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Valparaíso
El polo tecnológico se encuentra en una etapa crucial
Si el Gobierno no aplica un paquete de medidas con prontitud, la iniciativa podría fracasar, tal como ha sucedido en otros países.

Valparaíso, 22 de diciembre de 2002
Fuente: El Mercurio

El puerto, romántica ciudad bohemia, habitada por cerros de cuyas laderas las casas parecen resbalarse. Musa de poetas y escritores, hogar de las mejores picadas de Chile, lugar ideal para nostálgicos y enamorados. Ese es el Valparaíso que todos llevamos en la mente, una ciudad donde la tradición parece ser su mejor carta de presentación.

Pocos saben, sin embargo, que el tradicional puerto podría convertirse en un polo de desarrollo tecnológico de Chile y para la región latinoamericana. Que en sus barrios, ingenieros y programadores podrían estar fabricando software que se exportará a los países desarrollados o que los servidores alojados en alguna bodega reacondicionada del borde costero permitirá que empresas latinoamericanas administren sus sistemas contables en línea.

Esa es la idea del polo de desarrollo tecnológico que hace unos años comenzó a gestarse en Valparaíso y que hoy vive una etapa crucial en su desarrollo. De las decisiones que se tomen en el corto plazo depende la continuidad de la iniciativa y el paso a una etapa de crecimiento, expansión y consolidación.

La semilla del polo

La iniciativa partió como consecuencia del discurso del 21 de mayo, donde el Presidente Lagos recalcó la importancia de situar al país a la vanguardia tecnológica de América Latina, convirtiéndose en un polo tecnológico de la región. Coincidentemente, se anunciaba en septiembre de este año un plan para recuperar el borde costero de la capital de la V Región - que se enmarca dentro del proyecto Bicentenario- aprovechándolo para actividades relacionadas con el turismo, la cultura y la tecnología.

Otro hito importante es el programa de atracción de inversiones que impulsó la Corporación de Fomento (Corfo), de la mano con el Comité de Inversiones Extranjeras, que crea instrumentos tributarios para incentivar la instalación de empresas tecnológicas en el país y, especificamente, en la Quinta Región, donde Valparaíso fue elegido como "polo chileno privilegiado". A través de este programa Corfo ha entregado facilidades a las empresas que quieran instalarse en el país, y les ha sugerido que sea en Valparaíso.

Aprovechando todas esas confluencias de energías, el Instituto Internacional de Innovación Empresarial (3IE), nacido bajo el alero de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFS), y que dirige el ex rector de esa casa de estudio, Adolfo Arata, ha sido el catalizador que ha impulsado la formación de un pequeño polo al interior de la universidad que hoy clama por expandirse, contar con mayor respaldo del Estado y encontrar un nuevo lugar físico donde seguir creciendo.

El actual edificio T, ubicado en la Universidad Santa María, aloja al naciente polo tecnológico. Con su crecimiento serán necesarias nuevas instalaciones. Una de las alternativas que se barajan es en el borde costero. Foto:3IE

El 3IE se origina a partir de la experiencia del Centro de Excelencia para la Pequeña y Mediana Empresa, Cpyme nacido en 1991. "La misión del 3IE es contribuir con el de-sarrollo a través de la integración entre el sector universitario y el productivo, para lograr la innovación y el fortalecimiento empresarial que son la base del desarrollo de un polo tecnológico" señala Arata. "Nuestra intención es pasar de una etapa donde el conocimiento, la inteligencia y la creatividad sean parte de nuestra economía", agrega.

Actualmente, el 3IE tiene tres unidades fundamentales. Una Unidad de Vínculo que incentiva la relación entre el sector empresarial, académico y el gobierno. Una incubadora de empresas que facilita la creación de compañías contactándolas con inversionistas y entregando apoyo de profesionales y que, actualmente, se encuentran en proceso de incubación de empresas que se dedican a desarrollar software para la certificación de calidad, programas que ayudan a los alumos con problemas de aprendizaje o una que desarrolla un minisubmarino para visualización de los espacios marinos que puede usarse para ver, por ejemplo, el estado de las jaulas utilizadas en la industria del salmón. Por último se encuentra el laboratorio de Intel, inaugurado el 17 de octubre, dotado con 20 equipos de alta tecnología, que permiten potenciar la actividad de investigación y desarrollo del 3IE.

Un poquito apretados

El "polo tecnológico de avanzada", como llama Adolfo Arata al estado de desarrollo actual del proyecto ya llegó a una etapa de maduración conceptual y cualitativa. Ya están listos para continuar con la siguiente etapa de expansión, crecimiento y consolidación. Sin embargo, para que esto ocurra es necesario que el Gobierno comprometa más recursos de incentivo a la inversión y que se cuente con un lugar físico apropiado.

"En el lugar en que estamos hoy existen unas pocas empresas, estamos muy apretados y no hay ninguna opción de crecer. Si no colapsó antes es porque nosotros nos atrasamos en nuestra expansión", señala Pablo Straub, gerente general del Centro de Soluciones de Internet Móvil de Motorola, refiriéndose a los 1.500 m2 del edificio T de la UTFS que ya se hicieron chicos.

Arata está consiente de ello y ya baraja tres posibilidades para las nuevas instalaciones. Sabe que el nuevo espacio físico es crucial y debe estar listo para el próximo año. "Necesitamos una solución de 7.500 m2, con capacidad de expandirse 5 mil m2 en los siguientes dos años, para albergar a 30 o 40 empresas y así consolidar al polo". Las alternativas que suenan más fuertes son ocupar las bodegas de acopio de carga en el borde costero (sector Barón) o trasladarse al Parque Industrial Careuma ( www.parque industrial.cl ). Para la primera opción ya existe un anteproyecto e inversionistas que se interesan en invertir en el proyecto, señala Arata.

Sin embargo el tema fundamental es incrementar los recursos de incentivos a la inversión, que mueva a las empresas a elegir a Valparaíso y al polo tecnológico como una alternativa viable para su instalación. "Lo que estamos solicitando es que se agilizen y se incrementen los instrumentos y que se focalicen en las inversiones que se realicen en el polo en una primera etapa. Si mantenemos los instrumentos existentes es impensable pretender que lleguen las empresas que el polo requiere para su crecimiento".

Su plan de acción contempla que Corfo entregue instrumentos por US$ 4 millones (en un plazo de tres años), los que se sumarían a los US$ 5 millones de la inversión inmobiliaria que sólo esperan la definición del gobierno para su concreción y un millón de dólares que proviene de la Unidad de Vínculo, constituida por asociaciones gremiales y algunas universidades de la zona que se convierten en el motor del polo. Es decir, la concreción del polo tecnológico bordearía los 10 millones de dólares, de los cuales la mitad provendrían de privados.

"Teniendo el compromiso de Corfo para entregar mayores incentivos, nosotros comprometemos e interesamos a los inversionistas para el proyecto inmobiliario, de lo contrario el polo tecnológico podría morir en su etapa de crecimiento, tal como lo han hecho otros proyectos similares en otras partes del mundo", alerta el ex rector.

"Los recursos entregados por Corfo y el Gobierno Regional han sido los adecuados para el nivel de desarrollo que actualmente tiene el polo, pero de hoy en adelante se requiere mucho más", aclara Arata. "Esperamos estudiar junto con Corfo una complementación de instrumentos para adecuarla a esta nueva etapa de crecimiento. También esperamos que el Gobierno regional haga suyo este proyecto, entendiendo que el proximo año hay de fondos como el FDR, que le van a dar independencia económica".

Sólo así será posible que en el puerto de Valparaíso conviva lo típico con la innovación, los ingenieros de software con los choros del puerto, una rica paila marina con un excelente software de clase mundial. ¿Por qué no?

Colonizando Valparaíso

Ya hay varias empresas que forman parte del polo de avanzada, que tiene como su centro neurálgico el edificio T, de la UTFS. Uno de los primeros en llegar fue Motorola, empresa estadounidense que instaló en el puerto un Centro de Desarrollo para Aplicaciones de Internet Móvil. Otras empresas son Porto Print, que se dedica a la comercialización de software para organizar a los proveedores de insumos y servicios de impresión gráfica; Defontana, empresa que desarrolla software de gestión administrativa que funciona integramente en la web; Soluziona, perteneciente al grupo español Unión Fenosa y que se dedica a desarrollar sitios y negocios en la web, y Disc, empresa que desarrolla y comercializa software para la gestión de procesos y recursos.

Pablo Straub de Motorola

En mayo de 2001 se formalizó un acuerdo entre Corfo y Motorola para instalar en Valparaíso el Centro de Soluciones de Internet Móvil de Motorola, el que es dirigido actualmente por Pablo Straub. El acuerdo se concretó en julio y en enero de 2002 se instalaron definitivamente en la UTFS.

"Este centro es parte de una red global de alrededor de 20 centros de software, en 15 países", señala Straub. "Aquí hacemos desarrollo de software avanzado, es decir, software de altísima calidad que pueda competir con otros realizados en cualquier país del mundo", agrega.

Motorola eligió Valparaíso porque había una necesidad de crear este centro. "Si no se hacía aquí se iba a crear en cualquier lado", acota Straub. "Chile se encontraba en una lista corta de posibles países y lo que inclinó la balanza a su favor fue el programa de atracción de inversiones de Corfo, quienes nos sugirieron que nos instalaramos en Valparaíso", señala.

Gilbert Leiva de I-Education Holdings

i-Education Holdings (i-Ed) es una compañía privada de capitales chilenos orientada al desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones para la educación escolar en Iberoamérica. Su producto estrella es MiClase una plataforma que entrega a los alumnos contenidos educativos multimediales. Otro producto es el Aula.cl, un sitio de orientación vocacional para alumnos de enseñanza media.

Gilbert Leiva, gerente general de (i-Ed), decidió instalarse en Valparaíso por una cuestión de fe. "Yo estudié un MBA en la Universidad Adolfo Ibáñez de Valparaíso. Tenía ganas de crear una empresa relacionada con tecnología. Escuché el discurso del Presidente donde hablaba de la voluntad de impulsar el desarrollo tecnológico del país y los planes del Gobierno de crear un polo en Valparaíso y yo le creí".

A la fecha ha recibido una inversión aproximada de US$ 500 mil. La inversión para el año 2003 asciende a US$ 1,6 millones.

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