Emol- Desde hace dos semanas que el Metro de Santiago tiene animación en su oscuro trayecto entre las estaciones Santa Lucía y de la Universidad de Chile.
La empresa puso en marcha blanca una tecnología óptica chilena que muestra un filme mientras pasan los carros. La película es un propaganda de la Coca Cola que exhibe a sedientos ositos polares. Esta firma y 3M auspician el invento.
Además, hay otra tecnología óptica, inglesa, que entra a la competencia. Junto a la chilena, están participando en un proceso de licitación. Por lo mismo, las autoridades del Metro no se pronuncian sobre las ventajas de una u otra.
La ingeniosa idea chilena, patentada en EE.UU. (1999), la desarrollaron el Dr. Miguel Lagos, físico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, y el ingeniero Enrique Vial.
Es como estar en el cine, aunque en este caso las imágenes son las que siguen el movimiento del observador, sentado o de pie en el convoy.
 | | El Dr. Miguel Lagos se siente seguro de su invento. La información gráfica se comprime y luego es manejada con un sofisticado programa de computación que la codifica. Lentes especiales la decodifican al pasar el tren.
(Emol.com) |
La noticia fue dada a conocer en marzo 1996 por El Mercurio y, tres meses después, el canal Discovery llegó al país para realizar un reportaje sobre esta pionera innovación tecnológica.
Desde entonces cursó una serie de sucesos que, de una u otra forma, prendieron el entusiasmo por dicha novedad óptica en otras partes del mundo.
Quizás ocurrió lo que Lagos sostiene: Una vez que la tecnología se conoce puede ser relativamente sencillo para ciertos expertos reproducirla o emplear los mismos principios ópticos para dar forma a una versión diferente.
Fue así como salió al paso la tecnología inglesa, instalada hace dos meses en el Metro de Atlanta.
Lo curioso es que sus representantes eligieron justo a Chile como el único país que no es potencia industrial para promover su invento.
En el presente, es la que compite con la tecnología hecha en casa. La dirección del Metro decidirá por la mejor. En septiembre se sabrán los resultados.
El plazo para poner en funcionamiento y probar ambas tecnologías era el 1 de marzo. La chilena tardó unas semanas, en tanto que la inglesa aún no lo consigue.
Según Miguel Lagos, si bien la tecnología chilena pudo haber inspirado a la otra, no hubo copia ni plagio.
La primera está basada en una combinación de lentes especiales e impresiones gráficas, mientras que la segunda usa lámparas de destello para fijar las imágenes del filme.
Sabemos que nuestra tecnología es bastante más rentable que la competencia. De hecho, ésta cuesta una fortuna, pero existe la disposición de bajar costos porque recién inicia su etapa de mercado, recalca Lagos
No se muestra preocupado. Parece seguro, y tiene razón para estarlo. La tecnología óptica chilena opera en condiciones de oscuridad o luminosidad de día, en tanto que la inglesa sólo funciona cuando no hay luces externas que anulen su efecto, acota.
Pese a que se contemplan algunos cambios de materiales para mejorar aún más las imágenes, cuando se observa de cerca el invento chileno sorprende. Un total de 240 paneles ocupan 320 metros de túnel.
Cada uno está compuesto por lentes especiales y patrones gráficos cubiertos por placas de vidrio templado de 1,20 metros largo por 53 metros de ancho.
Cada cuadro de la película está contenido en un panel. La información gráfica está comprimida a tal punto, que 28 delgadas franjas repiten la misma imagen.
Por ejemplo, la botella de Coca Cola aparece como una secuencia de plumas de un indio apache y el cuerpo de un osito como una serie deplumas de avestruz.
Los lentes - pulidos con exquisita prolijidad- muestran distintos trozos de las imágenes condensadas, las amplían y se obtiene la imagen completa.
El material gráfico es parte crucial de la tecnología. La película original del comercial en video se almacena en el disco duro de un computador. Luego se echa correr un programa altamente sofisticado, creado por los autores chilenos.
El software va tomando cada cuadro de la película, le introduce las distorsiones calculadas a las imágenes y éstas se repiten tantas veces como sea necesario para adaptarse a la velocidad del tren.
Finalmente, esta información corregida se almacena en archivos digitales y se imprime con los propios colores del filme.
La tecnología chilena supera lejos la inglesa. En cualquier situación, si el invento chileno no recibe acogida en su propio país, existe otra oportunidad: el mismo también está a punto de patentarse en Europa.
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