Concepción, 30 de octubre de 2002.
Fuentes: La Discusión y El Sur
Premios consistentes en 250 UF (4,1 millones de pesos) y un crédito preaprobado del BancoEstado recibió cada uno de los cinco ganadores del Primer Concurso de Innovación Emprendedora, en un acto que se realizó en la Casa del Arte.
El certamen fue convocado por Innova Biobío y el banco estatal, para distinguir iniciativas novedosas, como resultó una microempresa de distribución de frutas a domicilio, con pedidos a una línea 800 y el cultivo y comercialización de ranas en Concepción.
 | | El intendente Jaime Tohá, con algunos de los ganadores del Primer Concurso de Innovación Emprendedora.
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El intendente Jaime Tohá dijo que los proyectos y el nivel de los participantes "consolidan a la Región del Biobío como una región de emprendedores. Estamos satisfechos porque creemos que vamos en el camino correcto. Estos son pequeños estímulos que resuelven un problema más profundo que el económico, que es el espiritual, porque permite a las personas hacer algo que les gusta y adicionalmente generar trabajo".
Más de 550 proyectos se presentaron en la región. Además de los cinco premiados hubo 40 menciones honrosas para iniciativas de casi la totalidad de las comunas de la región, las que obtuvieron 15 UF en bienes materiales para su ejecución.
A juicio de la autoridad, estas iniciativas contribuyen a avanzar en le generación de empleo.
El director ejecutivo de Innova Biobío, Claudio Maggi, dijo que estas convocatorias no sólo permiten conocer el perfil de los emprendedores de la región, tal vez de lo más anónimos, sino que abre expectativas en cuanto a optar a nuevas formas de apoyo y de canalizar estos proyectos y anhelos a realidades concretas.
Cree que eso obliga a un compromiso por mantener este tipo de convocatoria, mejorar la coordinación con las instancias locales, como los municipios, que pueden jugar un rol de orientación y primer filtro, "porque no todas las ideas están a un nivel que puedan ir en una instancia concursable como esta. Pero hay muchos que están cerca de cumplir con esos requisitos y es por eso que también hubo menciones honrosas".
Hubo cuatro criterios muy concretos que justifican el premio: pronóstico del proyecto, interés innovativo, el efecto en la comunidad en términos de generación de empleos, y el perfil de los emprendedores. "El mejor proyecto puede estar en riesgo si no va acompañado de un emprendedor creíble, que tiene empuje y visión. Es parte de nuestra responsabilidad hacer el seguimiento de este proyecto, a 60 y 120 días", dijo.
- El buzo de 37 años Humberto Sanhueza ideó que a través de un trabajo normal que realizaba al estar encargado de la limpieza de las lagunas penquistas, podía aprovechar un recurso como la rana chilena con fines gastronómicos, lo que además servirá para mantener un control para la recuperación de las lagunas al extraer las plagas vegetales subacuáticas. Son criadas en una piscina natural para luego comercializarlas.
- "Hay que tener metas en la vida", dice Angela Chandía, de 19 años, cuya familia siempre trabajó en la venta de frutas y verduras. Más visionaria, quiso modernizar su actividad y al morir su padre, hace seis meses, comenzó a distribuir frutas y verduras casa a casa, en Chillán. Los pedidos se hacen por línea telefónica 800.
- Luis Damasio Liempi Millanao, representa a las diez comunidades de Tirúa Sur, con 300 familias, que trabajan en una pequeña empresa de recolectores de cochayuyo, producto que es vendido a empresas taiwanesas a través de intermediarios locales. "Hemos tenido conversaciones con una empresaria colombiana, para exportar a ese país el cochayuyo amarillo para consumo humano"
- En Peralillo, comuna de Quilleco, Clotilde Urrutia, profesora, organizó a apoderados y alumnos para trabajar en la fabricación de mermeladas. "Este proyecto nos cayó del cielo, porque nos hacía falta para desarrollarnos, ya que hasta hora estamos trabajando en forma muy casera. La idea es llegar al supermercado, dijo la vocera del grupo de siete mujeres campesinas, que viven a 65 de Los Angeles, Carmen Rolack. Ellas elaboran conservas y mermeladas caseras, sin aditivos, preparadas "con un almíbar especial, secreto de nuestras abuelitas".
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