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Historias de emprendedoras: Jóvenes y exitosas
Innovadoras ideas, calidad en sus productos o servicios y muchísimo trabajo es el sello de estas tres empresarias.

05 de agosto de 2005
Bernardita Aguirre Pascal

Tienen en su cabeza una cantidad de ideas novedosas y en sus brazos un empuje capaz de sacar adelante la idea más loca. Son jóvenes, profesionales, inteligentes y emprendieron negocios que dan trabajo a cientos de personas y excelentes dividendos a sus dueños.

Así son las tres ganadoras del concurso "Joven emprendedora 2005" que organiza por tercer año Mujeres Empresarias.

Un vivero que vende varios miles de plantas mensualmente, una comercializadora de productos congelados y una empresa de servicios en la que cuarenta mujeres hacen las manos y pies, fueron los proyectos con que destacaron María Paz Ojeda, Loreto Seguel y Paula Goycolea.

Este año fueron seleccionados 10 proyectos de 45 presentados. Todos de mujeres menores de 35 años y que contaban con más de un año de vida. Un jurado integrado por personalidades del mundo empresarial, universitario y de los medios de comunicación eligió a las tres ganadoras. Ellas fueron premiadas por su capacidad de generar nuevas oportunidades de desarrollo, espíritu emprendedor, superación de dificultades, creatividad, innovación tecnológica, diferenciación y responsabilidad social.

María Paz Ojeda: Traer el verde a la ciudad

Seguro que de las plantas que adornan hoy su casa, varias fueron sembradas y criadas en el vivero Las Bandurrias. Si ese arbusto que ve desde su ventana lo compró en Homecenter, Easy o Jumbo es muy probable que haya sido fruto del trabajo de María Paz Ojeda.

Una casa en Pirque, un vivero al que llegaba poca gente y cientos de plantas que no se podían dejar morir llevaron a María Paz, a su hermana Paula y a su mamá Isabel Margarita Risopatrón a buscar una opción rentable para comercializar las flores, arbustos y árboles que tenían esperando en su jardín. "Queríamos acercar la venta de plantas a la ciudad, ponerlas en grandes tiendas y supermercados para que la gente las encontrara donde habitualmente va a comprar, que no tuviera que salir de Santiago", explica María Paz. Para lograrlo, estas tres mujeres se pusieron en contacto con empresarios y al fin recibieron el llamado de Homecenter Sodimac en 1999 para su primer pedido.


Recompensa

La demanda superó todas las expectativas de estas emprendedoras. Diez mil plantas puestas en la tienda en pocas horas las obligaron a veces a estar ellas mismas cargando y descargando camiones para satisfacer a tiempo a su cliente. "Teníamos que responder a todo evento y aprovechar la oportunidad que nos estaba dando esta gran tienda", cuenta satisfecha María Paz.

El esfuerzo valió la pena. Al poco tiempo su concepto de "vivero en tienda", donde tanto el color, como el aroma y hasta el sonido son importantes para cautivar al cliente, se masificó en los Homecenter Sodimac de todo Chile y entraron a otras grandes tiendas como Easy y Jumbo.

Hoy tienen una cuarta socia, Alejandra Lobo, la empresa tiene 36 empleados y da trabajo a otras 130 personas, pequeños agricultores que las abastecen y camioneros que transportan el verde tesoro a lo largo de Chile.

Cuarenta mil productos vendidos a la semana y excelentes números azules avalan el trabajo del vivero Las Bandurrias. "Nos diferenciamos porque nos gusta lo que hacemos, somos profesionales y eso nos ha ayudado en la relación con los camioneros, con nuestros proveedores y con quienes nos compran. Además tenemos un equipo de trabajo con valores que no transamos, que son: honestidad, responsabilidad y perseverancia".

Mi consejo al emprendedor: 5% de inspiración y 95% de transpiración.

Paula Goycolea, Hands & Company: Un negocio que está hecho a mano

"El mayor activo de una empresa son las personas", dice Paula Goycolea, dueña, junto a Senta Wachholtz, de Hands & Company, la tienda más exitosa del centro comercial del estacionamiento Plaza Perú, donde hombres, mujeres y niños llegan para arreglarse las manos y los pies.

Tal es la importancia que esta emprendedora le ha dado a su capital humano, que a sus cuarenta manicuristas las recluta en una parroquia y las capacita durante dos meses para que hagan todas las manos de la misma forma, pero lo más importante es que trabajen en equipo y tengan valores.

"Siempre hemos tenido números azules, porque crecemos según la demanda", cuenta Paula orgullosa. Ése es el segundo secreto del éxito de la empresa de esta ex azafata de Lan Chile. Hands & Company comenzó en 2003 con un local de 17 metros cuadrados y 4 manicuristas; han crecido tres veces y ya cuentan con 170 metros cuadrados y 45 empleadas.

Pero sin duda la clave del éxito, además de muchísimo trabajo, fue que Paula le dio el palo al gato y descubrió un nuevo nicho de negocios. En sus viajes se dio cuenta de que la manicure y pedicure era un servicio que no existía en Chile, y "tenía que funcionar".

Están ubicadas en un lugar atractivo, con una tienda preciosa donde abunda la madera, el metal, los muros blancos y hay mucho trabajo y dedicación por cada detalle. Acompañado por unas excelentes relaciones públicas que Paula maneja personalmente, lo hicieron funcionar.

Tienen cientos de clientes y ofrecen más de diez tratamientos distintos de cuidado de manos y pies para niños, jóvenes, mujeres y hombres, con precios que van desde los $1.000 hasta $11.400 por la manicure y pedicure hechas simultáneamente.

Ver a mujeres y hombres sentados con una manicurista trabajando en sus manos y una pedicurista en sus pies es algo inédito. "Nosotros apuntamos a lo express, es decir, que sea rápido. Hoy en día hay poco tiempo y eso es lo que pide el cliente".

A estas innovadoras ideas, que nacen de las necesidades de los clientes, se suma la venta de productos para el cuidado de manos y pies, un café, certificados de regalo y otras ideas vanguardistas que las hacen ser exitosas. Entre jueves y sábado están llenas y en verano hay días en que no dan abasto. Tanto éxito las ha puesto en la mira de los competidores. "Nos han copiado, nos han ofrecido comprarnos, franquiciarnos y también nos preguntan por qué no crecemos y abrimos una cadena de locales", dice Paula.

Pero optaron por crecer en Plaza Perú. "Ésa es nuestra fórmula", es una opción que tomamos junto a nuestro directorio, conformado por el papá, los dos cuñados y una amiga de Paula, más las dos socias.

Mi consejo al emprendedor: "trabajar con perseverancia, paciencia y dedicación".

Loreto Seguel, Mundo Marino: Exquisitas recetas congeladas


"Aquí está tu mesada", le dijo su papá a Loreto Seguel y a su hermano Francisco, y les entregó una heladera cargada de productos del mar.

Ella estaba en primer año de ingeniería civil en la Universidad de Chile y su hermano en cuarto medio. Su padre, empeñado en que sus hijos fueran empresarios, les dio la oportunidad de iniciar su negocio. Si vendían tendrían plata para salir. Pero a Loreto le costó, "me ponía roja por el teléfono cuando ofrecía", cuenta.

Buscando diferenciarse de un mercado donde los pescados y mariscos a domicilio abundaban partió por agregar a sus pedidos recetas. De los textos en Word que explicaban el secreto de los camarones al pil pil o de los ostiones a la parmesana nació la idea de hacer platos preparados y, gracias a un aporte de capital semilla de Corfo que obtuvieron en 2003, formaron su empresa.

De 330 proyectos ganaron 14 y ellos recibieron 30 millones de pesos destinados a publicidad. Con ese dinero dieron el salto, apoyaron la venta del producto y paralelamente formaron una sociedad con un tercer socio, Jaco Leopold. Los tres hicieron aportes de capital, levantaron la planta y empezaron a trabajar en Mundo Marino.

Loreto considera que ese empujón de capital inicial es fundamental para el emprendimiento. "Los bancos ven todo por números y los emprendedores tenemos balances precarios, más malos que buenos. Nosotros contamos con el dinero de Corfo y además todos hicimos aportes con créditos personales".

Mundo Marino elabora en su planta en Independencia platos preparados congelados. Pastel de jaiba, chupe de mariscos, paila marina, empanaditas de cóctel y pastas italianas son sus especialidades que se venden a domicilio, en restaurantes y también en supermercados con la marca Marvest.

Hace un año y medio entraron a Líder y Jumbo, donde concentran el 50% de sus ventas. Loreto ni se arruga al decir que ella compite con las comidas congeladas de Maggi. La receta para ganar esta batalla "no es enfocarse a la publicidad o al marketing, sino diferenciarse por calidad e imagen de nuestros productos".

La empresa, que da trabajo a 22 personas, ya tiene números azules y están reinvirtiendo para seguir creciendo. Sus desafíos a corto plazo: posicionarse en el mercado nacional y a futuro exportar. Para eso están trabajando en lograr la certificación HACCP de la empresa a fines de año.

Mi consejo al emprendedor: "Que busque un compañero en el emprendimiento. Un familiar o alguien fuera de la empresa que esté dispuesto a acompañarte. Porque son tantos los momentos difíciles y el desgaste al emprender que si no tienes un pilar en quien afirmarte estás sonado".

Siete excelentes finalistas

María Angélica Álvarez y Catalina Vidaurre, Afinis.

María Carolina del Río, Clark MODEM & Co. Chile.

Dominique Legarraga, Jardín Express Ltda.

Andrea Lanas, Comercial Efal Ltda.

Carolina Hiriart, Cosme Arquitectura y Diseño Ltda.

María Inés Irarrázaval y Verónica Larraín, Agrícola y Comercial Misión Chile Ltda.

Francisca Barceló, Comercial Ma. Beatriz Alliende Ltda.

Sala de Diálogo

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CEO: Clima de Emprendimiento Organizado

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