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Director general de la Fundación Chile
Eduardo Bitrán Colodro: "Una Agenda Pro Crecimiento 2 es la oportunidad para impulsar la tecnología"
Como disímil califica la evolución del tema tecnológico en el país el director general de Fundación Chile, Eduardo Bitrán. Argumenta que mientras Chile es líder de América Latina en el desarrollo de las TI, está mal evaluado en cuanto al licenciamiento de tecnología. Y también critica la orientación que tiene la inversión en investigación y desarrollo canalizada a través de las universidades.

17 de marzo de 2003
Fuente: El Diario
Por: Paola Díaz

-¿Cómo evaluaría el desarrollo de la tecnología en el país?

-Chile aparece extremadamente bajo en los niveles de licenciamiento de tecnología y eso indica que hay un insuficiente esfuerzo de insertarse a nivel global con un rol de captar, transferir y adaptar tecnología por parte de las empresas nacionales. En segundo lugar, la densidad de profesionales capaces de hacer gestión tecnológica que trabaja en el mundo de las empresas es muy baja, sólo 6% de todos los profesionales de Chile que tienen capacidades de gestión, de investigación y desarrollo están en el ámbito privado. La otra parte está vinculado a la oferta más bien de carácter público. La participación del sector privado en el financiamiento del esfuerzo de investigación y desarrollo aparece extremadamente menor, y ese es un tema fundamental para que un país sea exitoso en términos de que la tecnología pueda impactar la productividad y el desarrollo económico.

-¿Cuál debiera ser la estrategia?

-Hay que tener al sector privado muy involucrado en este proceso y Chile no es el campeón de la tecnología en el sector privado. Por otra parte, el Estado gasta recursos importantes para financiar investigación y desarrollo que van fundamentalmente al sistema universitario y algunos institutos tecnológicos y ese gasto está bastante desvinculado de las necesidades de los sectores productivos. El vínculo entre la oferta tecnológica y la demanda del sector productivo es extremadamente débil; son prácticamente mundos aparte y eso hace que la efectividad de nuestra inversión como país en ciencia y tecnología tenga un impacto bajo en productividad y en crecimiento económico.

-¿Qué papel juega en este tema el capital humano?

-Un país que haga un esfuerzo tecnológico significativo no va a ser exitoso si simultáneamente no hace un esfuerzo importante en capital humano y en ese plano hay deficiencias importantes que disminuyen la capacidad de absorción de tecnología. Hay problemas en la fuerza de trabajo en relación a su capacidad de aprender y, obviamente, en un mundo tan dinámico eso disminuye la capacidad de adaptarse a los cambios tecnológicos. En la gestión de tecnología, de la investigación y desarrollo estamos fundamentalmente invirtiendo en la formación de científicos para hacer trabajo académico y no tenemos una orientación significativa para desarrollar capacidades de gestión tecnológica orientadas a las necesidades del sector productivo.

-¿Entonces están equivocadas las prioridades de las universidades?

-Las prioridades que establecen las universidades tienen más que ver con las demandas de los propios científicos que con las necesidades del sector productivo a mediano y largo plazo. Por ejemplo, en las universidades chilenas importa estar en publicaciones internacionales y patentar es irrelevante, aunque es la clave para desarrollar negocios tecnológicos. Por lo tanto, no se trata de decir aumentemos el gasto como porcentaje del producto, obviamente nuestro gasto es bajo, pero si no combinamos esto con repensar la institucionalidad y los esquemas de incentivo ese aumento de gasto se transformaría más que nada en una forma de consumo y tendría bajo impacto en productividad y crecimiento.

-¿Qué se ha hecho en este tema?

-Desde 1992 cuando se negoció un crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo para el área tecnológica ha habido un esfuerzo muy incipiente por reorientar recursos. Hay un mejoramiento en las cifras en términos de cuánto de lo que se hace está vinculado a necesidades productivas, pero diría que todavía más del 50% de la inversión va a financiar ciencia básica en Chile desvinculada de las necesidades de los sectores productivos. Se requiere un esfuerzo significativo para repensar la institucionalidad y una Agenda Pro Crecimiento 2 es la oportunidad para impulsar el tema tecnológico mucho más significativamente; hacer una evaluación profunda para cambiar la orientación del financiamiento y poner como centro la vinculación entre el mundo productivo y la oferta tecnológica y científica chilena.

-¿Apoya entonces la idea de nombrar un CIO, encargado de la tecnología a nivel nacional?

-Si el gobierno ha estimado necesario tener un coordinador para que dé una visión común y supervise el avance me parece una buena idea, pero eso está circunscrito a un ámbito bien particular que es la modernización del Estado y la incorporación de estas tecnologías en ese ámbito de gestión interna y de servicios a la comunidad.

-Entonces ¿el tema es más amplio?

-El desafío que tenemos es mucho más amplio que las TI, sin dejar de reconocer que si hay un avance en esa área sería muy importante. Ha habido avances importantes en el nivel de infraestructura tecnológica. Por ejemplo, las telecomunicaciones tienen un nivel bastante bueno en relación al conjunto de los países latinoamericanos y estamos en una posición de liderazgo, aunque todavía lejos de los países más desarrollados. Esa debería ser la vara con la cual nos medimos.

-¿Lo que se requiere es una visión estratégica clara para acortar la brecha?

-El gobierno tiene que tener una visión estratégica que incorpore el tema de infraestructura y competencia en la provisión de acceso. Debe tener una visión de la importancia que tiene la modernización del Estado, empujar este proceso de adopción de tecnología en todos los ámbitos, incorporar el tema del recurso humano y ahí yo creo que hemos hecho grandes avances como país. Por ejemplo, en la incorporación de todos los colegios a la red Enlace y el desarrollo del portal EducarChile en que cerca de 35% de todos los profesores del país están inscritos. Pero es necesario hacer un esfuerzo de infoalfabetización para generar competencias básicas en el manejo de un computador a nivel masivo.

El acceso a la tecnología de la Mypyme todavía es débil y se requiere de un esfuerzo conjunto público y privado. Pero no de una persona que resuelva todo, sino que se necesita una visión estratégica.

-¿El gobierno está a tiempo de reimpulsar el tema?

-Ha habido avances disímiles en distintos temas, en educación, Internet, uso y contenidos este país es líder. Por ejemplo, el portal EducarChile que hizo la Fundación Chile con respaldo del Ministerio de Educación y de la Red Enlaces hoy está siendo implantado y está en operación en Ecuador y en República Dominicana. Obviamente hay mucho en qué avanzar, la densidad alumnos por computador todavía es baja: 40. Deberíamos aspirar a llegar a fines de 2006 al doble, o sea de 20 a 25 alumnos por computador. Pero estamos en un pie sólido en el tema educacional, aunque hay que avanzar.

También estamos en un buen pie en infraestructura en telecomunicaciones, pero hay que generar los incentivos para una mayor competencia. La banda ancha a $15 mil o $20 mil mensuales por hogar no va a llegar más que a un segmento muy pequeño de la población.

En cuanto a la modernización del Estado somos líderes con el Servicio de Impuestos Internos, pero todavía faltan muchos servicios que se suban a este carro. En compras públicas es necesario avanzar a un modelo transaccional activo.

Hay avances importantes, pero no nos comparemos con América Latina, busquemos ser líderes.

-¿El gobierno tiene esta visión estratégica?

-He visto que muchos de estos temas han sido planteados a nivel estratégico, pero hay que ver en la práctica qué pasa por ejemplo con la regulación del sistema telefónico. Si efectivamente se van a generar los marcos adecuados para que se genere la competencia, está por verse.

-¿Eso es fundamental para el desarrollo del país?

-Estudios recientes de países desarrollados muestran que la profundización en el uso de TI tiene un impacto muy significativo en la productividad. Sin embargo, en países en vías en desarrollo ese impacto no ha sido significativo hasta ahora y el argumento fundamental es que se requiere una cierta masa crítica de recurso humano calificado, de empresas involucradas, de marco regulatorio y de competencia en que efectivamente se incentive la masificación. Pero esa masa crítica no se da en países en vías de desarrollo, por lo tanto, todavía no vemos el impacto macroeconómico de estas tecnologías. Lo que tenemos que hacer es profundizar en este camino para crecer en forma sostenida y mejor. Es el tema para los próximos diez años.

-¿Cuánto demoraríamos en ponernos al día en estas materias?

-¿Qué es ponerse al día? Alguien diría que estamos al día porque somos los mejores en América Latina.

-Utilizar todo el potencial del país...

-Uno se puede plantear un plan a cinco años y podríamos en cinco años acercarnos muchísimo a los países más dinámicos en la materia, como Irlanda, por ejemplo.

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