agunsa ya no va a tener control sobre la antigua bodega, quedando ésta en manos del puerto y en la incertidumbre la permanencia del centro de técnica de punta en ese lugar.
"Es más, si a nosotros no nos parece adecuada la posición definitiva del terminal de pasajeros -comenta Montalbetti-, podemos renunciar a la concesión y ellos nos tienen que pagar la inversión realizada (hasta ese momento), lo no depreciado. Puede pasar -incluso- que si no está tomada la decisión al quinto año, tengamos otros cinco años más hasta que nos digan cuándo".
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