12 de enero de 2004
Fuente: Mundo en línea
Esto produjo una fuerte baja en el mercado internacional y local, este último altamente dependiente de las tecnologías extranjeras, lo cual sumado a la baja de inversión que internamente sufrió el país en todos los ámbitos, dio paso a un periodo de estancamiento y un efecto de inercia, donde todos los nuevos proyectos se paralizaron o postergaron indefinidamente.
Sin embargo, creo que la tendencia está empezando a cambiar y se nota hoy en día una cierta recuperación, lo que se refleja en que muchas organizaciones están planteándose invertir en tecnología, no necesariamente obligadas por necesidades de crecimiento. Aunque esta situación dista mucho de lo que se vivió hace unos años atrás, significa un claro repunte respecto de lo
ocurrido en el último tiempo.
En este escenario, está claro que las empresas proveedoras de tecnología tienen que plantearse también formas o soluciones que ayuden a consolidar esta reactivación. Si bien es cierto ha existido movimiento de parte de las organizaciones, el mercado financiero sigue reacio a invertir nuevamente en proyectos asociados a TI. Por tanto, es necesario que nosotros, las empresas
integradoras, seamos quienes busquemos fórmulas innovadoras de concretar negocios.
En la medida en que las empresas tengan capacidad de creación, tanto en el desarrollo de sus negocios como en la búsqueda de mecanismos de financiamiento, tendrán formas de salir adelante y lograr, a través de las herramientas existentes, satisfacer el riesgo que el mercado financiero visualiza en sus posibilidades de hacer negocios.
Por ejemplo, hoy existen en el mercado entidades que no son sujetos de crédito. Sin embargo, mantienen negocios con empresas que sí lo son. La creatividad entra a jugar aquí en la medida en que se generen fórmulas y desarrollen métodos, no como productos de crédito estándar, para crear mecanismos que permitan obtener el financiamiento para los proyectos a implementar.
Si bien eso exige un esfuerzo a las empresas también demanda disposición de todas las partes involucradas, incluyendo el sistema financiero. En eso, no me cabe duda que los bancos están dispuestos a evaluar las distintas propuestas.
Claramente se trata de un problema de recuperación de confianza, donde cada área que fue afectada por la debacle cicatrice sus heridas y vuelva a entregar a las empresas tecnológicas el apoyo que antes brindó. En la medida en que estos mecanismos innovadores de búsqueda de financiamiento se concreten, el mercado se recuperará y a partir de esa perspectiva las
entidades financieras van a ir minimizando los niveles de riesgo asignados a la industria TI.
Tengo fe en que el sistema financiero finalmente también empiece a mostrar su disposición de apoyar negocios que están empezando a emerger. No me cabe duda que existe actualmente la disposición a analizar cada situación y, por tanto, hay ahí una veta que tiene que ser trabajada de forma conjunta por las entidades financieras y las organizaciones comerciales. De esta manera,
la tan esperada recuperación logrará consolidarse, trayendo necesarios nuevos aires a la industria TI local.
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