Santiago, 7 de octubre de 2002
Fuente: El Mercurio
Hace algunos meses, Corfo, a través de su vicepresidente Gonzalo Rivas, lanzó la primera idea: estudiar la posible fusión entre el Instituto Tecnológico de Chile (Intec) y la Fundación Chile. Razones hay varias. La no oficial es la que levanta las mayores sospechas: Que la fusión sea para salvar a la Fundación Chile, entidad que atraviesa por una crisis económica, reconocida por sus autoridades.
Su presidente, Jorge Echenique señala que la institución necesita de un aporte patrimonial para no pasar angustias. Según estimaciones, la cifra requerida es de US$40 millones.
Además, se esgrimen otras razones para esta unión como son el retraso que muestra el país en el sector tecnológico, avalado por los informes de competitividad del IMD. Y que Intec, por pertenecer a Corfo, se rige por leyes que le imponen limitaciones para crecer o emprender negocios, lo cual podría canalizar a través de la fundación.
El cuento comienza con Gonzalo Rivas, que también es presidente de Intec y miembro del Consejo de la Fundación Chile. Hace unos 6 meses comenzaron a explorarse calladamente las posibilidades, pero hoy ya es un hecho. Aunque se ha mantenido un bajo perfil entorno al tema, Rivas reconoce que se están haciendo todos los estudios necesarios para concretar esta unión.
El diagnóstico para hablar de fusión - explica Rivas- es que el país necesita tener un sistema de innovación tecnológico. Y de buen nivel, lo que se podría atacar uniendo dos entidades que hoy cumplen roles similares.
Pero en el fondo la duda persiste. Fundación Chile, una institución de derecho privado creada en 1976 por el Gobierno de Chile y la Corporación ITT de Estados Unidos, ha llegado este año a autofinanciarse en 85%, pero el restante 15% se resuelve con créditos, que a pesar de ser cubiertos van amilanando el patrimonio de la entidad, porque obliga a desprenderse de las empresas que forma. Hoy, el patrimonio real de la fundación llega a los US$15 millones.
 | | US$40 millones son los recursos que requiere la fundación para vivir tranquila. Actualmente se autofinancia en el 85%. El 15% restante se cubre con créditos que se pagan con venta de empresas, afectando patrimonio.
(Emol) |
La situación financiera de la fundación es preocupante y se arrastra desde fines de los 80 y principios de los 90. En ese momento se tomó la decisión de invertir en una veintena de empresas que generaron pérdidas y afectó el fondo patrimonial de la fundación.
Pese a todo, Echenique asegura que el modelo de fundación "está muy validado y por tanto nos parece que el país debe hacer crecer este modelo. Nosotros tenemos capacidad para hacer más de lo que hacemos, pero nuestras limitaciones hoy son recursos financieros. Por lo tanto creemos que para el país es un buen negocio que la fundación se fortalezca".
De concretarse la fusión, el aporte de Intec bordearía los US$19 millones, cifra aún alejada de los US$40 millones que necesita la fundación para operar con tranquilidad. Según Echenique, la diferencia se obtendría con aportes privados y producto de la venta de las empresas de la fundación que estén "maduras" en los próximos años. Se entiende por madura aquella empresa que está lista para introducir la tecnología. En esa etapa de maduración se encuentran hoy cerca de 5 empresas.
Ya en enero pasado, Fundación Chile se desprendió del Centro Tecnológico de Producción Maderera (Centec) por US$11,8 millones, que fue adquirida por la norteamericana Savia Holding Inc. Centec alcanzó exportaciones de unos US$11 millones al año y dio empleo a más 500 personas en la IX Región.
En la última década, la fundación ha creado una veintena de empresas de diversos ámbitos.
Por su parte, Intec - dependiente de Corfo y fundado en 1968 con el propósito de actuar como un agente en el proceso de modernización tecnológica del sector de la producción y servicios- enfrenta limitaciones para seguir creciendo y por ley no puede generar negocios ni crear empresas, aspecto importante a la hora de establecer transferencia tecnológica.
La entidad, que aseguran vive al "filo" todos los meses, se financia con los aportes directos de Corfo, los fondos concursables y los intereses y ganancias de capital que generan los cerca de US$19 millones, producto de la venta de la antigua sede de Vitacura a finales de los 90.
Con este panorama, hoy se llevan a cabo los estudios necesarios para asegurar que la fusión camine y efectivamente sea la catapulta que Chile necesita para crecer en tecnologías de información, sector al que se destina aproximadamente el 1,6% del PIB. Más aún, el tema adquiere relevancia tras la entrada en vigencia del acuerdo de ciencia y tecnología con la Unión Europea (UE), en el marco del tratado de Libre Comercio con Chile.
Y aunque la posible unión es bien evaluada, las dudas siguen en pie. Sally Bendersky, ex directora de Intec, cree que lo importante es saber qué se desea preservar. "Si hay cuatro instituciones que deben desaparecer en una, no hay problema. Lo importante es que ese potenciamiento sirva para el desarrollo país".
Agrega que Intec y la Fundación Chile "deben trabajar para el crecimiento, fortaleciendo el crecimiento económico del país. Lo importante para Chile no es un nombre, sino una misión que se sostenga".
En la era Bendersky también se estudió la posibilidad de transformar Intec, entendiendo que era necesaria una mayor gestión privada. Se pensó que el Estado mantuviera una participación, aunque ésta no fuera mayoritaria, mientras empresas no públicas asumieran el rol de generar empresas.
Por otra parte, fuentes cercanas a Intec señalan que el Estado posee demasiadas organizaciones y suborganizaciones, por lo que la fusión le otorgaría cierto alivio en ese aspecto.
Positiva resulta también la fusión para Jorge Quiroz, ex economista de Gerens, quien ha realizado consultorías tanto para Intec como para la fundación: "Esta unión permitirá sumar fuerzas y consolidar la investigación y desarrollo en esta área. Además, se evita una duplicidad institucional por la similitud de roles".
Frente a las dudas sobre el uso de los recursos y la crisis económica de la fundación, dice que "es injusto decir que ha habido desaciertos. Cuando una institución se dedica en serio al desarrollo, a investigación e innovación, necesariamente se va a equivocar. La tecnología está sujeta a riesgo, pero el mayor riesgo es no tomarlo".
Para Quiroz, la absorción de Intec es plenamente entendible. "Le guste a la gente o no, Fundación Chile tiene un mayor posicionamiento, aunque Intec también exhibe aciertos interesantes".
Rivas reitera que se pretende "generar una institución de más tamaño que haga un aporte mayor al tema tecnológico en el país. Además, que sea un buen partner de posibles socios extranjeros".
La llegada de Intec a la fundación reforzaría el trabajo en medio ambiente, el uso de internet y las áreas de laboratorio de química. Agrega que durante los 80 los institutos tecnológicos Corfo "fueron dejados de lado y por eso al inicio de los 90 estaban en una situación bastante crítica y no todos han logrado remontar a un nivel de excelencia a pesar de las reformas que se han hecho. Muchos también han enfrentado problemas de financiamiento".
El dilema entonces para un instituto tecnológico, según el ejecutivo, es quedarse en la investigación más pura - que cuesta mucho transferir después- , o dedicarse a la venta de servicios y, por lo mismo, terminar más cercano al mercado, que al final es lo propio de la investigación tecnológica.
Desde esta perspectiva, Intec necesita establecer alianzas. Además, su tamaño actual es subóptimo y necesita crecer para llegar a una situación en la que pueda ser un actor relevante. Por la vereda del frente camina la Fundación Chile con una estructura más flexible, que le permite no sólo hacer investigación sino también crear o participar en el desarrollo de empresas, generando y transfiriendo adelanto tecnológico. Rivas asegura que la fusión "por si sola no soluciona los problemas financieros, pero sí permite tener una entidad con mayor tamaño crítico".
Junto con esto, también es importante, que la nueva entidad mantenga su carácter privado. "Si pasamos a ser un organismo público o semipúblico, perdemos gran parte de nuestra fortaleza. El Gobierno tiene claro eso. La fundación no acepta una modificación de los estatutos ni el Gobierno lo desea", señala Echenique.
Sin embargo, otros ven más allá de la fusión y aunque la destacan como una buena idea, porque permite concentrar en un solo organismo la investigación y acuerdos tecnológicos, sostienen que ello no cubre la falta de una estrategia país en el tema.
Raúl Ciudad, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI), dice que a pesar de los esfuerzos del ejecutivo, "no hay una estrategia de modernización. La pregunta es qué va a hacer Chile en el tema tecnológico. No existe una estrategia para atraer inversión extranjera en esta área. Falta que alguien se dedique con exclusividad a este tema para desarrollarlo". Según ACTI, la inversión en tecnología de información está cayendo a una tasa de 10% por año. Si en un momento se llegó a vender US$1.200 millones al año, las estimaciones señalan que en 2002 se cerrará con US$900 millones.
Mientras tanto, los estudios para la posible fusión siguen su curso. El proceso que se lleva a cabo es el mismo que procede en el sector privado: se auditan los estados financieros, se establecen los patrimonios de cada una de las partes, se mantienen conversaciones a los más altos niveles. Aunque no se han establecido plazos, Echenique señala que la fundación requiere una respuesta de si la fusión va o no a más tardar en diciembre, porque "nosotros necesitamos partir en marzo de 2003 con una decisión tomada".
De no concretarse la fusión, ambas entidades siguen su camino como hasta hoy: se ha definido que Intec sea un centro de referencia en materia de tecnologías de información y comunicación, con fuerte presencia en cubrir aquellos espacios en la cadena de generación de valor que no son vistos ni por el sector privado ni por otras instituciones.
Fundación Chile, en tanto, pretende generar cerca de 5 negocios grandes en el área acuícola, forestal y turística. Incluso, señala Echenique, la fundación ha analizado dos posibles escenarios si la institución no tuviera el aporte patrimonial que recibiría por medio de la fusión: "Reducirse transitoriamente a aquello que es básicamente negocio y postergar proyectos que sean más de impacto social que no sean capitalizables por nosotros. Lo otro es conseguir recursos por otra vías, recursos que constituyan aportes transitorios, de corto plazo para suplir el déficit", dice Echenique.
"De todas formas, no se piensa que la sobrevivencia de la Fundación Chile depende de la fusión. Es una de las posibilidades, pero ella no depende de nosotros", puntualiza.
US$19 millones alcanza el patrimonio de Intec Chile.
El de la Fundación Chile llega a US$15 millones.
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