Portada¿A qué futuro queremos contribuir?Declaración de PrincipiosQuiénes somos
Recursos
Noticias
Papers
Conferencias
Talleres
Concursos
Seminarios
Congreso
Guias
Estudios
Ponencias
Buscador
Suscríbase al Boletín Informativo
Estudio desarrollado por Claudio Orrego
El ciudadano Juan Pérez.cl
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó el estudio "Internet en Chile: una oportunidad para la participación ciudadana". En él se quiso indagar qué ocurría en nuestro país con dos dimensiones generalmente olvidadas de la revolución de internet: la política y la social.

Juan Pérez podría ser un ciudadano como usted y yo. Sin embargo, hay algunos elementos que lo hacen especial. Primero, si bien comparte la lejanía y desafección con la política que manifiesta la mayoría, Juan sí tiene interés por los asuntos públicos. Segundo, siendo parte del 85% de las personas que no tienen acceso a internet en Chile, su interés por lo nuevo lo llevó a acercarse a un telecentro comunitario donde aprendió a navegar y entrar al mundo virtual. Tercero, superando su temor y curiosidad inicial, Juan Pérez empezó a usar internet no sólo para bajar música y jugar, sino para comunicarse con otros y acceder a información útil para su negocio. Hasta tuvo la osadía de tratar de ejercer su ciudadanía por internet, escribiéndole a su diputado y pidiendo información en varias reparticiones públicas y privadas. Finalmente, y quizás lo más interesante, Juan Pérez no tiene RUT, sino sólo un correo electrónico. Es decir, únicamente vive en la red.

El estudio indagó sobre qué ocurre en nuestro país con dos dimensiones generalmente olvidadas de la revolución de internet: la política y la social. Y esto se hizo no desde las cifras macro, sino desde la experiencia micro y cotidiana. Para ello, junto con proponer un marco conceptual para entender la relación entre desarrollo humano, internet y ciudadanía, se confeccionó un mapa de las diversas iniciativas de acceso o servicios de internet con impacto ciudadano. Se propuso una metodología para evaluar los contenidos y la dimensión de capital social de los distintos tipos de sitios o lugares de acceso. Uno de estos tests aplicados fue el del ciudadano Juan Pérez.

La idea de este test era averiguar qué ocurría en el ámbito político y de servicios si un ciudadano común y corriente decidía comprobar las promesas que tanto políticos como empresarios han venido haciendo sobre las potencialidades de internet para mejorar la calidad de vida de la gente. Con este propósito se creó al ciudadano Juan Pérez (con su respectiva casilla electrónica) y se le puso a interactuar en la red. Lo primero que hizo Juan fue enviar un correo electrónico a 27 instituciones públicas y privadas, manifestando su interés en participar y colaborar con dicha institución, y solicitando un nombre y teléfono con quien contactarse. Luego, algunos meses antes de la elección parlamentaria de 2001, hizo lo mismo con los 120 diputados. En este caso, Juan Pérez se presentó como elector de sus respectivos distritos, y solicitó conocer sus planteamientos y una breve descripción de su trabajo. Los resultados de ambos tests son impresionantes, e invitan a un debate sobre internet y democracia.

De las 27 instituciones consultadas, sólo seis respondieron en forma completa y dentro de un plazo razonable (antes de tres meses) y cuatro más lo hicieron en forma tardía, lo que quiere decir que más del 50% no está preparado para una interacción con un ciudadano vía la web. El caso de los diputados fue más dramático: solamente seis respondieron antes de un mes y tres, antes de tres meses. Es decir, sólo cerca del 3% de toda la Cámara de Diputados responde a sus electores (en un año de campaña) al ser consultados por internet. Cabe destacar que no hubo diferencias ni de edad ni de signo político. Lo único distinto fue la mayor proporción de mujeres.

Este sencillo test del ciudadano Pérez deja muchas lecciones. Primero, que la mayoría de las empresas y servicios públicos han limitado el uso de internet a la información unidireccional, con muy poca preparación para la comunicación dinámica con ciudadanos y consumidores por la red. Segundo, que no existe noción del potencial democrático que tiene internet en términos de transparencia, participación y fiscalización. Finalmente, nuestra clase política está prácticamente desconectada de la red. Esto no es sólo grave porque denota un atraso en el uso de herramientas básicas para su trabajo político, sino especialmente porque ello significa que nuestra clase política no sabe moverse en un medio dominado absolutamente por jóvenes (65% de los usuarios de internet son menores de 30), que son precisamente los más desafectados del sistema democrático. El futuro de nuestra democracia supone no sólo asumir los desafíos de la brecha digital en la población, sino también la infoalfabetización de nuestra clase política.

Vea el estudio

Sala de Diálogo

>>

Portada¿A qué futuro queremos contribuir?Declaración de PrincipiosQuiénes somos
CEO: Clima de Emprendimiento Organizado

info@ceo.cl Santiago. Chile.

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine