Los nuevos planes del ministro de Educación

Sergio Bitar: "Los dos pies para caminar en el siglo XXI, alfabetización digital e idiomas"

"¿Qué es ser alfabeto en el siglo 21? Es mucho más que leer y escribir", sentencia el ministro de Educación, Sergio Bitar, quien ha tomado esta respuesta como el gran desafío de su cartera.
04 de abril de 2003
Fuente: El Diario
Por: Marta Sánchez

Aunque recién lleva un mes a la cabeza de esta secretaría de Estado, el ex senador por el Partido Por la Democracia (PPD) tiene su plan de trabajo trazado: realizar una verdadera cruzada de la educación para el desarrollo, centrada en dos componentes: alfabetización digital e idiomas, factores que a la larga servirán para fortalecer la calidad de la educación chilena.

Propuesta, agrega, que no excluye la urgente tarea de terminar con la brecha que existe en materias como lenguaje y matemáticas entre colegios que acogen a estudiantes de bajos y altos ingresos.

Es que la idea es aprovechar lo que ya se ha logrado, como por ejemplo en lo que se refiere a la jornada escolar completa. Esta significa 200 horas más al año, por tanto, en ocho años se suma un período más de estudio, que "es como si en vez de estudiar 12 años están cursando 13".

Y eso también implica una mayor cobertura, ya que en 2003 la jornada escolar completa llegará a un poco más del 70% de los estudiantes. Mientras que desde el año 2000 unos 3.924 establecimientos están conectados a Internet.

Entonces, se pregunta Bitar: "¿Cuál es la tarea que viene ahora?, ¿qué se hace en las horas adicionales?, y ¿qué se hace con los computadores?. "Tenemos que atacar simultáneamente y, al mismo tiempo, acompañar este trabajo con lo que creo que son los dos pies para caminar en el siglo 21: alfabetización digital e idiomas", propone.

Formación digital

Específicamente en lo que se refiere a la "brecha digital" no hay que olvidar que desde el primer discurso del 21 de mayo del presidente de la República, Ricardo Lagos -realizado en 2000 ante el Congreso, el gobierno se comprometió a avanzar en cerrar esta diferencia.

Es así como una de las metas propuesta es que antes del 2006 habrá en Chile 30 alumnos por computador. El año pasado el promedio en la educación básica fue de 50 alumnos por aparato y en la media de 35 alumnos por computador.

Y si bien es de consenso que los cambios tecnológicos son lentos, Bitar sostiene que es posible ampliar la alfabetización digital a los adultos, ya que hasta ahora la prioridad han sido los niños. De hecho, en 2002 se incorporaron a la red interescolar del programa Enlaces 1.016 escuelas, con lo cual el total de establecimientos conectado a esta red llegó a 7.278.

Con este fin, el ministro informa que junto a Alvaro Díaz -quien fue nombrado como coordinador de tecnologías de la información- se ha reunido con representantes de Chile-Califica, de la red Enlaces, "para explorar la alfabetización digital en términos de cómo se puede ampliar no sólo para los niños, sino para los adultos, esas son las acciones prioritarias".

El ministro está consciente que el acceso a Internet y la infraestructura informática son sólo el primer requisito para terminar con la brecha digital, pues el problema de fondo, comenta, es que "el retraso educacional para la mayoría de los chilenos es de carácter socioeconómico. Cuando veamos el nuevo Simce (Sistema de Medición de la Calidad de la Educación) y si miramos los antiguos, vamos a ver que aparece una verdad del porte de una montaña: el factor que explica las diferencias de puntaje es el estrato socio económico, no es el tipo de escuela".

Por tanto, agrega, "tiene que haber un esfuerzo focalizado del Estado en los grupos de ingresos más bajos. Eso significa, que si llegamos a tener más dinero a futuro, y es lo que el presidente nos ha indicado como camino, se debe elevar la subvención para estos sectores para que así se compense la diferencia de lo que ponen los padres cuando son grupo de ingresos más altos".

Ahí es donde, afirma Bitar, la jornada escolar completa adquiere una gran importancia, sobre todo si se logra extender hacia la educación de párvulos. "Todos los estudios muestran que entre 0 y 3 años se adquieren básicamente la capacidad y desarrollo neuronal y de vinculación social; entonces, tenemos que avanzar con la educación de los niños de dos a tres años. De esa manera se puede romper y elevar más la calidad".

Idioma paralelo

Si bien este año ya se está dando un paso, ya que por primera vez se han entregado textos de inglés a todos los niños de las escuelas municipalizadas y subvencionadas que están en quinto y sexto básico con un cassette para cada curso, aún queda mucho camino que recorrer, pues basta con considerar, por ejemplo, que dentro del sistema subvencionado de educación -que representa el 90% de la matrícula- sólo existen 4.200 profesores de inglés.

Tras constatar esta realidad, Bitar indica que el desafío parte, entonces, con formar un mayor número de docentes bilingües para incorporar esta segunda lengua dentro de la formación de los estudiantes en sus primeros ocho años de educación. "La idea es que los jóvenes salgan conversando o leyendo básicamente el inglés".

Pero se puede ir más lejos, agrega. "Estoy convencido de que si se logra involucrar a las universidades, a las empresas, a la comunidad, podemos traer monitores desde fuera, acelerar la formación del número de profesores y extender el aprendizaje del inglés".

Reconoce que aún no tiene un programa acabado sobre cómo desarrollar esta materia, pero ya existe un equipo del Ministerio trabajando en esta materia y "espero en un plazo prudente ir diseñando nuevas modalidades".

Por lo pronto, anuncia, le pedirá a los gremios empresariales una reunión formal para que ellos colaboren en esta tarea a través, por ejemplo, del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence).

Pero Bitar no sólo quiere concentrarse en la alfabetización digital e idiomas sino también en cómo, a partir de estos dos factores, se mejora la calidad de la enseñanza. "Soy partidario de avanzar a una suerte de decálogo de la calidad, el que debe hacerse con la ciudadanía".

Los cambios al Simce

- Usted ha afirmado que es necesario para los nuevos tiempos realizar un cambio en la forma cómo se estudian las conclusiones que arrojan las pruebas Simce.

- La forma cómo se debate el Simce ha sido un poco negativa y nos ha llevado a una trampa. Sabemos que los promedios generales avanzan muy poco, por tanto, si dejamos la discusión sólo en decir cuánto es el promedio se genera bastante confusión, entonces, midamos eso y otras cosas más al mismo tiempo. Como por ejemplo, qué pasa en una región determinada y compararla con todas las escuelas de la zona o del mismo estrato socioeconómico, cuáles mejoraron más y cómo hacer que esa experiencia positiva se extienda.

- Otra discusión que se ha producido es cuál debe ser la participación de los profesores

- En las próximas semanas consultaré a los expertos por qué los profesores no participan en los exámenes Simce de cada curso. Lo que tiende a ocurrir ahí, dicen algunos, es que el profesor no detecta dónde están las fallas, pese a que el Simce se ha ido sofisticando y mide bien las habilidades en relación al curriculum. Entonces, primero quiero entregar el Simce temprano, a comienzos del año, para que pueda ser usado, le he pedido a la gente del Ministerio si lo podemos tener hacia fines de abril, pero no quiero comprometerme con fechas exactas, aunque estamos acelerando los tiempos.

- También se debate si el resultado de la prueba se entrega a nivel de curso o individual. - Ahora se hace a nivel de curso y la ley establece que no se puede entregar a título de cada niño, pero tenemos que ver eso, ya que creo que por ahora se puede mantener a nivel de curso, pero el profesor de éste tiene que ver qué pasó con su curso y en qué materia se quedaron atrás. Por eso voy a convocar a un encuentro de especialistas en la materia y pedirle que en un plazo de 60 a 90 días nos propongan un conjunto de mediciones o usos de esta prueba que nos permitan sacar conclusiones para la gran cruzada de la calidad de la educación.