Santiago, 2 octubre de 2002
Fuente: El Diario
Durante toda la semana he estado observando atentamente las interpretaciones de distintas personalidades respecto de las expectativas en torno a la firma de este acuerdo. Me he encontrado con frases desde: "Chile no puede pedir más", pasando por: " Gran desafío al Gobierno" y hasta: "mucho que recibir y poco que dar".
Celebrando también la firma de este convenio y en sintonía con algunas de las opiniones vertidas a los medios durante esta semana, en mi opinión personal, quisiera agregar que para aprovechar de manera eficaz este convenio, es tremendamente relevante tener una estrategia país, objetivos y segmentos claros, responsables, metas e indicadores de eficiencia y efectividad.
 | | Edgar Spielmann.
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Sin embargo, antes de esbozar una estrategia, debemos cuestionarnos un par de aspectos:
¿Entendemos el idioma de la Unión Europea (UE)?
No me refiero solamente a que si sabemos hablar y/o utilizar el idioma inglés, sino a entender el lenguaje. Es decir, lo que para los países de la UE significa Investigación en Ciencia y Tecnología, ¿es lo mismo que entendemos nosotros? A modo de ejemplo, en los países de la UE, solo el 15% de los recursos destinados a la investigación Científica y Tecnológica están orientados a la investigación en Ciencias Básicas y el 85% restante a la investigación en Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico; en Chile, se destina cerca del 53% de los recursos a la investigación en Ciencias Básicas y solo el 46% a la investigación en Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (casi la mitad). Asimismo, en los países miembros de la UE, la empresa privada aporta, en promedio, cerca del 50% de los recursos orientados a la investigación científico-tecnológica, en Chile contamos con estimaciones que la pobre participación de la empresa privada, no supera el 20% del total de los recursos orientados a estos fines.
Entonces, para lograr conectarnos y comunicarnos con éxito con nuestros nuevos socios, debemos comenzar a re-interpretar el significado del término investigación en ciencia y tecnología y buscar nuevas formas de trabajo multidisciplinarias entre Empresa Privada, Universidades y Gobierno. ¿Estamos preparados para participar activamente en los programas y consorcios de investigación de la UE?
La respuesta afirmativa a esta pregunta podría ser muy evidente. Sin embargo, es en este punto donde una estrategia país se hace imprescindible. Con una visión compartida y objetivos definidos, deberíamos ser capaces de: identificar los consorcios de investigación más rentables para el país y fomentar nuestra participación en ellos, convocar a los investigadores nacionales más destacados en esas áreas e incluso proponer activamente temas de investigación relevantes para el desarrollo de nuestras ventajas comparativas como país.
Desde ya nuestras universidades, gobierno y empresas privadas deberían estar trabajando en la definición de esta visión compartida y diseñando la estrategia para vincularnos exitosamente con estas comunidades de experiencia.
Adicionalmente, debemos preocuparnos de revisar nuestra situación relativa en temas de propiedad intelectual y registro de patentes...ya que me imagino que no es la idea que el resultado del trabajo de nuestros investigadores, gobierno y empresa privada, sea patentado en otras latitudes y terminemos dando más de lo que recibimos.
Son sin duda muchas las oportunidades que se abren para Chile con la firma de este acuerdo, pero también así las interrogantes y los desafíos para todos, lo importante es lograr trabajar con visión conjunta, con estrategia de largo plazo y metas definidas.
Por cierto, uno podría pensar que Chile no puede pedirle más a la Unión Europea, pero yo diría que Chile debe comenzar por pedirle más a Chile.
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