"El gasto en ciencia y tecnología siguió bajo en la región. Oscila en torno a medio punto del PBI (con algunas excepciones, como Brasil y Cuba) y se caracteriza por una muy baja participación del sector privado y por un divorcio entre la investigación académica y la actividad productiva", afirma el documento, que no por eso desconoce los beneficios que las grandes inversiones tecnológicas, estatales y privadas, que la región recibió en los últimos años.
Entre los aspectos positivos, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destaca el gran crecimiento que tuvo la conectividad a Internet, aunque revela su preocupación ante el desigual acceso a la tecnología; salvo excepciones, patrimonio de las clases privilegiadas: "El riesgo de ampliación de la brecha digital interna es mayor en América Latina y el Caribe que la amenaza de incremento de la brecha que existe entre la región y el mundo desarrollado", asegura. Sobre todo, por las trabas en los costos del servicio, la aún baja conectividad telefónica de los sectores de menores ingresos y el costo de los ordenadores.
Además, el documento señala que se advierte un rezago en la capacidad de adoptar y difundir la tecnología de la información, la biotecnologia, la ingeniería genética, lo que queda de manifiesto al observar las transformaciones que han sufrido los sistemas de innovación en América Latina y el Caribe.
Si bien en medio de este panorama poco alentador sobresale el hecho de que la conectividad ha tenido un rápido crecimiento en años recientes lo que permitió que la comunidad de Internet de la región tuviese el crecimiento más acelerado del mundo-, llama la atención el desigual acceso de los distintos sectores sociales a las nuevas tecnologías. En ese sentido, la CEPAL advierte que el riesgo de ampliación de la brecha digital interna es mayor en América Latina y el Caribe que la amenaza de incremento de la brecha que existe entre la región y el mundo desarrollado.
Agrega que el hecho de que un grupo importante de países de la región registre grados de conectividad superiores a los esperados según su nivel de ingreso por habitante y de que haya reducido en alguna medida la brecha que los separa de los países líderes en el ámbito de las Tecnologías de la Información (TI), no asegura que en los próximos años queden automáticamente incorporados a la era digital ni una suficiente difusión de la misma.
En efecto, aunque los costos del servicio han tendido a bajar, siguen impidiendo el acceso a gran parte de la población de América Latina y el Caribe. La aún relativamente baja conectividad telefónica existente en los estratos de menores ingresos y la estructura de costos del servicio son factores que obstaculizan la participación en Internet, tanto de hogares pobres como de pequeñas empresas. Los costos de adquirir equipos de computación siguen siendo también elevados para los hogares de menores recursos o las empresas más pequeñas y las microempresas.
De acuerdo con la Comisión Regional de la ONU, para que la brecha digital con respecto a los países industrializados no se amplíe en escenarios de crecimiento lento e inestable en la región, debieran hacerse esfuerzos adicionales para evitar que el ciclo económico determine la inversión en infraestructura y capacidades tecnológicas y ocasione la obsolescencia o el rezago en este campo de rápido cambio global.
Según el informe de la CEPAL, un componente esencial de las estrategias nacionales ante la globalización debe dirigirse activamente a crear, ampliar y mantener la competitividad sistémica. Para ello, esa estrategia tiene que articular la promoción del desarrollo de capacidades tecnológicas, el apoyo a la transformación de las estructuras productivas, el desarrollo de encadenamientos productivos y la construcción de una infraestructura de calidad.
De esta forma, el fortalecimiento de los sistemas nacionales de innovación debe ser objetivo principal de cualquier política de competitividad sistémica, tanto del sector público como de las empresas privadas. Las empresas productoras de bienes y servicios deben profundizar su compromiso con el desarrollo de nuevas tecnologías, financiando y realizando tareas de Investigación y Desarrollo (I&D), y el sector público debe asegurar niveles adecuados de investigación básica.
Por otra parte, es importante contar con tecnologías de categoría mundial en los sectores de exportación y de avanzar hacia cadenas productivas nacionales y regionales más densas y sofisticadas en campos de excelencia nacional. Pero también es relevante el objetivo de mejorar la productividad media de la economía, sumamente desfasada en América Latina y el Caribe en comparación con la de los países desarrollados.
En este punto, la digitalización de los procesos productivos y una rápida y adecuada transición hacia la era de la producción informatizada es una necesidad urgente para que la región aproveche la nueva oportunidad que ofrece el mundo de las TIC. Lo mismo ocurre en el campo de la biotecnología, que permitiría una explotación racional y sustentable de los recursos naturales.
Para ello se recomienda aumentar significativamente el gasto en tareas de I&D y en difusión de tecnología y crear incentivos que estimulen el gasto privado en esta materia.
Finalmente, para favorecer una mayor equidad en esta transición, se requieren, además, medidas tendientes a prestar servicios de telecomunicaciones a menores costos y de fácil acceso a las redes digitales y a facilitar el acceso a la infraestructura computacional. Los países deben asegurar el acceso universal, impidiendo nuevas formas de exclusión económica y social (la brecha digital interna).
También tienen que acelerar la creación de la masa crítica para que la organización digital de la producción sea rentable. "El concepto de digitalización no se limita a la Internet. Es preciso encontrar soluciones baratas de alternativas de acceso, a fin de conectar a las masas de América Latina y el Caribe", precisa la CEPAL.
Además, las TI constituyen un campo propicio para la cooperación regional, a través de mecanismos conjuntos de desarrollo, consolidación y comercialización de productos y servicios de alta tecnología, como programas de computación y educación a distancia, así como del desarrollo de redes de alcance regional.
El informe apuesta a lograr un acuerdo sobre ciertos principios básicos, suerte de objetivos prioritarios para un nuevo orden internacional. Y enumera: la provisión de bienes públicos globales, la corrección de las asimetrías internacionales y una agenda social basada en los derechos básicos.
Para fortalecer los sistemas nacionales de innovación, la Cepal solicita el compromiso de los sectores públicos y privados por igual. "Las empresas deben profundizar su compromiso con el desarrollo de nuevas tecnologías, financiando y realizando tareas de investigación y desarrollo. Y el sector público debe asegurar niveles adecuados de investigación básica, la digitalización de los procesos productivos y una rápida transición hacia la era de la producción informatizada".
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