Santiago, 15 de septiembre de 2002
Fuente: El Mercurio
Para los investigadores, científicos, empresarios y autoridades que están trabajando en cómo aplicar las revolucionarias tecnologías existentes en nuestros recursos naturales, es posible diferenciarnos y ser competitivos como país a través de dos poderosas herramientas: la biotecnología y la genómica. Conceptos de complejo alcance, pero que hace años están presentes en muchos productos animales y vegetales que se consumen a diario.
La apuesta es que si se hacen las cosas bien, es posible esta vez no llegar tarde y competir en la carrera biotecnológica mundial, generando productos de mejor calidad a través de técnicas como el mejoramiento genético y la clonación de especies incluso vegetales.
Para aunar esfuerzos, el Gobierno recientemente creó una Comisión Nacional para el Desarrollo de la Biotecnología que persigue, en un plazo de 10 años, liderar el tema a través de una política proactiva que articule una triple alianza: empresa, instituciones de ciencia y tecnología y gobierno.
"Tenemos una oportunidad porque poseemos una extraordinaria dotación de recursos naturales que constituyen el 90% de nuestras exportaciones. Producimos el 40% del cobre a nivel mundial, contamos con la mayor biomasa marina junto con Perú; en consecuencia, nuestros productos tienen grandes escalas de producción para mercados mundiales y con tecnología de punta. Por eso Chile en un plazo de una década puede ser líder mundial en biotecnología en algunos nichos", afirma el subsecretario de Economía, Alvaro Díaz, quien preside la comisión.
Una de las iniciativas estrella es el proyecto Genoma Chile, administrado por la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicyt), que se enmarca en el Programa de Desarrollo e Innovación Tecnológica, financiado en parte por un préstamo del BID. Su objetivo es incorporar pronto y de manera masiva a Chile en el desarrollo mundial de la genómica y la bioinformática.
Dentro de Genoma Chile, destaca una investigación que está estudiando la estructura genética de los nectarines (durazno pelado), que permitirá mejorar sus características y el valor de venta en los países desarrollados.
Las instituciones participantes son la Universidad de Chile, Fundación Chile, la Asociación de Exportadores y la Fundación para el Desarrollo Agrícola. El monto global es de M$ 1.227.905.
El objetivo es determinar los genes que producen la harinosidad y pardeamiento (oscurecimiento del interior) de los nectarines, procesos que ocurren durante las semanas de traslado en frío por barco al mercado norteamericano. Eduardo Bitrán, director de Fundación Chile, explica que los nectarines nacionales representan sólo el 7% del mercado norteamericano porque no compiten en calidad con el producto de estación de ellos.
"Si Chile logra mejorar el comportamiento de poscosecha de sus carozos puede quintuplicar sus exportaciones y llegar por barco a Japón donde hoy no llega porque se deterioran en el transcurso del viaje", dice Bitrán.
Añade que además existe otro proyecto - en asociación con universidades y empresas de EE.UU. y Canadá y con viveristas locales- para desarrollar tecnología de ingeniería genética de los carozos: "En particular desarrollar técnicas que permitan cancelar ciertos genes causantes de la harinosidad y pardeamiento".
Tanto en el proyecto que estudia los genes de nectarines como en otro enfocado en la uva del programa Genoma de Conicyt, está participando la empresa privada a través de la Asociación de Exportadores de Chile (Asoex) junto a la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF). El proyecto de la vid pretende crear racimos más firmes, con mejor resistencia al desgrane y granos de un mayor tamaño. Por cada milímetro adicional del grano de uva, sube el valor de la caja en el mercado internacional.
Ronald Bown, presidente de Asoex, señala que la industria hortofrutícola mundial es muy competitiva y dinámica, por lo que el tema tecnológico y la biotecnología en sí "es vital en el desarrollo hortofrutícola a nivel global y nuestra industria no puede estar ausente en este proceso".
El dirigente destaca que estas dos investigaciones permitirán al país participar en los consorcios mundiales del genoma de la vid y de los carozos (del género Prunus).
Como mirada de futuro, la tendencia es la conformación de grandes organizaciones internacionales en torno a los avances genómicos de los productos, cuyo objetivo no es otro sino mejorar las característica de cada especie y patentar los avances.
Por su parte, Edmundo Araya, director de la FDF, destaca que el valor de estos proyectos es poder establecer las funciones de algunos genes, en especial los responsables de problemas de mala calidad, para luego en futuras investigaciones realizar mejoramiento genético.
"Al lanzar la iniciativa Genoma pensamos en dónde Chile tiene una ventaja comparativa al involucrarse en un desarrollo genómico - que es una gran inversión para el Estado- , y donde los empresarios tengan interés y vean que se puede generar un beneficio real en un plazo de 5 años".
Así describe la doctora en bioquímica Jenny Blamey, gerente de Genoma Chile, la visión que existe detrás de este programa que considerando todos los aportes alcanza a US $6 millones, donde el Estado financió US$ 3,5 millones y el resto todas las demás entidades participantes.
Explica que se estudiarán 200 mil genes en total, que es una gran cifra y que sólo para los nectarines se secuenciarán 50 mil. "Es un dato duro. Es ponerse en una ventaja clara porque hoy nadie está trabajando específicamente en esto. De hecho, se está tratando de generar un consorcio internacional de la uva, al cual nuestro grupo de investigación va a adherir".
A diferencia de otras tecnologías, la doctora señala que la biotecnología apunta no sólo a un desarrollo científico, sino que involucra una mirada aplicada con resultados muy rápidos, cinco a diez años. Y en ese sentido, destaca que "es muy importante que los empresarios se pronuncien acerca de sus necesidades y que cuando son contraparte de las propuestas aplicadas sean contraparte reales, porque es la única forma de caminar juntos".
 | | Más que ovejitas dolly, la aplicación de esta tecnología puede generar un nuevo paradigma en la industria forestal.
(emol) |
Consultada acerca de si Chile puede posicionarse en esta materia, asegura que sí: "Si hacemos bien el trabajo, tenemos la oportunidad de liderar en ciertos campos, lo que nos va a permitir generar mejores productos. Creo que es una buena apuesta. Lo importante es trabajar integrados para llegar a resultados más prontamente, ya que tratándose de desarrollo potencialmente económico el tiempo es dinero".
Por otra parte, la Fundación Chile a través de un joint venture con la canadiense Celfor, está realizando en Valdivia clonación de pinos manteniendo los clones en criopreservación hasta que termine la evaluación de campo para determinar cuáles son los mejores.
"Esto va a permitir obtener los mejores clones de pino radiata y micropropagarlos en grandes volúmenes de modo de tener disponible un material genético plus en las cantidades que requiere el sector forestal chileno", explica Bitrán.
En este caso no hay ingeniería genética, sino selección a través de tecnología nueva que es clonación y micropropagación, lo que es inédito para Chile.
Los cálculos indican que esta selección genética va a generar un mejoramiento de valor entre 20 y 30% por cada hectárea plantada, lo que implica un beneficio país del orden de 400 dólares por hectárea. Si se plantan 70 mil hectáreas cada año de pino radiata, existiría una ganancia anual de US$28 millones en productividad para el sector.
Por otra parte, dentro de la industria del salmón la iniciativa top es el desarrollo de una vacuna contra una importante enfermedad (producida por la bacteria Piscirickettsia salmonis) que mata a estos peces. Ya se secuenció el genoma de esta bacteria, incluso hay genes patentados y en estos momentos se está en proceso de prueba para elaborar la primera vacuna genética a nivel comercial en el mundo. Estaría disponible en el mercado en dos a tres años.
Su impacto sería enorme, ya que esta enfermedad (síndrome rickettsial del salmón) es causante de una de las mayores pérdidas para la industria salmonicultora del país, estimadas en unos US$100 millones anuales. En esta investigación está trabajando el doctor Pablo Valenzuela - quien acaba de recibir el Premio Nacional de Ciencias- , la Fundación Chile y Novartis Animal Health.
En el área de la biominería los últimos avances están orientados a mejorar los procesos de lixiviación bacteriana (bacterias que participan en la disolución del cobre) y a desarrollar nuevas tecnologías con soporte genómico y bioinformático. Por ello, a partir de Genoma Chile se creó formalmente en julio pasado Biosigma S.A., una sociedad conformada por Codelco (66,6%) y Nippon Mining & Metal (33,3%), con un capital inicial de US$3 millones abocada al desarrollo tecnológico en biominería.
Lo novedoso es que aquí no hay consorcios como los desarrollados para la genómica de la fruta, sino que se creó una compañía de biotecnología minera donde existe un balance y estado de resultados. Y con el respaldo de dos grandes, Codelco y Nippon, la principal empresa de metales de Asia.
"Son dos gigantes de la minería que se ponen de acuerdo en temas estratégicos para el futuro", señala Ricardo Badilla, gerente general de Biosigma.
El plan es recoger todos los desarrollos aplicados a la biominería del mundo a nivel de universidades y empresas; formar alianzas con otras compañías para desarrollar productos, y tercero; comercializar las tecnologías.
"Es una empresa de gestión tecnológica, donde el mercado es producir un cultivo bacteriano que tenga el máximo rendimiento", dice Badilla. Biosigma ya cuenta sobre la mesa con 21 propuestas de equipos investigadores multinacionales de todo el mundo.
Y considerando que Chile es el mayor productor de cobre del planeta, la biotecnología más grande es lejos el metal rojo producido por microorganismos.
El gerente corporativo de investigación e innovación de Codelco, Pedro Morales, explica que la compañía creó una nueva empresa, Alliance Copper - 50% de propiedad de Codelco y 50% de BHPBilliton, multinacional con sede en Australia- , para instalar capacidad de procesamiento de concentrado de cobre utilizando plantas de biolixiviación.
Es así como en un año más estará operativa la primera planta de biolixiviación de concentrado de cobre del mundo (en Calama). Será la única donde el concentrado de cobre acumulado en estanques en vez de ir a la fundición irá a biolixiviación. La inversión es de US$60 millones. La ventaja de esta tecnología es que es menos contaminante y de menor costo para procesar especialmente concentrados sucios.
Morales afirma que aunque hoy la producción por biolixiviación es marginal, "tenemos una expectativa de procesar 100 mil toneladas de concentrado de cobre".
A la luz de estos decididos avances, Morales estima que el país podría estar muy cerca del liderazgo mundial. "No hay ninguna empresa que esté en términos de aplicaciones industriales al nivel de Alliance Copper y tampoco desde el punto de vista científico haciendo lo que intentamos hacer. Es una situación única que nos podría dar una ventaja si lo hacemos bien".
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