22 de septiembre de 2005
Por: Carlos Vergara
El geógrafo porteño de la Universidad Católica de Valparaíso, Marco Cisternas publicó el 15 de septiembre su primer paper, trabajo puesto en letras de molde por la prestigiosa revista "Nature" -guía obligada de la comunidad científica internacional- y, en pocos días, su trabajo dio la vuelta al mundo.
Desde Beijing a Nueva York se comentó la revolución sísmica que probaban sus trabajos en terreno en el estuario del río Maullín y que darían la primera seña de que es posible predecir terremotos a partir del ritmo de los movimientos telúricos, el estudio del paleosuelo y las crónicas de época.
"Estamos en la página 404, entre un quasar y una galaxia de no sé qué cosa", explica Cisternas con entusiasmo, refiriéndose a su obra "Los antecesores del terremoto gigante de 1960".
"Una de las características de Chile es que es el país más sísmico del mundo. Estamos sobre las placas de Nazca y la Sudamericana, que chocan entre sí. Ahora podemos entender su ritmo, que es igual que un golpe de tambor: tam, tam, ¿entiendes? Si pudiéramos conocer toda la historia sísmica, podríamos predecir el futuro. Las placas se mueven a ritmo constante", añade.
-¿Cómo se explica el terremoto del 60?
-Es lo más extraño que hay para un sismólogo. Fue demasiado grande, de 9,5 y rompió todas las escalas. Tanto, que llegó a bambolearse el eje de la tierra. Debes tener claro que la escala es logarítmica. Esto es que, cuando un terremoto pasa de 8 a 9, el 9 significa que es 30 veces más fuerte que el 8. No es un terremoto común.
-¿No?
-No, pues. Mete tu mano debajo de tu otra mano. Como las dos hacen movimientos convergentes y hay presión horizontal, ambas placas chocan. La Sudamericana, tu mano derecha, comienza a levantarse por tensión, igual que una regla de plástico aplastada contra la pared. Se empieza a curvar y esa curvatura almacena energía, tanta, que la placa tensada, es decir tu mano derecha, se dispara: ¡bang! y queda plana. Bueno, eso es un terremoto gigante. No tiene epicentro.
-¿Y las placas se desplazan?
-Claro y eso quiere decir también que Isla de Pascua y Juan Fernández se acercan ocho cms. por año al continente porque están montadas sobre una placa. ¿Cuál de ellas?
-¿La Sudamericana?
-No, pues. ¿Viste que no estás atento? Sobre la placa de Nazca. Se nos viene metiendo por debajo. Ahora, si las placas convergen a ocho cms. por año, ¿cuánta energía liberará en cien años de avance?
-¿Ocho metros?
-Ahora sí. Cuando los gringos estudiaron el terremoto de Valdivia, descubrieron que la placa se desplazó entre 20 y 40 metros, cuando el anterior terremoto, según los historiadores, había sido en 1837. Eso significa, con suerte, 10 metros. ¿Qué fue lo que pasó? Encontramos bases que nos explican que los terremotos que hubo entremedio no fueron gigantes. Entonces, esto cambia completamente la máxima del sismólogo que dice: mientras más tiempo pase desde el último terremoto, más intenso será el que viene. Los intermedios no fueron capaces de alivianar la carga. No tienen relación entre sí. Ahora, si sacamos cuentas, el 2360 puede quedar la grande.
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