Santiago, 10 de noviembre de 2002
Fuente: El Mercurio
El evento fue organizado por el Centro de Alumnos de Ingeniería de la Universidad Católica y el Centro de Estudiantes de Plan Común de la Universidad de Chile. Por segundo año consecutivo, fue una carrera de ingenio: construir automóviles sin combustión interna.
El auto "Flash", de la Universidad de Chile, piloteado por Osvaldo González, cruzó la meta en primer lugar y obtuvo la no despreciable suma de $2 millones.
Fue la revancha. El año pasado ganó la Pontificia Universidad Católica. El joven ingeniero estaba muy contento, porque la vez pasada quedó en cuarto lugar. Alcanzó los 75km/h, pese a que chocó en una curva contra fardos.
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El equipo de "Flash" mostró su fortaleza de su prototipo de principio a fin de la carrera. |
Al igual que el año pasado, compitió con un auto eléctrico, pero de versión mejorada. Cuatro baterías maximizan el rendimiento del motor para acelerar mejor en las curvas. El modelo es compacto, liviano y bajo, casi al ras del suelo para disminuir el roce. Consta de cuatro ruedas planas, con aros pequeños y sin surcos para optimizar agarre.
El segundo puesto lo ocupó el auto "General Lee", de la Pontificia Universidad Católica, conducido por Patricio Ruz, equipo que recibió $1 millón de recompensa.
El auto es eléctrico, parecido a una bala. Tiene 2,5 metros de largo. Usa cuatro baterías y tres ruedas, dos delanteras para la dirección y una trasera para la tracción.
La tercera clasificación corresponde al auto "Tiburón", de la Universidad Técnica Federico Santa María, pilotado por Marcelo Larrondo. Obtuvo una medalla.
"El fin es incentivar el trabajo de los ingenieros y hacer un evento de 'alto impacto' para demostrar que los estudiantes tenemos ideas innovadoras y que la tecnología se puede aplicar a cosas cotidianas", explica Felipe Lyon, de ingeniería de la UC, uno de los organizadores de la competencia.
Impedidos de utilizar combustión interna como fuente de energía, de los 27 proyectos de vehículos presentados sólo ocho llegaron a cristalizarse. Un jurado compuesto por profesores de ambas casas de estudio seleccionaron los proyectos de mayor factibilidad e ingenio.
La organización del evento le entregó a cada equipo $500 mil para construir el vehículo bajo la condición de no emplear ni un peso más en su implementación.
La diferencia con la carrera del año pasado fue que ésta tuvo un auspiciador, la cadena de supermercados Líder, y que permitió los jugosos premios.
El "General Lee" es el resultado de las correcciones de las experiencias fallidas del año anterior según explica Andrés Fuenzalida, jefe del equipo de ingenieros de la Universidad Católica.
Junto a Macarena León, Cristián García y el piloto, Patricio Ruz desarrollaron un auto construido a partir de un motor muy potente. "Nos dimos cuenta que necesitábamos un chassis muy fuerte con una estructura de acero, todo está calculado en computador para minimizar el peso. Con piloto incluido el auto pesa 200 kg, con 100 kg de ellos sólo en batería".
El motor está conectado a un control electrónico que permite manejarlo en cualquier velocidad y puede alcanzar entre 80 y 90 km/h.
El equipo del Duoc integrado por Cristián Hanna, piloto, Cristián Téllez, Raúl González y José Fernández mezcla los conocimientos de ingeniería mecánica, diseño y procesos industriales. Su idea partió de la unión de una moto y un auto. Tiene motor eléctrico tirado por una cadena, con frenos de tambor traseros. Puede alcanzar 70 km/h.
Eduardo Olivares, profesor guía del equipo, asegura que este concurso "es una manera entretenida de aplicar conceptos. Detrás de cada auto hay mucha materia que es muy latosa cuando se presenta teóricamente en el aula".
El grupo de ingenieros de la Universidad de Chile, David Espejo, Claudio Uriarte, Francisco León y Ximena Ansaleaga fue el único que le dio a una mujer la responsabilidad de pilotar su prototipo. Ximena opina que "hacer un motor con un presupuesto limitado es un gran desafío. Los proyectos de ahora son mucho más preparados que los del año pasado. Ojalá que esta idea se potencie".
Es un triciclo que tiene la tracción en su rueda trasera y la amortiguación y dirección en las dos delanteras. Tiene un motor de alto voltaje que necesita un pack de diez baterías que dan 120 voltios y puede alcanzar 70km/h.
Otra cuota de diseño la puso el equipo inter universidades de Antonio Menéndez; Ignacio Honorato y Camilo Prieto, de arquitectura de la Universidad Católica; Óscar Zschoche, de ingeniería de la Universidad de Santiago, y el piloto José Miguel Iturra, de arquitectura de la Universidad de Chile.
El vehículo es un remador para una persona, utiliza tracción humana y en vez de hacer fuerza sólo con las piernas, como en una bicicleta, se hace con todo el cuerpo. Sólo con la inclinación del piloto se logran los virajes; alcanza 50km/h.
Antecedentes de la competencia en www.formula-i.cl
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